
Muchos se jactan temerariamente de controlar los recursos que provocan miedo en una pantalla, aunque en verdad muy pocos lo logran. El miedo es una de las sensaciones o emociones más primarias del ser humano, que le iguala con buena parte del reino animal. Por tanto, muchos directores darían su brazo derecho por manejar realmente sus resortes, ya que cualquier cineasta quiere provocar una emoción tan universal y al parecer tan compleja de representar e inducir, sabiendo que formará parte de un selecto grupo de artistas que escasea. Más que un género, palabra que designa etiquetas comerciales que muchas veces llevan a confusión, el terror o el horror son una forma de arte primordial, que explora como quizá ninguna otra nuestro interior más insondable, nuestros instintos más oscuros e irrefrenables, pero también nuestra capacidad de enfrentarnos a esos miedos, nuestra posibilidad de extraer fuerzas cuando ya no quedan, de sonreir y escupirle al destino cuando todo parece perdido.
Se puede tener miedo a infinidad de cosas, pero no existen infinidad de cosas que provoquen miedo en una pantalla. Como reacción física, el miedo nos previene de un peligro fisiológico inminente, aprendido con anterioridad, y nos ayuda a evitarlo. Pero como reacción psicológica, el miedo es mucho más potente, multiforme e incapturable. Algunos artistas se han pasado la vida averiguando cómo influir en la mente de sus espectadores, convertidos en cobayas de buen grado, encantados con ser torturados con su propio miedo. Hay algo ahí sadomasoquista realmente fascinante: individuos a los que les pagan para hacer sufrir, para torturar psicológicamente, a otros individuos que pagan dinero por ello. Se puede tener miedo a lo que se ve, pero mucho más a lo que no se ve (o como el propio Ralph de ‘Los Simpson’: “miedo al miedo a la oscuridad”), y nada nos provoca más miedo que lo desconocido o incomprensible. Quizá por eso la muerte, ese lugar del que al parecer nadie ha vuelto, es el mayor miedo de muchos seres humanos. Aunque otros le tienen más miedo a la vida.
Por un lado, el miedo nos hace más débiles, pero el miedo también nos convierte en monstruos, como en el proverbial ‘Carrie’ (id, Brian De Palma, 1973), en el que los monstruos (mezquinos y cobardes adolescentes) se convierten en corderitos cuando averiguan que se han reído de la persona equivocada. Lo más interesante es lo bien que lo pasamos identificándonos con una demoníaca muchacha con poderes psíquicos, masacrando a todos sus compañeros. La que más miedo pasa es Carrie y por eso llega el infierno, como ya cincuenta años antes, intuimos que el vampiro de ‘Nosferatu, el vampiro’ (‘Nosferatu, eine Symphonie des Grauens’, F. W. Murnau, 1922) es un ser patético y solitario que siente miedo de todo y de todos, y que por eso provoca pavor y hace desembarcar el infierno en Londres. Casi siempre que alguien confecciona una lista con las más grandes películas de terror, incluye a estas dos obras maestras, y algunas más proverbiales. Pero realmente hay muy pocas.
¿Miedo yo?
Supongo que la mayoría de los lectores, cinéfilos de pro y gente con cultura, sabrán distinguir entre miedo y susto, y entre el impacto fácil y la construcción coherente. Demasiadas películas de terror se basan en un diseño de producción vistoso y en el susto fácil, creando un impacto que se olvida a los cinco minutos. Las grandes películas de miedo las recordamos toda la vida. ¿Y qué poseen en común, bajo mi punto de vista, esas grandes películas? Pues para empezar una puesta en escena muy precisa, destinada a destruir, paso a paso, sin prisa y con luctuosa pasión, las defensas del espectador, hasta no dejarle ninguna, para luego ensañarse con él. En las mejores películas de terror se lleva a cabo este ejercicio con mayor o menor intensidad. Una de las más famosas, ‘Alien, el octavo pasajero’ (‘Alien’, Ridley Scott, 1979) se encarga bien de desquiciarnos los nervios hasta agotarnos, gracias a un uso de la música y el sonido realmente notable. Si ya cuando exploran la nave alienígena, estamos agotados de la tensión, una vez aparece el monstruo, bastante más adelante, nos sentimos tan impotentes como los personajes que se enfrentan a él.

