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'Los bárbaros' (1987), de Ruggero Deodato.

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Una voz en off nos sitúa (o lo intenta) en la historia que va a acontecer vaya usted a saber dónde y mucho menos cuándo —enfoque por otro lado ventajoso: permite hacer un poco lo que les dé la gana—. Así que como en 'Conan' un narrador nos explica que hubo "un mundo de salvaje esplendor [...] en una época de tinieblas, de demonios, de brujería [...] gobernados por la espada" en el que la tribu de los Ragnicks adoptó a dos gemelos huérfanos, Gore y Kutchek, y a una niña, Kara. Los Ragnicks tenían un salvoconducto para viajar por la región dominada por el tirano Kandar, jefe de una tribu bárbara. Los Ragnicks fueron muy ricos en su tiempo, pero evitaron ser subyugados al trocar "una montaña de oro por un rubí", y se convirtieron en un pueblo libre itinerante dedicado a amenizar con sus espectáculos, cantos, bailes, etc. las zonas que iban visitando de un lado a otro de la comarca en su nómada peregrinaje. Su aparición inicial es sumamente desconcertante (ojo a la colección de personajes y el vestuario), y lo primero que pensé es que más que bárbaros eran como una especie de Cirque Du Soleil de provincias.

Con todo, ese rubí que celosamente guardan los Ragnicks parece ser que posee cualidades mágicas, así que Kadar un buen día decide que se acabó el "travel free" del titiritero clan, y asalta salvajamente a la pacífica troupe (en un ataque a lo Mad Max 2), secuestrando a su reina y entregando a las mujeres a sus salvajes súbditos. Uno de los asalvajados críos, como presagiándose su futuro status, le arranca de un bocao dos dedos a Kadar. Castigados los hermanos, son separados y mandados a La Fosa, una especie de cantera de esclavos. Como en 'Espartaco', 'Gladiator' y otras tantas-mil, son tratados como perros, obligados a deslomarse de mil formas y finalmente instruidos como luchadores. Esto con la estúpida justificación de que ya que no pueden matarlos —Kadar prometió dejarlos con vida a cambio de la "rendición" de Canary, y de que ésta pasase a engrosar su harén, claro, no es gilipollas— pues con el tiempo se eliminarán enfrentándose entre ellos en combates de gladiadores. Lógicamente, lo que ocurre para que tengamos película es que, al cabo de unos añitos, los hermanos han crecido lo suyo, y son dos toros hiperciclados que asustan al más pintado. En ese aprendizaje guerrero "se les inculcaba el odio hacia todo el que llevara casco" —esto porque eran fustigados y puñeteados por dos carceleros con casco, y para fomentar una "épica" escena posterior— Escaparán de su cautiverio, cómo no, y vivirán numerosas aventuras con fantásticos enemigos, conocerán aliados.... así hasta llegar al momento de enfrentarse a su tiránico captor y recuperar la estirpe y libertad de su pueblo con unos nuevos líderes. Esto es, en esencia, el meollo de la cinta.

Ruggero Deodato es uno de esos directores a los que su fama le precede... quizá más de la cuenta. Ha hecho auténticas basuras, y su cinta más notoria (notoria = la que la gente conoce más) es la polémica y censurable 'Holocausto Caníbal', yema primigenia de otra rama más del frondosísimo árbol explotativo. Quien les escribe ha padecido demasiadas "joyas" suyas, pero en este caso no podemos decir que 'Los bárbaros' caiga en lo peor de su filmografía, sino más bien al contrario. Y es que un presupuesto bastante más holgado (aunque bajo para el proyecto) de lo que solía disponer el director siempre se nota, se quiera o no. Esto es un prodotto Golan-Globus, y Ruggero vio el cielo abierto. Como siempre, se permite su gusto por la violencia más bizarra y casi cómica, siempre sorpresiva, humor de trazo grueso, alguna que otra teta y lo que se le pasase por su perturbada cabeza. Pero la cinta no está para nada mal rodada, y tiene un ritmo vivaracho (buen montaje) y claro en planteamientos. Es sencilla, pero eficaz.

El guión de James R. Silke ('La venganza del ninja', 'El guerrero americano', 'Las minas del rey Salomón') sería el último que escribiría, y prácticamente el final de su relación con el cine. Lo cierto es que más funcional que otra cosa, y no se molesta demasiado en reinventar lo que ya estaba parido (para 1987 ya había toneladas de cintas de este estilo). Así que con sacarse de la manga unos nombres que sonasen "barbáricos", y meter dos o tres situaciones algo novedosas se cubría el expediente. Quizá lo más destacable es que intenta meter situaciones de humor, aunque tremendamente pueril o ridículo, que rara vez funciona.

