Sigue a Blogdecine

exorcist

Por estos días (¿esta noche? ¿anoche?) se celebra en los Estados Unidos la fiesta de Halloween.

Como quiera que vivo en Venezuela, no sé muy bien qué cosa es lo que se celebra. Pero me parece simpático que los niños de disfracen de zombies, brujas y espantos y salgan a pedir dulces. Por eso creo que la ocasión es propicia para…

¿Adivinen qué?

Adivinaron: una lista.

Esta vez, la lista de las películas que más me han asustado.

  1. Pet Sematary. La he mencionado en una entrada anterior. Sencillamente detesto esta película. Con todas las fuerzas de mi alma. Me pareció realmente repugnante. Enfermiza y enferma. No abandoné el cine sólo para probar mi valentía. En mi historia cinematográfica personal, siempre ocupará el puesto de la película que más me ha asustado en mi vida adulta.
  2. El Exorcista. ¿Hay alguien a quien no haya asustado el filme de William Friedkin? La combinación de la inocencia, una niña, como recipiente de la maldad absoluta me puso lo pelos de punta. Pero resulta más aterradora cuando el espectador estudia en un colegio católico y tiene 12 años. Basta ver la foto que ilustra este artículo para darse cuenta de que esta película nos seguirá asustando un buen rato.
  3. Tiburón. Los días de playa no volvieron a ser los mismos después de esta película. La escena de la cabeza calva del cadaver que se asoma de repente, logró que mi primo se orinara en vida del miedo. Lo más irónico de todo es que, en el fondo, se trata de una película de pesca.
  4. Henry, Portrait of a Serial Killer. Desprovisto de la maldad operática y sensacionalista de Hannibal Lecter, Henry es la encarnación perfecta del mal. Una máquina de matar, sin sentimientos ni razones. La primera vez en mi vida que deseé que hubiera un policía cerca. La actuación de Michael Rooker es la más escalofriante de la historia del cine, en mi asustadiza y temblorosa humilde opinión.
  5. La Mosca. La vi —me refiero a la primera versión—, a altas horas de la noche cuando en realidad debía estar durmiendo porque al día siguiente había clases. ¿Saben que fue lo que más miedo me causo? La mosquita pequeñita con la cabeza del hombre que llamaba con desesperación a su novia. Por no mencionar la rata con manos y pies humanos que alguien aplastaba con su zapato. Cómo me arrepentí de haber desobedecido a mis padres, cuando me enviaron a dormir temprano a la cama y apagar la tele. Aún tiemblo.
  6. El Bebé de Rosemary. Si después de verla Alfred Hitchcock dijo que mejor se dedicaba a hacer películas para niños de allí en adelante ¿qué otra cosa puede decirse? Está sí que puede llamarse una obra maestra del terror. Asfixiante. Horrible. Sin mostrar apenas nada que asuste. Vienen a la mente las palabras de Stephen King: “Nada más aterrador que la mente humana”.
  7. El Inquilino. Como la anterior, asfixiante y aterradora por lo que tiene de sugestiva. Recuerdo el grito y me erizo. Actualización: gracias al comentario de Red Stovall descubro que el título de esta película en España fue El Quimérico Inquilino.
  8. Se7en. Creo que esta película merece un lugar más destacado. La ausencia del rostro del asesino durante buena parte de la historia , aunada al clima opresivo y vil y las muertes rituales, casi me hacen dejar la sala. Más me vale y la hubiera dejado, pues el hecho de que el asesino fuera un tipo común y corriente y la historia concluyera con una cabeza metida en una caja de zapatos, me puso el ánimo por los suelos.

Hay otras películas que, si bien no me asustaron en su conjunto, tienen escenas que aún me causan escalofríos. Como la de la cabeza que explota en Scanners y la revelación del instrumental quirúrgico ginecológico en Dead Ringers; la primera aparición de Hannibal Lecter en The Silence of the Lambs y el primer martillazo de The Texas Chainsaw Massacre; el baile de Bette Davis en What Ever happened to Baby Jane? y la escena en la que la que Shelley Duvall descubre la ‘novela’ de su marido en The Shining.

¿La escena que aún me hace cerrar los ojos al verla?

Sin lugar a dudas, el ojo rasgado al comienzo de Un Perro Andaluz.

Hay otra película que me pegó un susto de muerte y me hizo vomitar a los 13 años. Lástima que no recuerdo el título. Sé que los protagonistas eran unos granjeros que enterraban a sus víctimas hasta el cuello para cebarlos como gansos de paté. Previamente les cortaban las cuerdas vocales, por lo que ver ese montón de cabezas a ras de la tierra, graznando como, bueno, como gansos bajo la luz de la luna, era la materia de la que están hechas nuestras peores pesadillas.

Recuerdo que cuando las víctimas estaba ‘en su punto’, estos “simpáticos” granjeros les ataban una soga al cuello y las desenterraban tirándoles con un tractor. Luego, las despedazaban y las vendían en su carnicería. Toda una fábula hermosa y aleccionadora, como quien dice.

¿Alguien sabe cómo se llama esta película?

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

50 comentarios