Algo parecido, aunque en menor grado, sucedía en ‘El exorcista’ (‘The Exorcist’, William Friedkin, 1973), y mucho mejor en ‘La semilla del diablo’ (‘Rosemary’s Baby’, Roman Polanski, 1968), en la que el genio polaco ofrecía una parábola del parto como llave a lo desconocido, y hasta lo infernal, y se pasaba un par de horas construyendo un elaboradísimo guiñol en el que nada es lo que parece. Porque nada alimenta más el miedo que una sensación de amenaza continua, coherente, sin fisuras, con la que nuestra mente va desterrando toda esperanza, más aún si la amenaza surge del seno de lo cotidiano, que es el aparato al que nos aferramos para creer en una normalidad. Las proverbiales ‘Suspiria’ (id, 1977), entre varias de Darío Argento, ‘Suspense’ (‘The Innocents’, Jack Clayton, 1961) o ‘Los pájaros’ (‘The Birds’, Alfred Hitchcok, 1963) jugaban a la parábola con menor sutilidad, pero también con gran potencia. El hombre como una mota infinitesimal, al capricho del reino animal, de fantasmas (reales o imaginarios), o de sus propios demonios interiores.
Puede que en lo gótico, no haya existido un director sobre el miedo más completo que James Whale, y en lo poético otro artista de la talla de Jacques Tourneur. El miedo nunca alcanzó cotas tan elegantes y refinadas como en ‘El doctor Frankenstein’ (‘Frankenstein’, 1931), ‘El hombre invisible’ (‘The Invisible Man’, 1933) y ‘La novia de Frankenstein’ (‘Bride of Frankenstein’, 1935), del primero, en las que se exploraba en las románticas y dolorosas consecuencias de la ciencia mal aplicada; ni semejante lirismo mezclado con fatalidad en ‘La mujer pantera’ (‘Cat People’, 1942) y ‘Yo anduve con un zombie’ (‘I Walked with a Zombie’, 1943), poemas visuales en los que Tourneur hacía de la cámara una herramienta narrativa a la altura de la música o la literatura a la hora de filmar el miedo. Otros, como Don Siegel, nos paralizaron de pavor por la certeza de que el otro siempre es el enemigo, y de que pocas cosas existen más amenazantes y turbadoras que la soledad y la incomprensión, en una obra maestra en la que lo que menos importa, finalmente, es su supuesto contenido político: ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’ (‘The Body Snatchers’, 1956).
El problema del miedo es que lo que funciona ahora, es posible que dentro de veinte años esté totalmente superado. Cualquier director es consciente de eso, y se prepara para que sus influencias también se vean ridiculizadas. ¿Quién sabe si dentro de veinte años la gente se reirá de ‘Alien’? Cineastas tan dispares como Terence Fisher o M. Night Shyamalan nos preparan para la muerte o nos hacen la vida un poco más oscura. Fisher, un experto en jugar con los espacios, los detalles, y Shyamalan, un alquimista de la sugerencia y la imaginación como potencia suprema. Los vampiros del primero y los atormentados hombres corrientes en situaciones perturbadoras del segundo, van a sostener el paso del tiempo porque además en su cine late una profunda emoción, y el miedo que sus personajes experimentan es atemporal y universal, y eso es algo dificilísimo de conseguir, que nada tiene que ver con fórmulas de laboratorio, y mucho más con la mirada libérrima y vitalista de estos dos directores y otros nombrados más arriba.
