Pronto llegará el remake de esta pelÃcula, la ópera prima de Mel Brooks, realizada en 1968 y que no se estrenó en nuestro paÃs hasta 1975, después del éxito de ‘El Jovencito Frankestein’. Ganadora, incomprensiblemente, del Oscar al mejor guión original, el film narra las peripecias de un productor de obras de teatro y un contable, que reúnen un montón de dinero para producir la que, según ellos, es la peor obra jamás escrita.
Está protagonizada en sus principales papeles por Zero Mostel y Gene Wilder, que llevan los dos todo el peso de la pelÃcula, y a pesar de que ambos están un poco histriónicos de más, nos regalan los momentos más divertidos de todo el film, sobre todo Wilder, que aquà logra poner un poco de freno a sus payasadas, en las que luego se especializarÃa con el paso de los años, haciéndonos sufrir hasta lÃmites insospechados, aunque le prefiero a algún supuesto cómico de hoy dÃa.
A Brooks ya se le reconoce en este film su gusto por el humor absurdo y presenta algunas de las constantes que caracterizarÃan su posterior cine. A pesar de que contiene momentos graciosos, el director no logra dotar al conjunto de la entidad necesaria como para considerarla una buena comedia, más bien lo contrario, un film fallido que se reparte en algunos instantes inspirados demasiados separados entre sÃ.
Luego la historia no es del todo interesante. Al espectador no le importa demasiado qué es lo que va a ocurrir, y no coge a nadie por sorpresa. A Parte, Brooks no le imprime un ritmo adecuado, haciendo que se bosteze más de una vez. De todos modos hay suficiente material interesante como para ponerlo al dÃa, y espero que en el remake se corrigan todos los defectos que hay en ésta. Por lo menos sale Uma Thurman, y su sola presencia ya me inquieta, pero no para mal.