El vestuario y el diseño de producción no es malo del todo. Aunque a veces se les va la pinza (hay un delirio creativo con los cascos y las armas que no se sabe dónde terminará) y otras se sospecha un poco "anacrónico" lo que vemos (aunque como dije, sabe dios en qué epoca y por dónde discurre la cosa) podemos decir que 'Los bárbaros' aprueba sin sufrimientos en este campo (tendrían que ver otras cintas, créanme). De hecho en algunas escenas pues luce hasta bastante vistoso por variedad y gracias a la ayuda de la fotografía de Lorenzo Battaglia.

El plantel de actores está comandado "estelarmente" por los hermanos Peter y David Paul —incluso existe para el film el título alternativo de 'The Barbarians Brothers'—. Dos moles culturistas de nulas capacidades interpretativas (ganarían al alimón un Razzie del año siguiente en no sé qué categoría) salvo para hacer posturitas de gimnasio, siéndome imposible precisar cuál de los dos actúa peor. Coparon con sus neumáticos físicos toda la iconografía posteril de la película, como ofertando un dos por uno al espectador ávido de conans musculosos. Que además se encontrará a dos cómicos amateurs entre pelea y pelea.
El siempre escalofriante y competente Richard Lynch es Kadar, el malo tirano de la función (claramente inspirado en el de Earl Jones en 'Conan'). Atención a sus villánicas risas y sádicas miradas, rematadas por peinado con trencitas, coletas y rastas. Descojonante también es Michael Berryman ('The hills have eyes' de Craven) en su rol de "signore della polvere" (o Dirtmaster en la versión internacional). Con un cuerno en la cresta y sus continuos caretos exagerados, creo que no llega a pronunciar ni tres puñeteras frases en la película, basándose sus intervenciones en gestos desencajados, alaridos, gruñidos y farfulleos varios. Penoso el hombre, la verdad.
En el catálogo femenino tenemos a la angelical Virginia Bryant como la reina Canary —hay que echarle bemoles ponerle ese nombre, que parece más bien de artista de varietés—, una encantadora Eva La Rue (sí, la del CSI Miami en su debut) como Kara y Sheeba Alahari como la temible hechicera China —otro nombrecito currado, vaya—. Por desgracia, esta cinta probablemente por estar producida por quién estaba producida es bastante recatada comparada con otras de su familia, y no vamos a tener un festival del despelote (y eso que Deodato era un máquina en esto de desencuerar mozas en cualquier película y por cualquier motivo).

La música de Pino Donaggio produce el habitual estupor inicial en estas películas, al asaltarnos auditivamente camas de teclados y cajas de ritmos que intentan insuflar al relato una épica pasada por la turmix ochentera. Pero nuevamente, no roza ni de lejos el tormento musical que puedan producir otras bandas sonoras de películas similares, así que quitando lo chocante, no molesta demasiado.

'Los bárbaros' es una peli algo cutre, sí, pero bastante entretenida y divertida de ver, con alma de "cine fiesta" que le satisfará si no es usted demasiado exigente. Tiene un guión poco trabajado —delirante toda la explicación de "la leyenda"— y lleno de tópicos, clichés y conveniencias. Hay secuencias y situaciones tronchantes por absurdas (el ahorcamiento, el pulso, la infiltración, etc.). Actuaciones lamentables de los protagonistas, que parecen dos puertas macarras de una discoteca de ghetto y se tiran media película levantando a la peña en vilo. Pero también hay buenos personajes (Lynch está estupendo como Kadar) y algunas escenas logradas (la llegada al "castillo barbárico", algunos combates, las escenas en el palacio de Kadar, la compra de armas). Creo que mantiene un tono aceptable si uno pone de su parte. Hay que decir que la escasa duración y el ritmo que tiene no permiten plantearse demasiado el estar perdiendo el tiempo. Con un presupuesto rácano para el tipo de producción (cuatro millones de dólares) que era se la pegó a base de bien en USA, donde apenas logró una quinta parte de lo gastado. Sin embargo, creo que con el tiempo se ha revalorizado algo la opinión sobre ella, pues su afán por entretener y sacar de donde no hay son encomiables. Eso y que las pelis de bárbaros notablemente mejores tampoco son tantas.

Ficha en IMDb
Tráiler
Peli completa en VO "porcionada" en el YouTube

Salu2 ;)

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