Porque para conocer los recursos del miedo es imprescindible conocer los resortes emocionales del hombre, del espectador, y eso implica una cultura y una inteligencia enormes, y saber aplicarlos narrativamente. Por eso me sorprende la extrañeza ante buena parte de la obra de David Cronenberg o David Lynch, ya que ambos han demostrado, cada uno a su estilo, ser capaces de indagar con lucidez en las pesadillas más recurrentes del ser humano. Pero todos ellos, Cronenberg, Lynch, Shyamalan, Fisher, Siegel, Tourneur, Whale, Murnau, Argento, Friedkin, Hitchcock, Polanski, Scott, De Palma, y muy pocos más, son miembros de una casta cuyos secretos no se transmiten, sólo se disfrutan, y quién sabe si podremos añadir algunos nombres más en el futuro. Ellos controlan los resortes del miedo, mientras otros se preguntan de dónde los obtuvieron, pacto con el diablo o sueños siniestros.


Comentarios
brillante
Excelente artículo.
Yo añadiría así a bote pronto "la profecía " de Richard Donner, "Al final de la escalera" de George C Scott, "la cosa" de John Carpenter, " Tiburón " de Spielberg , "la niebla" de Darabont o "la mosca" de Cronemberg
y tantas y tantas que ahora me dejo..
Buen artículo, Massanet: podrías hacer como en los blogs de Genciencia o Papelenblanco en los que el señor Parra ofrece artículos con varias partes, y nadie se quejaría. El miedo es algo tan primario y complejo a la vez como la cultura en la que se desarrolla. El qué nos da miedo, específicamente en el cine, creo, tiene que ver con la época de la película en cuestión. Pones como ejemplo La invasión de los ultracuerpos... creo que tiene bastante que ver con la amenaza comunista que los estadounidenses imaginaban... pero también con el miedo a ser suplantado, a ser despojado de nuestra identidad... a ser borrado de la historia, sin el triste consuelo de ser llorado, de participar en el duelo de las personas cercanas o de la empatía del resto de la Humanidad: el horror a no participar en trascendencia alguna. En ese ejemplo, las primeras características están en contexto concreto, las segundas son más generales, estructuralistas.
Con respecto a la búsqueda de un terror primigenio, universal, creo, hay dos vías.
Si de búsqueda de elementos comunes del miedo se trata, podemos recurrir a las culturas -más allá de la noción de arquetipo, si se quiere, podemos estar de acuerdo en que culturas diferentes son concomitantes en muchos aspectos: la interinfluencia de ideas y la depuración que supone un largo recorrido histórico son pruebas suficientes del sustrato común que anida en todos nosotros- de amplio recorrido, a los cuentos populares, bestiarios, parábolas y leyendas. A este respecto, y siguiendo con el ejemplo del filme ´La invasión de los ultracuerpos´, la referencia de las leyendas célticas de los espíritus del bosque que secuestraban niños a los campesinos para luego suplantar la identidad de los pequeños e instalarse en estas familias casa bastante con la idea de suplantación de identidad de la película, con el atávico temor a ser despojado de nuestro derecho a dejar huella; La Historia Interminable relatando el país en el que los habitantes son iguales, intercambiables, y los Eloi en la máquina del tiempo, en clara -al menos para mí- crítica al comunismo más platónico, es otra vía de encuentro en esta línea: tales individuos, representados en estos libros, no tienen derecho a la solidaridad de los otros -ni al deber moral hacia los demás- cuando se hallan en peligro porque al no haber -o no ser considerada- diferencia entre ellos, no hay posibilidad de identidad: cada persona puede ser recambio de otra, sólo cuenta el número.
