Oscars 2010: 'En tierra hostil (The Hurt Locker)', el cine es una droga

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En algunos de mis últimos posts os hablaba del hambre que siente un cinéfilo por ver cine y que le lleva muchas veces a tragarse lo que sea con la esperanza —muchas veces muy vaga y otras tantas nula— de ver algo nuevo y bueno. Y por nuevo no me refiero a películas actuales, si no de cualquier época y clase. Cuando la indigestión de mal cine se hace insoportable se puede recurrir a revisar una de las películas de nuestra vida para reconciliarnos con este arte, y otras veces sucede el milagro de toparnos con un film que plasme precisamente esa sensación de adicción. Es el caso de ‘En tierra hostil (The Hurt Locker)’ de Kathryn Bigelow, película que desde el 2008 se ha ido haciendo un hueco hasta conseguir nada menos que 9 nominaciones a los Oscars, poniendo en peligro a James Cameron y su ‘Avatar’ que esta vez no las tiene todas consigo para hacerse con la dorada estatuilla.

El largo camino recorrido por la película hasta ser reconocida por su valía un poco más tarde de lo habitual recuerda otro caso reciente en la historia de los Oscars, el de ‘Crash’ (Paul Haggis, 2004) que se alzó con el premio más deseado —mejor película del 2005— habiéndose filmado previamente a ‘Million Dollar baby’ (Clint Eastwood, 2004) que había sido la gran ganadora el año anterior. Pero ya veremos qué es lo que ocurre el 7 de marzo, que con el nuevo sistema de votación podría haber una gran sorpresa a la hora de entregar el premio gordo de la noche.

Fue el propio James Cameron quien convenció a su ex-mujer para dirigir ‘The Hurt Locker’. La directora de ‘Los viajeros de la noche’ (‘Near Dark’, 1987) estaba preparando otro proyecto y no estaba del todo segura de querer dirigir esta película. Al final ocurrió lo que ya todos sabemos, se trata del film independiente más exitoso estrenado en el 2009 y sin duda el que ha recibido más premios y elogios en toda la carrera de la Bigelow. El destino del film era incierto, incluso en países como Brasil se editó directamente en DVD y ahora que ha conseguido la atención de todo el mundo se ha estrenado este mismo mes en salas cinematográficas. En cualquier caso somos muchos los que nos alegramos de que una película así logre distribución mundial. Es una pena que para ello haya tenido que pasarlo tan mal como los personajes de la historia que narra.

Las consecuencias de la guerra

Mark Boal, que ha conseguido una doble nominación por la película, escribe un conciso guión en el que es su segundo trabajo relacionado con el cine, el primero fue en la magnífica ‘En el valle de Elah’ (‘In the Valley of Elah’, Paul Haggis, 2007), y en ambos habla de las consecuencias de la guerra, en este caso de Irak, más que de la guerra en sí. Como el invento más estúpido del ser humano —resultado de la política o la religión— es capaz de cambiar por completo la vida de un hombre. Si en el film de Haggis se narraban las horrorosas motivaciones de un grupo de soldados para matar a otro, en el de Bigelow se nos muestra a un hombre adicto a lo que hace: desactivar bombas. Son las consecuencias de un conflicto sobre el que no se emite ningún juicio político, uno de los grandes aciertos del film.

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En ‘The Hurt Locker’ —me vais a permitir que no utilice ese estúpido título español— no se habla de los motivos del conflicto bélico, sino de las consecuencias del mismo. La historia narra las vivencias de un equipo de desactivación de bombas destinado a Irak que tras perder a su sargento en una misión, reciben a uno nuevo —William James— que cambia la perspectiva de sus compañeros debido a su comportamiento suicida y temerario. James no es un soldado cualquiera, es un adicto al peligro, su única razón de existencia. Así la película abre con una frase del libro más vendido en los USA en el 2002 —‘War is a force that gives Us meaning’ de Chris Hedges—, “el ímpetu de la batalla es una potente y muy a menudo letal adicción, pues la Guerra es una droga”. Mark Boal, que siguió de cerca a un equipo de desactivadores estadounidenses, construye toda su historia a partir de dicha premisa consiguiendo resultados escalofriantes.

Alrededor del personaje central, interpretado por un carismático Jeremy Renner que aún debe estar en una nube gracias a su inesperada nominación al Oscar, el film se viste de una cuantas set pieces absolutamente magistrales que relatan un horror tan verídico como insoportable. Y aunque el film no entra en valoraciones políticas de ningún tipo —algo realmente difícil de conseguir en estos tiempos—, no se priva de realizar una denuncia a la guerra en algún instante. Baste observar —si se puede— la terrorífica secuencia en la que el sargento James debe encontrar una bomba en el interior de un niño muerto. Es, sin más, la mejor alegoría jamás vista sobre las víctimas más inocentes de la Guerra, los niños. Una violación brutal a la inocencia ya perdida.

Bigelow, la estrella

‘The Hurt Locker’ no sería lo que es sin la dirección de Kathryn Bigelow que bien podría ser la primera mujer de la historia en ganar un Oscar —es mi apuesta personal, por encima de Cameron, Tarantino o Eastwood en el caso de que hubiera estado nominado—, llena de fuerza y vitalidad. Apoyada en la excelente labor de Barry Ackroyd —operador habitual de Ken Loach— imprime un ritmo perfecto a las distintas set pieces, con un montaje preciso y un tono de documental que nos pone en primera fila ante lo narrado.

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Resulta curioso que la mirada de Kahtryn Bigelow sobre el mundo masculino sea mucho más interesante que la realizada por otros compañeros del gremio siendo hombres. El cine de la Bigelow está cargado de testosterona, su mundo de hombres siempre ha estado relacionado con el western, con ecos de Peckinpah o Ford —‘Los viajeros de la noche’ (‘Near Dark’, 1987) tiene algo de ‘Centauros del desierto’ (‘The Searchers’, John Ford, 1956) mezclado con la sequedad de Peckinpah—, y también con la mirada grupal de Howard Hakws, algo que en ‘The Hurt Locker’ recupera en todo su esplendor. Y como en todo buen western, los personajes guardan una estrecha relación con el ambiente que les rodea, y en la mejor tradición de Anthony Mann, William James y sus hombres se exponen desnudos ante un escenario lleno de enemigos casi invisibles, bañados por la árida tierra de peligros ocultos a punto de explotar.

En ‘The Hurt Locker’ hay un manejo de la tensión como hace tiempo no se veía. La primera intervención de James o la secuencia de los francotiradores están llenas de suspense y en ellas Bigelow hace gala de un sentido del tempo envidiable alargando hasta límites inaguantables la acción. Mucho se ha hablado de que ‘The Hurt Locker’ es una película con grandes momentos unidos por nexos débiles, pero hasta eso parece esconder un juego cinéfilo nada desdeñable. Si la película habla de la adición, ésta puede estar servida como unos cuantos chutes de buen cine con sus momentos de mono incluidos. Por eso no queremos saber nada de la monótona y muerta vida de James, sólo queremos verle haciendo lo que mejor sabe, todo filtrado a través de la contundente cámara de Bigelow.

‘The Hurt Locker’ es una magnífica película que gana en segundos visionados en los que las escenas “tranquilas” cobran una mayor relevancia. Cine puro y duro de lo mejor del año y que nos devuelve a una directora excelente que nunca lo tuvo fácil en un mundo de hombres. Los Oscars cambiarán eso.

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