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Carteles de bodrios horribles

Los lectores que llevéis ya un tiempo siguiendo Blogdecine recordaréis que el año pasado os comenté cuáles eran las mejores películas que había visto hasta entonces. Dicha lista no ha sufrido variación alguna desde entonces, pero aprovechando que hoy es mi cumpleaños y que con este artículo llego a los mil escritos por estos lares, he creído que era una ocasión de oro para echar un vistazo al lado oscuro de la fuerza y comentaros cuáles considero que son las peores películas que he visto en mis ya veintinueve años de vida.

Lo cierto es que ha llegado un punto en el que me empiezan a resultar un poco cansino el recurrir a películas que conjugan el ser bastante populares con el ser prácticamente insalvables, pues hay mucho más cine ahí fuera y entre tanta variedad uno puede encontrar cintas tan lamentables que cuesta entender su mera existencia. Eso sí, tampoco he querido hacer trampa y escoger con la intención de sorprenderos, pues he preferido ser completamente sincero con mis elecciones. Os invito a descubrirlas.

’Deadhunter: Sevillian Zombies’

Imagen con el cartel de 'Deadhunter: Sevillian Zombies'

Los muertos vivientes llevan ya muchos años de moda, aunque esto no se haya traducido en una cantidad importantes de películas que merezcan la pena. Eso sí, antes de maldecir a toda la familia del creador del último engendro protagonizado por tan entrañables criaturas, me paro a pensar un momento en este insulto al séptimo arte para calmarme y ver que todo puede ir a peor. ¿La premisa? Unas obras en el metro de Sevilla provocan un renacer zombie y los Deadhunters, una especie de cazadores de muertos vivientes, harán todo lo que puedan por acabar con ellos.

Únicamente diré que hay una escena en la que el inefable Leonardo Dantés se pone a cantar su tema ‘El baile del pañuelo’ para distraer a los muertos vivientes y consigue que se marchen sin acabar con él. Hasta ellos consiguen detectar la falta de materia gris en su cabeza. Tened en cuenta que éste seguramente sea el momento álgido de la función y que el resto es considerablemente peor.

’VIolent Shit’

Imagen con el cartel de 'Violent Shit'

El título —‘Mierda violenta’ sería su traducción literal a nuestro idioma— ya describe bastante bien este título rodado con cuatro duros por el alemán Andreas Schnaas. ‘Violent Shit’ (id, 1987) nos cuenta la historia de un chaval que asesina a su madre y es encerrado en una institución psiquiátrica. Años después consigue escapar y se dedica a matar a quien se cruce en su camino, lo que incluye una especie de aparición del mismísimo Jesucristo, al cual no duda en aniquilar. El alucinante final es la gota que colma el vaso en una película que consiguió cierta fama —tiene hasta tres secuelas— por motivos que me cuesta entender más allá de la polémica de baratillo que hubo a su alrededor.

’Moscow Zero’

Imagen con el cartel de 'Moscow Zero'

Uno está más abierto de lo normal a las nuevas propuestas cuando acude a un Festival de Cine, en especial si ha preferido no informarse demasiado para ser sorprendido cuantas más veces, mejor. Por desgracia, eso también incluye conmociones como la vivida el año 2006 en Sitges con ‘Moscow Zero’ (id, María Lidón, 2006). La combinación de la ambientación soviética con las apariciones demoníacas parecían un gran caldo de cultivo, pero lo que realmente nos da la película son multitud de planos oscuras en los que cuando no enteras lo que sucede en pantalla, sencillamente te da igual. Los actores tampoco parecen enterarse muy bien de lo que tienen que hacer y deambulan por ahí mientras pasan los minutos hasta que la tortura llega a su fin. Aparte, no me extraña que su directora no haya conseguido sacar adelante una película desde entonces.

’Cocodrilo’

Imagen con el cartel de 'Cocodrilo'

Hay un claro componente subjetivo a la hora de valorar el interés artístico de una obra, lo cual nos puede llevar a encumbrar algunas por encima de sus méritos reales, pero también a hundir de forma inmisericorde a otras. Esto último es lo que me sucede a mí con ‘Cocodrilo’ (‘Crocodrile’, 2000), saldo cinematográfico dirigido por un Tobe Hooper al que le debió caducar el talento, ya que no sólo no hay rastro alguna de la garra de sus primeras películas, sino que el más patán de los realizadores que hayan dedicado su carrera a las Tv Movies de la más baja calaña podría mejorar su trabajo aquí. No me extraña que optasen por lanzarla directamente en vídeo y dvd.

Recuerdo haber recurrido a mi VHS para grabar un pase de madrugada con la esperanza de que la unión entre jovencitos de escasa inteligencia y un cocodrilo haciendo de las suyas fuese una especie de cruce entre ‘Tiburón’ (`’Jaws’, Steven Spielberg, 1975) y ‘Trampa Mortal’ (‘Eaten Alive’), realizada por el propio Hooper en 1977. Lo que me encontré fue de una estupidez superior a mis veces que racaneaba las apariciones de un cocodrilo en el que se notaba la escasa inversión realizada, por no hablar de un guión que hace bueno al de cualquier cinta de características similares que haya visto. Sé que hay otras peores, pero mi odio hacia ‘Cocodrilo’ es tal que no he tenido otra opción que incluirla aquí.

’Shadows of Blood’

Uno debería pensárselo dos veces antes de ver una película que ni siquiera existe en la base de datos de imdb. Son varias las cintas que he visto que cumplían ese requisito, pero ninguna está en condiciones de competir lo referente a falta de calidad en cualquiera de sus aspectos con ‘Shadows of Blood’ (id, Sidney Ling, 1988). La historia, por llamarla de alguna manera, gira alrededor de dos peligrosos psicópatas que han logrado escapar de un hospital psiquiátrico y se dedican a asesinar de forma aleatoria por las calles de Ámsterdam. Os recomendaría ver el vídeo inmediatamente superior antes de entrar en más detalles, y aquí tenéis también la opción de ver sus delirantes últimos ocho minutos.

Considerar a ‘Shadows of Blood’ como una cinta amateur sería incluso insultante hacia ese tipo de obras, ya que absolutamente todo parece hecho mal aposta, dese las exageradas actuaciones de sus protagonistas hasta la risible banda sonora, sin olvidarnos del ridículo trabajo de dirección. Sin embargo, todo esto tiene su explicación, y es que ‘Shadows of Blood’ no fue concebida como una película, sino grabaciones aleatorias a lo largo de una semana para probar cómo se desenvolvía Paul Naschy actuando en inglés y después alguien se hizo por medios poco lícitos con las grabaciones y montó esto. Me resulta difícil concebir que cualquier largometraje pueda empeorar lo “conseguido” aquí, y convendréis conmigo es que es comprensible que ya nadie se acuerde ella y sea prácticamente imposible conseguir una copia de la misma.

¿Cuáles son las peores películas que habéis visto vosotros? O si lo preferís, también podéis comentarme escenas particularmente lamentables como ésta. Ya veréis lo mucho que va a gustaros la próxima película que veáis después de hacerlo.

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