La segunda vía, que también interesa al creador, creo, y de forma más directa, pasa por diferentes consideraciones. Dado que el miedo es una sensación tan primaria, quizá por esto es tan atractiva, en sentido superficial -la adrenalina que genera en nosotros nos hace sentir vivos cuando intuimos una muerte cuyo aroma sentimos sin que nos pueda tocar, que es fundamento, asimismo, del éxito de las atracciones en los parques temáticos y de la afición/adicción a los deportes y profesiones de riesgo- y en sentido más profundo. ¿Qué es lo que hace que paguemos repetidamente por tener la sensación de ´pasarlo mal´ en situaciones controladas? ¿Qué el fundamento del llamado ´síndrome de Estocolmo´? Y un plano más trágico, el mantenimiento de relaciones asimétricas de dependencia/involutivas a pesar de ser conscientes de que lo son, de regímenes abusivos a lo largo de lustros ante la evidencia de su naturaleza y hasta de las fobias a pesar de su manifiesta ilogicidad? En mi opinión la llave a esa puerta se esconde en la paradoja, la unión de los contrarios que alberga cada inconsciente. En tal dimensión los extremos se unen para encontrar su significado, a la vez que el tiempo y el espacio son inconsiderables. Un narrador, a mi parecer, debe despertar el deseo del miedo teniendo en cuenta estos elementos, de forma sutil: la aversión/atracción de la muerte como el deseo/rechazo a lo oculto... las diadas víctima/verdugo; misterio/revelación; mismidad/otridad; espeluznante/hermoso; fusión/identidad... deben ser mantenidas en esa frontera el mayor tiempo posible pues es en ese intersticio donde anida la fascinación: si pretendemos un desarrollo narrativo debemos, pienso, observarlo de manera sutil, haciendo que el espectador/lector recorra ese camino como quien se desliza hacia un abismo por el que la atención libra una batalla entre la fascinación y el miedo biófilo en el que deberá ganar el segundo, haciendo que se recorra un camino que se ha de sentir como natual, irremediable y propio, nunca forzado. No sólo por nuestro plano inconsciente: conscientemente, la mayoría no queremos estar muertos, ni queremos estar ´cotidianamente/anodinamente´ vivos: queremos poder rozar la muerte -y no sólo: la sombra, lo indeterminado por prohibido, lo ´otro´ en suma-, el horror, manteniendo en el bolsillo el billete de vuelta: que la proximidad al terror, al punto y aparte, nos haga sentir más vivos, que la vida merezca más la pena de ser vivida porque hemos descubierto una riqueza que se nos mantenía oculta como un secreto que nos pertenece por herencia.
En el terreno del Terror narrativo, como en otros, afortunada será la obra que consiga abrir más puertas que las que cerró: la fascinación más allá de los títulos de crédito o de la última página significará que, efectivamente, lo inconsciente y lo consciente se han dado la mano o más bien un abrazo, que hemos parido una historia trascendente precisamente porque hemos renovado una historia que ya vivía dormida en cada uno de nosotros.
Excelente artículo. Clap clap
Hablaste de La matanza de Texas y ese terror salvaje, alucinado y real al mismo tiempo? El terror de La matanza de Texas no es ni místico ni psicológico, es real y te puedes encontrar por el mundo con gente tan depravada y mala (o loca) como la de Cara Cortada and his family, una especie de familia Mosters, pero no tan fantástica y sin comedias, per favore. Un gran artículo divulgativo, Adrián
-- editado por última vez a las 03:04
Interesante artículo. No soy un gran aficionado al género. Pero bueno, la mayor parte de las películas que se nombran las he podido ver, y la mayoría me parecen excelentes. Creo aún así, que la mayor parte de películas de terror, se podrían considerar películas de sustos. Aunque no sea lo mismo, como bien dice el artículo, es lo que prima. Pero eso sí cuando se consigue que una escena o una secuencia quede en la memoria o en la retina de un espectador, esa película y esa escena te acompaña toda la vida.
Particularmente hay varias pelis, de las que se nombran o alguna otra que no se comenta, que me parecen excelentes. La semilla del diablo, es maravillosa, pero a mí lo que más me gusta, es la escena final, en la que Rosemary acepta a su hijo. Es una maravilla!. Me encanta tb La invasión de los ultracuerpos, con ese grito helador como colofón a una peli genial. Como no Alien, Los pájaros, Psicosis, Tiburón, El resplandor, La mujer pantera, o El hombre invisible, que tiene uno de los mejores arranques que he visto en una película. Todas ellas maravillosas.
