Primero había uno pequeño…luego otro más grande…¡Y luego uno enooooorme que estaba durmiendo!
-Mei
No es difícil recordar el panorama de la animación japonesa de mediados de los años ochenta. Lo que nos llegaba a España, que conocía un fabuloso éxito, eran series de muy pobre calidad, tanto en su escritura como en su formalización, y la mayoría de los analistas, que no tenían mucho interés en estudiar a fondo éste fenómeno más allá de nuestras fronteras, despreciaban estos productos y, por extensión, cualquier producto japonés. En aquel tiempo no sabíamos, pobres ignorantes, lo que podía dar de sí, estéticamente hablando, esa prodigiosa industria.
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