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Las películas de robos y atracos han funcionado muy bien a lo largo y ancho de la historia del cine. Cualquier cinta de Film Noir, o acción, que se precie posee un atraco con la intención de añadir tensión al relato en cuestión, o simplemente empezar a lo bestia como decía Cecil B. DeMille —en el caso de Christopher Nolan y su mejor entrega sobre Batman— y de ahí para arriba. Hoy vamos con una de esas listas que tanto os/nos gustan por aquello de animar un poco la función hablando de nuestros atracos o robos favoritos en el séptimo arte.

Como suele pasar en todas las listas, ni están todas las que son ni son todas las que están. Lo cierto es que hay material de sobra para realizar una lista corta, pero tampoco vamos a poner aquí un listado interminable de películas, que entonces sí que aburrimos al personal. Desde Stanley Kubrick a Nolan, pasando por Robert Siodmak, Michael Mann o Katrhyn Bigelow. Pasen y disfruten de una de las actividades más deseables del ser humano: robar. Y más en estos tiempos.

‘Atraco perfecto’

La primera gran obra de Stanley Kubrick es ‘Atraco perfecto’ (‘The Killing’, 1955), imitada hasta la saciedad en numerosos films posteriores. Toda la película es un prodigio de ritmo, suspense y planificación, medida con la precisión de un reloj suizo. La escena del atraco al hipódromo sigue siendo uno de los instantes más poderosos del relato, que como en todo buen Film Noir está bañado de fatalismo. Tensión del momento: muy alta, de ese robo depende el futuro del protagonista, que ya nos ha caído bien.

‘El caballero oscuro’

Tras el trabajo de Kubrick era lógico citar el mejor trabajo de Christopher Nolan, ‘El caballero oscuro’ (‘The Dark Knight’, 2008), cuyo inicio además de rendir tributo a la máxima antes mencionada sobre Cecil B. DeMille es todo un homenaje al atraco anterior. Uno de los inicios más vibrantes y endiabladamente entretenidos del cine reciente y toda una lección de cine —ya sé que Nolan no es un maestro como John Ford, pero no me voy a poner quisquilloso, esta secuencia es magistral—, con la enigmática presencia, aunque jamás le vemos la cara, de uno de los villanos más admirados del cine. Tensión del momento: Muy alta, si el espectador no es capaz de engancharse ya no lo hará.

‘El abrazo de la muerte’

Robert Siodmak fue uno de los grandes del Film Noir, y ‘El abrazo de la muerte’ (‘Criss Cross’, 1949) es una de sus obras maestras. Repitiendo con Burt Lancaster tras la imprescindible ‘Forajidos’ (‘The Killers’, 1946) se marca otro relato electrizante, en el que uno de sus puntos álgidos es sin duda ese maravilloso atraco al frugón blindado, el cual no ha sido superado aún. Impresionante el detalle de las bombas de humo. Tensión del momento: Muy alta, el relato puede devenir en cualquier cosa y la previsibilidad no existe.

‘Rififi’

De la imprescindible cinematografía francesa de los años 50, destaca sobremanera una joya del calibre de ‘Rififi’ (‘Du rififi chez les homme’, Jules Dassin, 1955), probablemente la mejor cinta de robos que exista. La escena del robo en cuestión es sin diálogos y tan larga que le lleva a uno al borde del infarto. Nadie se atrevería con ello hoy día. Tensión del momento: Muy alta, el que los personajes mantegan el silencio mientras trabajan hipnotiza al espectador hasta límites insospechados.

‘Le llaman Bodhi’

Con la ayuda de J. Michael Muro, excepcional operador de cámara perfecto utilizador de la steadycam, ahora metido a competente director de fotografía —suyo es el trabajo de la insípida ‘Parker’ (id, Taylor Hackford, 2012) en la que podemos ver un par de aburridos y sosos atracos—, Kathryn Bigelow se marca un atraco en concreto espectacular, aquel en el que el policía infiltrado al que da vida Keanu Reeves es obligado a participar. Gritos, emoción y la Bigelow que baja la cámara a ras de suelo y todo estalla. Tensión del momento: Muy alta, la emoción no está solo en que el bueno de la película puede ser abatido, sino en la inesperada reacción del cliente/policía que se encuentra en el banco y decide intervenir. Brutal.

‘Heat’

El último gran neo thriller —subgénero que dio comienzo con ‘El rastro de un suave perfume’ (‘Hickey & Boggs’, Robert Culp, 1972)— que ha venido de tierras yanquis, de la mano de uno de los realizadores más interesantes de las dos últimas décadas, Michael Mann. En realidad no vemos ni el atraco ni el robo, sólo las consecuencias del mismo, y esas no son más que una de las mejores escenas de acción jamás filmadas, tanto que no podía faltar en esta lista. Un enfrentamiento monumental entre los hombres de Robert De Niro y los de Al Pacino. Tensión del momento: Muy alta, Mann coloca la cámara en el cogote de los personajes y nos mete de lleno en un tiroteo impresionante que nos deja aturdidos y alucinados.

Su turno, damas y caballeros.

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