De los directores modernos, hay un director, David Fincher, que no ha hecho una película de terror, como tal, pero que a particularmente consigue "incomodarme" con algunas de sus pelis. En Zodiac hay un momento en el que el personaje de Gyllenhaal, visita a un tipo en su casa y durante la escena se induce a pensar que el puede ser el asesino. A mí me resultó realmente agobiante.
Lo dicho, buen post.
Totalmente de acuerdo en cuanto a lo de 'Zodiac'. Me encantó esa película por esa sensación tan palpable que consigue de falta de esperanza e impotencia ante la amenaza de la que habla Massanet. Hay un momento en el que el asesino consigue dar la sensación de omnipotencia, desconociendo como, cuando y donde va a actuar y tiene a todo el mundo en alerta, especialmente al espectador. Personalmente lo que más miedo me da en una película es cuando consiguen crear un ambiente de opresión y la sensación de 'se va a liar gorda' o 'algo va a suceder en cualquier momento, joder que tensión'. Esas son las buenas, en mi humilde opinión. Nada de sangre ni gore que personalmente me producen más aprensión que miedo.
-- editado por última vez a las 21:05
Totalmente de acuerdo, a eso me refería cuando digo que no soy un gran aficionado al género. No me considero un gran aficionado porque en éste género, suelen entrar todo tipo de pelis que impliquen el susto fácil, el gore, o las imágenes escabrosas, y éso a mí no me gusta. Sin embargo con las pelis que nombraba aunque contenga ciertas imágenes escabrosas o algún susto fácil, se distinguen del resto por sus ambientes opresivos, desquiciantes y desesperantes, que consiguen angustiar al espectador. Fincher es un especialista en eso, y no sólo lo consigue con Zodiac.
Otra película maravillosa en ese aspecto es El silencio de los corderos, en la que el personaje de Lecter consigue aterrar durante gran parte de la película "sin moverse de su sitio", sólo con la puesta en escena y la interpretación de sus dos actores.
Misery es otra película fascinante, aunque tenga bastantes similitudes con psicosis, es una película genial, que muestra como alguien normal puede resultar terrorífico.
Saludos!.
Que recuerde en este momento, las películas que más me han aterrorizado han sido "Alien", "Seven", "Lost Highway" e "Inland Empire" de Lynch, "Saló o las 120 jornadas de Sodoma" (aunque era miedo mezclado con asco), "El resplandor", "The Lost World" y "La guerra de los mundos" (específicamente las primeras dos apariciones de los trípodes) de Spielberg, "Hellraiser", "La mosca", "REC", etc., etc.
Y quería agregar también una película que casi me hace cagar del susto: "El inquilino", de Roman Polanski. La he visto ya un par de veces, pero el verdadero miedo lo sentí mucho antes, cuando mi padre, que la acababa de ver la noche anterior, nos la contó casi en su totalidad a mi hermana y a mí. Su relato me impresionó durante varios años, y cuando por fin pude ver la película supe por qué lo había perturbado tanto. De hecho, creo que al día de hoy es mi favorita de Polanski.
'El quimérico inquilino', no 'El inquilino'.
Polanski ha sido uno de los mejores representando el terror psicológico, 'El Quimérico Inquilino' es una película sumamente extraña, con unas escenas verdaderamente sórdidas.
Una de mis favoritas es 'Repulsión', Polanski consigue transmitir perfectamente el horror a través de una ingeniosa fotografía; logra una atmósfera tenebrosa y opresiva encarnada por una guapísima y sobresaliente Catherine Deneuve, una auténtica pesadilla repleta de imágenes perturbadoras
-- editado por última vez a las 09:39
brillante
En latinoamérica se la conoce como "El inquilino", y es igual de válido que el título español. Si querías corregir, haber dicho "Le locataire".
Sí, cuando escribí el título en español tuve mis dudas sobre cómo la conocían en España. Gracias por la aclaración, aunque de todas formas me parece que el título que le pusieron en Latinoamérica es más contundente.
