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Me encantan las listas. Y hace tiempo que no hago ninguna. Y como ya estoy oficialmente de vacaciones (aunque aún me faltan coger unos días de vacaciones de blogdecine…) pues qué mejor que dejar una lista que, como todas ellas, es asquerosamente subjetiva, y está basada en mis conocimientos parciales (no he visto todas las de cada año, evidentemente, y tampoco creo que haga falta para confeccionar una lista personal) y en mi vehemencia menos reposada.

A menudo no puedo quedarme con una por año. Y han de ser dos. Incluso hay un año con tres. Imposible decidirse. Pero dudo mucho que haya otras que puedan reemplazarlas. Uno ya está muy fogueado y tiene las cosas claras. Aunque, si he de ser sincero, la verdad es que algunas de estas en un principio no me interesaban nada, y tuvieron mucho que insistirme para que las viera. Y aquí están…

Echadles un vistazo:

Ha habido algunas impresionantes realizadas en 2008. Pero esta excepcional película francesa es claramente la mejor de todas ellas.

Primera ocasión en que me es imposible decidirme. Sendas obras maestras, una rumana y otra norteamericana, para la posteridad.

Otra pareja sobre la que no puedo decidir. La espeluznante ficción científica del mexicano Cuarón o la desbordante sensibilidad de Shyamalan, ambas cine imperecedero.

Malick es el mejor director vivo. Y Lee es el mejor lector de guiones (un talento muy raro de encontrar) del mundo. Ambos firmaron dos piezas sublimes este año.

Aquí no hay discusión. En un año con algunas obras maestras, el galardón a mejor película en el Festival Adrián Massanet es para un relato que reinventa y da al aliento al cine futuro.

Una pareja de historias sobre los bajos fondos, sobre traumas infantiles y violencia infernal. Muy distintas entre sí, claro está. Maravillosas ambas.

Uno de esos documentales que deberían hacer sonrojar a tanto geniecillo sin talento y la redención de un grande.

Cuarón es uno de los talentos del cine mundial. Este fantasmagórico viaje al corazón de su país, melancólico y sensual, le alza a la categoría de maestro.

El musical de Trier y la fantasía de Shyamalan mano a mano. De nuevo imposible decidirse.

Tercera película francesa y además con temática pedagógica, al igual que la china, bellísima historia de amor. Ambas excepcionales.

Aquí no hay discusión. La mejor película de aquel año (y puede que de algunos más) sin titubeos.

Aquí tampoco hay discusión, Cameron se zambulle en el melodrama histórico. Muchos la detestan con argumentos tan pueriles como conmovedora y libérrima es la película.

Tampoco veo mucha discusión. Trier emula a Dreyer.

Obra maestra absoluta: dos actores en estado de gracia, un director humilde y apasionado. Imposible pedirle más al cine.

Debut asombroso de Darabont en la dirección, muy por encima de la oscarizada aquel año y de otras muchas que otros consideran mejores sin llegar nunca a convencerme de ello.

Sencillamente más belleza, más sensibilidad y más verdad no caben en una pantalla.

Volvemos a las parejas. La consumación de Eastwood en su periplo por el western y el gran sueño de Coppola de filmar el clásico de Stoker. Nunca pienso en una sin la otra. Modernidad y clasicismo equilibrados en ambas.

La madre de todas las películas con psicópata que nadie logrará superar jamás. Y la secuela más perfecta de una obra maesta de la sci-fi

Tres películas negras. Tres obras maestras. Nada más que añadir.

Un tanto desconocida. Y seguro que muchos me critican por considerar la mejor del año a un mediometraje. Me da lo mismo. Para mí es la mejor de aquel año.

Repasando aquel pobre año, me acuerdo de una de mis películas de aventuras predilectas. Y no me tiembla el pulso al darle el galardón.

¿Tenéis las vuestras vosotros?

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