Trash entre amigos: Vigalondo salva 'El ataque del tiburón de dos cabezas'

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Qué ganas de masturbarme (Nacho Vigalondo)

El sábado pasado tuvo lugar en A Coruña una nueva sesión de Trash entre amigos, iniciativa que invita a disfrutar del cine malo bajo una perspectiva de cachondeo, a veces desmesurado. Me acerqué tímidamente al evento y debo decir de antemano que me lo pasé pipa comprobando cómo Nacho Vigalondo —¡¡¡¡Nomonado a un Oscar en el 2005!!!!!, gritó en un momento dado— le daba la vuelta a la cinefilia, hasta el punto de pasárselo bien durante la proyección soltando chistes, muchos gritos, y algún que otro comentario muy, muy inspirado. La película elegida para esta sesión fue la delirante ‘El ataque del tiburón de dos cabezas’ (‘2-Headed Shark Attack’, Christopher Ray, 2012) con Carmen Electra y Brooke Hogan —la hija de Hulk Hogan— entre sus intérpretes.

Como uno de los invitados sentenciaba, la película es muy mala, no hay por dónde pillarla. Ni siquiera los atributos de una muy operada Carmen Electra, más perdida que otra cosa en la película, servían para distraer al personal. Todo un desfile de escotes encabezados por la señoria Electra, más un buen puñado de jovencitos enseñando músculo y torso, y todo ellos sumando poco menos de un cerebro. Un film tan mal montado —con secuencias en las que literalmente no sabes qué está pasando— y tan mal realizado en todos los aspectos, que su valía es nula a cualquier nivel. Ni hablaría de ella si no llega a ser porque su visionado se me hizo altamente disfrutable gracias a las intervenciones, algunas de ellas a grito pelado, del señor Nacho Vigalondo.

Trash entre amigos está diseñado para que el público participe de los comentarios de los maestros de ceremonias, o aporte cualquier cosa que le sugiera el film en cuestión. No sé si Vigalondo estaba preparado para el carácter gallego, pero le costó lo suyo hacernos participar en el evento. Alguna voz se oía entre el público aportar alguna cosilla, mientras el resto rompía a carcajadas ante la respuesta de Vigalondo, que no se cortaba ante nada ni nadie a la hora de decir lo que le viniese en gana, eso sí, con mucho respeto y sentido del humor, aunque cuando empezó a lanzar dardos críticos a la política de nuestro país, citando el bipartidismo y demás, una pareja de cierta edad abandonaba la sala con cara de muy pocos amigos. Supongo que no sabían de qué iba lo de Trash entre amigos…

Desde aquí invito a cualquier cinéfilo a disfrutar de una de esas sesiones de varios amiguetes disfrutando del cine malo como sólo se puede disfrutar. Aquí lo hicieron con una botella de licor café y cervezas, mientras los demás mirábamos cómo bebían. Si hubiera sabido que se podía beber alcohol durante la proyección —a alguno de los presentadores le hizo un buen efecto— me lo habría montado de otra forma. Así que ya sabéis, si en vuestra ciudad tiene lugar una sesión de Trash entre amigos, pack de cervezas —no digo nada de drogas, aunque nunca se sabe— y a disfrutar de una basura de película con los ingeniosos comentarios de Vigalondo —sí, acompañado por tres maestros de ceremonia más, a los que eclipsó—, quien al verme me dio un sincero abrazo para luego lanzármela con humor: “no seas tan crítico, joder”.

No os lo perdáis.

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