¿Y por qué dan tanto miedo dos niñas en un pasillo?
Porque sabemos que fueron asesinadas a hachazos por su propio padre.
Tal vez la viste en un canal chungo o una tele de 20 pulgadas y ahí no le da miedo ni ha coraje "el perro cobarde".
Porque sabemos que quieren venganza ;P Y porque son espíritus de mal rollo que no sabes qué están dispuestas a hacer...
Excelente articulo Massanet, aquí queda claro que cuando esta en su día, esta en su día, muy, buen análisis, y un titulo motivador 100% a leer el articulo, ojala a veces no sacaras análisis infumables; pero bueno.El terror como genero es uno de los mas buscados por el espectador, cinéfilos y palomiteros sin duda alguna, toda clase de publico va a el, y también toda clase de director intenta manipularlo, así sea por los lados mas sobrios de la sobrenaturalidad, el terror se caracteriza por que sus escenas(las mas importantes) tienen que lanzarse a ser impactantes, tanto como para quedar memorizadas visualmente en nuestra retina, hablo de cintas como 'El Exorcista' o 'El Resplandor' (sin demeritar otras películas eje del terror), pero estas dos si que consiguen lo que se proponen, mantienen su terror intacto al pasar de los años, aunque algunos ya de tanto verlas se las tomen como hostigantes.Sin duda a quien no le produjo impacto esta realización y maquillaje tétrico y diabólico de la cinta de 'El Exorcista' creo que no existe persona a la cual no le halla producido así sea un mínimo de sacudión visual, a no ser de que primero haya visto una parodia (que seria como atentar contra la cinta, antes de verla). Por otro lado en 'El Resplandor' del directorazo por excelencia Kubrick, nos manifiesta un cine de terror maniaco, y desquiciado sin ser repulsivo (que es algo difícil hoy en día), esta película muestra unos personajes con un tras-fondo psicológico muy potente, que es lo que hace que produzca admiración a ella.
En otros aspectos hay cintas también en el índice del libro de los sustos como lo llamo yo, tales como 'Psicosis' que para mi es mucho mas artística de lo que se le reconoce como terrorífica o de suspense, y también películas que inmiscuyen en desagrados peculiares a la sociedad como 'La matanza de Texas' o también bodrios que aparentaban ser buenos argumentos aportantes al terror como 'Los chicos del maíz' (película de la cual se pueden rescatar unas cuantas escenas), en conclusión un genero muy ramificado en el cine, que como bien dice el articulo, no es fácil encontrar los resortes para manipularlo, pero que cuando se encuentran, se puede causar una emoción impactante a un publico tanto viejo como nuevo.Un genero muy comercial, pero que en su "popularidad" es bastante difícil de dominar a la perfección.
PD: El terror seguirá dando de que hablar y seguirán saliendo personajes como Freddy Krueger, Jason o Michael Myers, pero mas allá de exclusivismos modernos, hay un terror artístico y profundo, que vale la pena revisiónar.
Salud y cine.
Esto no es un análisis. Un análisis sobre el terror ocuparía un libro entero(o más). Pero es un artículo brillante, eso sí.
No digo que analiza el genero, y tampoco ocuparía un libro entero, un buen análisis con tres hojas puede llegar a ser imperecedero, me refiero a que analiza como encabeza el post los resortes del miedo y profundiza en ellos, en ningún lugar digo que analiza el genero.Piensa bien antes de teclear una barrabazada. ;-)
PD: Ya cuento con tu voto negativo.
Salud y cine.
Venga, venga, no os peleéis...
Joder macho. De voto negativo nada, yo no creo en eso. Es más, me parece una putada que algunos posts queden censurados por los votos en negativo. Y vamos, sigo en mis trece. Creo que un análisis sobre el terror tiene que ocupar un mamotreto de miedo, nunca mejor dicho. Salud y cine a ti tb.
