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De las cuatro películas nominadas a los Goya, me faltaba por ver ésta, y no puedo estar más en desacuerdo con mi compañera Teresa (algo bastante corriente entre ambos), quién quedó verdaderamente sorprendida después de verla. A mí, en cambio, eso de la sorpresa no es lo que me ocurrió precisamente; y creo que esta película es la peor de todas las nominadas, peor incluso que el coñazo de Montxo Armendáriz, que mucho me temo será la ganadora, ya que no tendrán valor para premiar a la de Isabel Coixet poque está hablada en inglés; aunque si gana la de Fernando León yo me sentiré más que satisfecho; y no sé que coño estoy diciendo, porque a mí los Goya no me importan ni me interesan lo más mínimo; nunca he visto una ceremonia completa y seguiré con la tradición.

Tano es un muchacho que está en un correccional, y le dan dos días de permiso para asistir a la boda de su hermano, que vete tú a saber por qué está toda la película amargado, supongo que por el ambiente marginal en el que vive. Una marginación que sirve de excusa en el film para no contar absolutamente nada; quizá por eso dura menos de hora y media.

Y es que el guión está espantosamente definido, al no ser capaz de explicar ninguna acción de los personajes, y mucho menos definirlos, por no hablar de que la capacidad de síntesis de la que presume, es casi inexistente (en ese aspecto, la película de Fernando León es una lección de guión). Y cuando en su parte final, un hecho dramático parece que va a aportar algo al film con un giro argumental que hubiera quedado muy bien, una escena bochornosamente mal montada y metida a calzador, tira por tierra dicha propuesta. Me refiero a una escena, sin desvelar nada, en la que los dos protagonistas son parados en la calle por un policía de paisano que va en coche con otras dos personas. Un ejemplo clarísimo de qué es lo que no se debe de hacer en una película, a no ser, claro está, que se desee hacer el ridículo.

Una película muy muy floja, que fracasa incluso como retrato social, donde probablemente lo más destacable es la labor del director, Alberto Rodriguez, por su puesta en escena, que quizá siendo consciente de que lo que tiene entre manos no hay por donde cogerlo, se dedica a filmarlo con un mínimo de decencia posible, realizando incluso movimientos de cámara inusuales en el cine español, como travellings largos, o planos secuencia bastante logrados.

Respecto a Juan José Ballesta no voy a decir nada, porque todavía es muy pronto el considerarlo un actor; su simpática cara (y lo digo en el buen sentido), ha encandilado a mucha gente, incluída la hija de John Huston. Queda bien en pantalla, pero creo que es exageradísimo todo lo que se ha formado alrededor de este chico. Por cierto, su compañero de reparto, Jesús Carroza, está mucho mejor que él.

Viendo esta película me vine a la mente, y salvando las distancias (de aquí al planeta más lejano del Universo), la magnífica película de Spike Lee, ‘La Última Noche’, aunque ya le gustaría la intensidad que posee aquélla a ésta. Y para colmo la referencia final a ‘Los Cuatrocientos Golpes’ de François Truffautt, es más que increíble, por imposible, ilógica e incluso innecesaria. Es cómo un guiño final, cómo una especie de ‘ya que yo no he sido capaz de contar nada, remito directamente a una película en la que se contaba absolutamente TODO’.

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