Acaba de estrenar ‘Tropic Thunder’ en un papel hecho a su medida, la de una estrella multipremiada del cine que se mete hasta el tuétano en su nuevo personaje en una cinta bélica en la que tiene que interpreta a un soldado de raza negra. Es una comedia hilarante firmada por Ben Stiller, pero a pocos actores podemos imaginar en ese papel que Robert Downey Jr. ha sabido asimilar ingeniosamente, haciendo aflorar su vis cómica.
Desde que a comienzos de verano estrenara la espléndida ‘Iron Man’, parece que Robert ha resurgido de sus cenizas (una vez más), para recuperar nuevamente el prestigio como actor que siempre se le ha supuesto, así como el liderazgo y el brillo de una estrella taquillera que sabe aprovechar el favor del público. Sus armas siempre fueron las mismas: su encanto, su ingenio, su lado excéntrico y un magnetismo en pantalla irreprochable. Aunque no siempre supo controlarlas para ser un actor sólido y reputado, como ahora parece consolidar.
El cine lo acogió desde su nacimiento, ya que siendo hijo de un director independiente y una actriz, era difícil que la interpretación no le eligiera como un futuro actor. Y así fue. Tras finalizar sus estudios secundarios se lanzó a prepararse su carrera como actor y pronto tuvo sus primeras oportunidades. Ya se evidenciaba su potencial en sus primeros trabajos, si olvidamos esas comedias para adolescentes que supusieron su bautismo (participó en la bochornosa ‘La mujer explosiva’ y la tópica ‘Regreso a la escuela’), y brilló en ‘Menos que cero’ (1987), donde (casi una premonición) interpreta con talento a un cocainómano que no pasó desapercibido para Hollywood.
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