Pues hombre, todos opinamos distinto la verdad, pero bueno es la idea del blog.
+1 Por seguir firme en tu afirmación.
+3 a los 2 por entender tan bien la controversia.
¡Abajo el monopolio de ideas y salud!
Me bastó leer el título para pensar en "La cosa" de John Carpenter, y mientras más leía más se afirmaba el pensamiento de que es la mejor película de terror que he visto. Eso si, "Alien" le sigue muy de cerca en mi lista. Mención especial para "Frailty" de Bill Paxton, que también me gustó mucho.
Yo no soy muy de pasar miedo en una pelicula... de pequeño, no me dejaban ver ese tipo de cine, y cuando ya adulto pude acceder a los titulos de los que habia oido hablar y no habia visto en esos años, esperaba algo que realmente me impactara... y para mi sorpresa, no fue asi. Algunas de esas pelis me resultaban interesantes, o incluso emocionantes, pero miedo, lo que se dice miedo... y el caso es que con libros del genero, que si que leia de mas niño, si que lo pasaba. Recuerdo la lectura de varios de los clasicos de Stephen king, como realmente terrorificos. Pero con el cine, definitivamente la cosa no funcionaba asi, por mas que muchas peliculas del genero, den miedo o no, son muy disfrutables. ¿tendra que ver la edad a la que empiezas con este tipo de peliculas, con el impacto que te causan, y como te relaccionas con el genero mas adelante??
La unica pelicula que me ha resultado realmente inquietante a un nivel que no sea meramente superficial, mas aun despues del visionadao que durante el mismo, a base de darle vueltas, ha sido lost hightway, de Lynch
-- editado por última vez a las 07:14
Yo tampoco he pasado nunca miedo en el cine. Quizás, como alguien ha dicho ahí arriba, pasé algo de miedo en Inlan Empire, de Linch, en una escena que está cerca del final de la película.
Lo que hay realmente dentro de las/los mentes/corazones del ser humano si que da auténtico pavor. como tener recluído durante años,incluso décadas a mujeres e hijos de incestos en una casa/prisión/búnker como ese desgraciado que ahora está en la cárcel. Ni en un millón de años llegaríamos a comprender el alcance de la pesadilla. Muchos directores hace ya mucho tiempo que se dieron cuenta que ni el monstruo más feo y/o terrorífico tiene mucho/nada que hacer ante cosas así(por desgracia,desdeluego). WOPR
Después de Pennywise no he podido volver a mirar a un payaso con los mismos ojos...
Para mi hay una peli (y un maestro) capaz de dar miedo psicologico del que dura y ese es Hideo Nakata. Su "Ringu" es la pelicula que mejor define ese tipo de miedo, donde no hay sustos ni sangre, si no que todo esta en el guion, el sonido y la puesta en escena. De hecho solo hay que ver la influencia que llego a tener el personaje de Sadako, que durante varios años nos hartamos de ver secuelas, copias y remakes de él (incluido Hollywood). Para mi es una de las peliculas más importantes y más influyentes del genero.
Tambien hacer mención a ese final de REC que a todos nos puso los pelos como escarpias gracias esa puesta en escena. Nada como presentar a un personaje nuevo en el tramo final de una historia para cagarse de miedo.
Excelente relación de directores y películas en un post estupendo...
Aunque por aportar un título una de las pelis que por mucho que la vea(y han sido unas cuantas)siempre me produce terror es el clásico de Jacques Tourneur "La noche del demonio",una de los mejores films que han mostrado la representación del demonio en el cine,con una atmósfera enfermiza y de terror de biblioteca,(como bien dijo Jose María Latorre en su imprescindible "El cine fantástico",quien no lo haya leído está tardando),y secuencias antológicas,(cierta secuencia de una fiesta infantil con payaso incluido y de repente se levanta un viento demoniaco...)
Solo como aportación diré, aunque ya se que no es una película muy popular en este blog ni está a la altura de las citadas, que el temor que llega a provocar algo tan sencillo como "el aire" en "El incidente" de Shyamalan me parece genial.
buen post, un saludo.
