Si vine al Festival de Sitges fue, entre otras importantes razones, para ver cuanto antes la nueva película de Park Chan-wook, y tener la oportunidad de entrevistarle. El gran problema fue que el director sólo habló en coreano, y como podéis suponer, ese idioma no es precisamente uno de mis puntos fuertes. Así que resultaba imprescindible la participación de una intérprete, que aunque hizo estupendamente su trabajo, alteró bastante el encuentro; yo pregunto, luego ella debe traducir lo que he dicho, de forma que el director lo entienda, y luego toca explicarme a mí su respuesta, lo más fielmente posible. Pasaron volando los quince minutos.
‘Thirst’ fue la primera película que vi aquí, y por ahora sigue siendo una de las mejores, con diferencia, siendo muy improbable que la supere alguna otra de las que me quedan (mañana domingo se acaba el Festival). Me citaron para la entrevista por la tarde, a las cinco y cuarto, pero tuve que esperar hasta las seis, hasta que por fin pude saludar al director de la impresionante ‘Old Boy’. Cuando preguntaba, en español, él me miraba fijamente, como si tratara de entenderme; luego, cuando le tocaba responder, se giraba un poco, sin mirar a ningún sitio en concreto. Habla lentamente, en voz baja, y da la impresión de que reflexiona cada frase, cada palabra, aun cuando no me van a llegar directamente. En la rueda de prensa de por la mañana hacía lo mismo, y aunque me consta que entiende el inglés, sólo respondía en su idioma.
La historia de ‘Thirst’ es muy retorcida, el protagonista es un sacerdote que se transforma en un vampiro, y entonces todo en lo que cree se derrumba. ¿Por qué pensó en un sacerdote?
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