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Los fines de semana no están sentando bien últimamente a la comedia española. Si el sábado pasado fue Miliki quien nos dejaba, hoy lamentamos la noticia del fallecimiento de Tony Leblanc, uno de los actores más carismáticos, cómicos y prolíficos de nuestra cinematografía.

Ignacio Fernández Sánchez Leblanc había nacido el 7 de mayo de 1922 en Madrid y lo curioso es que su nacimiento se produjo dentro del museo del Prado, ya que su padre era conserje del edificio y tenía allí su vivienda. A sus noventa años, un paro cardíaco se lo ha llevado de su domicilio de Villaviciosa de Odón, Madrid. Bailarín, boxeador, botones, ascensorista, Tony Leblanc era un hombre polifacético que, en su profesión de actor también se movió por todos los medios: cine, televisión, teatro, y siempre con buenos resultados.

Cuando comenzó en el cine, en 1945, ya había debutado en teatro. Su primera película fue, paradójicamente, ‘Los últimos de Filipinas’, de Antonio Román. Durante esa época y hasta los sesenta, protagoniza algunos de los títulos más recordados de nuestro cine, películas inolvidables, entrañables y que se pueden recuperar con una gran sonrisa, como ‘El Tigre de Chamberí’ (1957), de Pedro Luis Ramírez, donde interpretaba a un boxeador; ‘Muchachas de azul’(1957) y ‘Los tramposos’ (1959) –mítica es su encarnación de meningítico para ejecutar el famoso timo de la estampita, junto a Antonio y José Luis Ozores–, ambas dirigidas por Pedro Lazaga; ‘El día de los enamorados’ (1959, Fernando Palacios), ‘Las chicas de la cruz roja’ (1960, Rafael J. Salvia), ‘Tres de la Cruz Roja’ (1961, Fernando Palacios) o ‘Historias de la televisión’ (1964, José Luis Sáenz de Heredia).

En algunas películas forma pareja artística con Concha Velasco, en otras, trío cómico-artístico con José Luis Ozores y Manolo Gómez Bur. A pesar de su gran vis cómica, hay que admitir que se encasilló en cierto papel quizá facilón. Tal vez fue por eso por lo que decidió retirarse del cine en 1975. Ocho años más tarde, un grave accidente le obligó a abandonar también el teatro.

Santiago Segura le rindió el homenaje de devolverlo a la gran pantalla en el papel de su padre e la saga ‘Torrente’. En la última entrega, el personaje moría de forma algo cruel. Por la primera de las comedias del policía retirado ‘Torrente, el brazo tonto de la ley’ (1998), Leblanc obtuvo el Premio Goya a la mejor interpretación masculina de reparto. Ya en 1993 se le había otorgado Premio Goya de honor a toda su carrera para cubrir la ausencia de premios de la Academia que asolaba su trayectoria. Son numerosos los galardones y reconocimientos que ha obtenido en sus últimos años. En su primera etapa laboral, su premio era el éxito de público.

Vía | 20 Minutos.

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