Es verdad, pero también en 'El Incidente' hay una parte muy lograda en cuanto a terror se refiere: es cuando están los protagonistas en esa casa con la vieja...hasta que desaparece...se puede respirar ese ambiente malsano. Shyamalan es uno de los mejores creando momentos de tensión
Para mi , mis peliculas favoritas de terror, con las que de verdad he pasado miedo son: Alien, Pesadilla en Elm Street,Poltergeist,La ultima casa a la izquierda,El resplandor.... y un sin fin mas. Creo que la mayoria de las peliculas que me dieron miedo en su momento, era por la adolescencia ya que realmente hace muuucho tiempo que una pelicula no me da miedo.
El miedo es una emoción tan compleja que quizá sea ahí donde radica la dificultad de provocarla en un espectador. Magnífico post, de verdad.
Ya sé que es una de las más manidas películas de terror de todos los tiempos,probablemente no será en cuanto a calidad la mejor de todas,los efectos especiales se han quedado desfasadísimos,pero la única película que de verdad me ha dado miedo y a día de hoy sigue dándomelo es EL EXORCISTA,de verdad que me acojona profundamente,creo que tiene mucho que ver el haberla visto de bastante pequeño y que en su momento me impactó sobremanera,pero de verdad que me parece la mejor película de terror de la historia,y encima basada en hechos reales,hay que joderse.
Después tengo que nombrar La Profecía,El Resplandor y sobre todo Al Final de la Escalera,película con un suspense y una tensión asombrosas.
EXCELENTE artículo Adrián,te felicito,a ver si nos regalas un especial sobre películas de terror...
¡¡ GRAN POST Adrian !!
Por cierto, ¿no merecería Tourneur un especial de blogdecine?. Creo que "Yo anduve con un zombie" es una de las películas más bellas que se han hecho jamás.
PD: Me encanta que un crítica alabe a Dario Argento. Me sentía muy incomprendida en su defensa.
No soy fanático de las películas de miedo o "sustos", pero siento una debilidad por aquellos films que toman lo tenebroso y lo tornan atractivo, hipnótico o interesante.
The thing, Silent Hill, Poltergeist, Imprint (de Takashi Miike), The Shining, Bram Stoker's Dracula, Interview with the vampire, Suspiria, Antichrist, etc.
Tal vez no sean películas con mucha carga de miedo y temor como Alien, pero tienen un tratamiento sobre lo "maligno" o "extraño" que me dejan atrapado. Las prefiero a ellas, antes que cualquier Jason, Saw o Halloween
Mi estimado Adrián, Gracias por traer a mi memoria tan bellos recuerdos. Tal vez hecho en falta en tan buen artículo, nombres propios como Edgar Allan Poe, Hammer, Vicent Price, Cristopher Lee y al maestro Narciso Ibáñez Menta (uff, indescriptible, el aura y la presencia de ese hombre). Adentrarme en la adolescencia de la mano de ellos fue "terroríficamente" exquisita. Saludos y por un 2011 a todo "napalm".
Grandísimo post. Te felicito, Adrián.
Yo soy uno de esos que no se interesa mucho por las películas de terror por dos razones: el 90% son una porquería diseñada para adolescentes descerebrados, y casi nunca me hacen sentir miedo. Sin embargo de vez en cuando me he topado con films extraordinarios, con los que me pierdo en el más profundo suspenso y temor, como "Rosemary's Baby", "Alien", o "The Mist".... pero de todas las películas de terror que he visto ninguna me ha causado la sensación que me causó "Proyecto Blair Witch" en su escena final. Ese último plano literalmente erizó los pelos de mi nuca, me creó un hueco en el estómago y un frío que heló mi sangre y me dejó de piedra.
PD: lo malo de las películas de terror es que parte de su efectividad se encuentra en su primer visionado. Aunque nos sigan atemorizando, nunca hay nada como la primera vez que las vimos.
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