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Fue trending topic en twitter. Y miles de cuentas lo anunciaron. Sin embargo, la noticia es altamente falsa: no habrá cuarta entrega de las aventuras de Buzz Lightyear y Woody y no fue anunciada por Walt Disney Pictures. Pero la rapidez con la que se dio como válida me parece sintomática.

La noticia la dio un locutor colombiano. Procedía, según aseguraba, de diversos medios. Resulta muy curioso el modo en que la gente ha dado por válido algo solamente porque está en twitter. Hay un libro excelente, escrito por el reportero Steven Levy, llamado ‘In The Plex: How Google Thinks, Works, and Shapes our Lives‘ que nos muestra el impacto de google en el día a día y en como esto afecta a nuestro acercamiento a la realidad.

Otro que, indudablemente, está por escribir es el de las redes sociales, estos meta-medios en los que abunda la vanidad y el seguimiento a la persona antes que a lo dicho. Así que resulta natural que las consecuencias directas para el periodismo sean poco menos que catastróficas. La gente olvida que el periodismo es el trato con la veracidad, con los hechos contrastados y no con los rumores.

Si alguna ventaja ha tenido gran parte de Internet respecto a los relatos políticos del poder establecido es que ahora las agresiones pueden grabarse. Cuando asistimos a virulentas cargas policiales, como ha sido el caso en este país, habrá testigos y esto garantiza que el relato no está en pocas manos. Pero, al mismo tiempo, esto puede tener un efecto reverso: toda la información en Internet es fiable, y por lo tanto toda es verdadera y toda procede del mismo (inexplorado) lugar.

¿Cual es la solución? Entender que el periodismo no debe desaparecer de nuestras vidas y que para ello habrá que seguir planteando un modelo de negocio rentable, puesto que la inforamción más que valiosa, un término al que estamos sujetos por economía, es necesaria. Es por eso que Toy Story 4 y su rumor es un síntoma: estamos devaluando la información y los reportajes, también en el mundo del cine, y deberíamos plantearnos no solamente ya una política de qué noticias son importantes y qué noticias son importantes para los estudios, sino, también, qué noticias son fiables y hasta qué punto.

Durante mucho tiempo, uno de los vídeos más visitados fue el que proponía una secuela de Titanic. Lo gracioso es que los cinéfilos reconocieron la diversión que había tras el vídeo al yuxtaponer varias películas de Cameron y de su actor protagonista, Leonardo DiCaprio, pero en miles de sitios web populares la noticia fue válida y muchos entusiastas y juveniles seguidores de la película original decidieron creer en lo que veían, incluso enfadándose cuando algún comentarista jocoso comentaba lo obvio de la maniobra.

Por último, se suele hablar poco de los compañeros. Llevo más de un año trabajando aquí. La labor de Juan Luis Caviaro, que estuvo desde el principio, me parece encomiable. Rápido y audaz, siempre consulta las mejores fuentes y usa la probabilidad, sabiendo que desde el idioma español no se tiene el acceso a fuentes directas que sí tienen otros periodistas de la industria. Su información es veraz y siempre está ejemplarmente redactada.

Por esa constancia, por ese trabajo noble de reportero, quiero hoy decir que este miembro histórico de la web es un gran informador. Y ha sobrevivido al ruido, que no es poco.

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