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Preparando mi texto sobre ‘Drive’ (id, Nicolas Winding Refn, 2011) me he dado cuenta de que una de sus imágenes me viene a la perfección para presentar el especial que la mayor parte de vosotros pedistéis en su momento, y que en mi crítica sobre esa maravilla titulada ‘One Day’ (id, Lone Sherfig, 2011) ya anunciaba. A lo largo y ancho de su existencia, el séptimo arte nos ha hablado de muchas cosas, siempre como reflejo de la dura realidad que nos toca vivir, y de miles de formas distintas. El elemento común denominador de muchas de esas historias, ya sean westerns, thrillers o películas de ciencia ficción, ha sido en la mayoría de los casos el sentimiento más preciado que el ser humano posee, el amor. Prostituido sin compasión en cientos y cientos de títulos, la visión que nos ha dado el Cine del amor es una imagen falsa, a ratos absurda e incluso peligrosa. La influencia del cine sobre la sociedad es tan poderosa y tan engañabobos que somos unos verdaderos gilipollas al creer que eso del amor eterno o verdadero existe. Bastan unas cuantas bofetadas de la vida para darnos cuenta de que los cuentos de princesas y príncipes enamorados son en verdad una falacia.

Pero no quiero ser malinterpretado, no tengo nada en contra de idealizar el amor, o de volvernos imbéciles cuando nos enamoramos, todo el mundo tiene derecho a pegarse una hostia en ese aspecto, y qué narices, tal y como decía el personaje de Barbra Streisand en la fallida ‘El amor tiene dos caras’ (‘The Mirror Has Two Faces’, 1996) “porque nos sentimos de puta madre”. Y es verdad. Pero en este especial no trataremos únicamente el elemento ñoño del amor, sino todos sus elementos —imposible, ya lo sé—, el dolor, el sacrificio, la confianza, el sexo, la pasión, la obsesión, la locura, etc. La selección de títulos no ha sido nada fácil, me ha llevado meses, y mi memoria, más la inestimable ayuda de colegas críticos de varios medios, ha hecho uno de esos esfuerzos que creo merecen la pena. 32 títulos que describen a la perfección, y como sólo el arte puede hacer, un sentimiento que seguirá produciendo fascinanción y misterio en siglos venideros. El Cine y nuestras propias experiencias dejan su legado al respecto.

Os invito a acompañarme en este apasionante viaje en el que nos pondremos muy sensibles, y también muy crueles. Como la vida misma. Y quiero dedicárselo a todos en general, y en particular a V., X. y M. por haber llenado mi vida en diferentes momentos de la misma, y por muchas cosas más, ayudándome a completar mi visión de algo que jamás llegaremos a entender del todo. Creo que si así fuera, perdería toda su esencia.

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