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A todos, o casi todos, nos gustan las grandes secuencias de batallas que están bien hechas. Las que resultan torpes o aburridas irritan por la cantidad de dinero y personas despilfarradas. Pero las que están bien hechas entusiasman por la pericia del director a la hora de mostrar el horror de la guerra, ya sea a través del caos o gracias a una planificación. He elegido solamente diez que me gustan mucho, entre las cientos que deben existir en la historia del cine, con la esperanza de que el lector aporte las suyas, porque sé perfectamente que es una lista incompleta y que aunque pusiera veinte o treinta títulos siempre faltaría alguna.

‘Espartaco’

Batalla final entre los esclavos liberados y las fuerzas combinadas de Craso, Pompeyo y Lúculo

Probablemente, la madre de todas las batallas del cine. Filmada íntegramente en localizaciones españolas, se emplearon casi diez mil extras y Kubrick, que controló el rodaje de la secuencia desde una torre, llegó a emplear enanos y muñecos para simular todavía más soldados y esclavos luchando. A día de hoy impresionan exactamente igual los movimientos de las falanges romanas (la mayoría conformadas por soldados españoles en el rodaje) que cuando se hizo. Se siente, quizá como nunca en toda la historia del cine, el uso del ejército para aplastar cualquier posible rebelión. Además, una secuencia especialmente cruenta.

‘Braveheart’

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Batalla de Stirling

Sin lugar a dudas, la mejor secuencia de toda la película de Gibson. Comienza con el abandono de parte de las tropas escocesas, hartas de morir para enriquecer a los grandes señores, continúa con la mítica llegada de los jinetes de Wallace y con su arenga para dar moral a los suyos. Hay imágenes en esta secuencia que ponen los pelos de punta, enriquecidas con la lírica y tremebunda música de James Horner.

‘Alejandro Magno’

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Batalla de Gaugamela

La tan vilipendiada película de Stone, que para él fue un sueño personal conseguir hacer (y que dice que fue posible gracias a conocer al gran actor que siempre ha sido Colin Farrell), contiene dos enormes secuencias de batallas. La primera de ellas es la más larga, y en ella se describe a la perfección el genio táctico de Alejandro. Antes de eso, obtenemos el punto de vista de un águila para echar un vistazo aéreo a las dos formaciones enemigas. Una vez metidos en faena, unos rótulos nos explican el flanco que estamos presenciando. Impresionante.

‘Campanadas a medianoche’

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Batalla de Shrewsbury

Para quien esto firma, la gran obra maestra de Orson Welles, cuya secuencia de batalla aún no ha sido hoy superada, y que de confesar que me conmociona cada vez que la veo. En un blanco y negro sensacional, y con muy pocos medios, Welles filma también en España una batalla de una fuerza casi hipnótica. El montaje es un milagro, y con él más que un soldado más del combate, somos testigos privilegiados del horror de la muerte violenta como pocas veces en la historia del cine.

‘El señor de los anillos: Las dos torres’

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Sitio de Cuernavilla

Dentro de una trilogía tan irregular como la que hizo Jackson adaptando las novelas de Tolkien, creo que ‘Las dos torres’ es claramente la mejor de las tres. Por muchas razones, y una de ellas por la batalla de Cuernavilla, muy superior, creo, a la de ‘El retorno del rey’ (‘The Return of the King’, 2003), pues está mucho mejor montada, mejor medida y es infinitamente más emocionante. Además, da mucho más miedo y posee momentos de una épica inigualable, como cuando llega Gandalf para salvarles del desastre.

‘El ataque de los clones’

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Batalla de Geonosis

Con sus partes flojas, creo que es la mejor de la nueva trilogía de ‘La guerra de las galaxias’. Y su tercio final, culminado por la espectacular batalla de Geonosis entre droides y clones es para quedarse con la boca abierta. La profundidad de campo de muchos de los planos, el detallismo de los elementos de la batalla, la épica y el dinamismo que desprenden sus imágenes nos traen a un Lucas con ganas de pasarlo en grande y de demostrar que sigue siendo un cineasta lleno de imaginación.

‘Ran’

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La batalla del castillo

La traición al padre (pues estamos en una versión de ‘El rey Lear’ de Shakespeare) desemboca en una de las batallas más pasmosas, violentas y escalofriantes que he visto en mi vida. No puedo evitar, cada vez que la revisiono, que un escalofrío me corra por la espalda al constatar hasta donde puede llegar la codicia, la ambición y la falta de escrúpulos. Tardó varios meses en completarse y no creo que, a día de hoy, nadie pudiera igualarla filmando sin planos digitales.

‘Grupo salvaje’

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Sacrificio y masacre final

La escena final es una de las batallas más catárticas de la historia del cine, y una de las pocas de esta lista en la que no hay espadas o hachas o arcos, sino pistolas y ametralladoras. El sacrificio final del cuarteto de amigos pone los pelos de punta, pero la ejecución del abyecto general mexicano lo celebramos porque si estuviéramos allí haríamos exactamente lo mismo, creo.

‘Troya’

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Desembarco de los mirmidones de Aquiles

Una película que, creo, merece una justa revisión crítica, a pesar de que Orlando Bloom, muy en su línea, estropea un reparto casi impecable. El desembarco de los mirmidones y la posterior carrera suicida de Aquiles, interpretado por un Brad Pitt impresionante, es un ejemplo de batalla muy bien filmada, en impecable “crescendo”, y siempre creíble, por mucho que Aquiles sea invencible. Además, termina con una emocionante provocación de Aquiles a los dioses.

‘Lawrence de Arabia’

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Toma de Aqaba

Teniendo en cuenta la dureza de un rodaje extremo que casi termina con el propio Peter O’Toole, la toma de Aqaba no se diferencia demasiado, en cuanto a mérito técnico y épica, de muchos otros momentos, pero es especial por varias razones, como la secuencia que la precede en la que Lawrence ha de ejecutar al hombre que anteriormente salvó, y que marca el tono moral del combate. La batalla no dura demasiado, y las partes más cruentas no llegamos a verlas, pero se queda uno con la boca abierta gracias a algunos planos panorámicos para los que la expresión majestuosos se queda muy pequeña.

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