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	<title>Blog de cine</title>
	<link>http://www.blogdecine.com</link>
	<description>Weblog colectivo dedicado al mundo del cine. Críticas, estrenos y trailers.</description>
	<pubDate>Sun, 04 May 2008 10:37:40 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA['2001: una odisea del espacio' cumple 40 años]]></title>
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      <pubDate>Sun, 04 May 2008 08:39:10 GMT</pubDate>
      <author>Jesús León</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image18709" src="http://img.blogdecine.com/2008/05/2001_title.jpg" class="centro" alt="2001_title" /><br />
En la oscuridad de la sala de cine <strong>Loew&#8217;s Capitol</strong> de Nueva York, aparece sobre la pantalla una imagen espacial del <strong>sol amaneciendo sobre la tierra</strong> acompañado del electrizante tema musical <strong>&#8216;Así hablaba Zaratustra&#8217;</strong> de Richard Strauss. El calendario marca el <strong>4 de abril de 1968</strong> y es el estreno mundial de <strong>&#8216;2001: una odisea del espacio&#8217;</strong>.</p>

	<p>No sé como se me pudo pasar esta fecha tan destacada en mi particular <a href="http://elgabinete.blogspot.com/2007/03/kubrick-in-memoriam-la-mirada-del-genio.html">calendario cinéfilo</a>. Ya que el pasado 4 de abril se cumplió 40 años del estreno, y no quería dejar pasar la oportunidad de <strong>rememorar</strong> esta importante efeméride del maestro <strong>Stanley Kubrick</strong>.</p>

	<p>Y resulta complicado hacerlo cuando esta película ha suscitado <strong>tantos ríos de tinta</strong>, tantos comentarios, interpretaciones y debates en cuatro décadas de existencia. Pero, quizás, no me supone tanta dificultad por tratarse de una de mis películas de cabecera y, sin duda, una de las que <strong>mayor impacto</strong> me causó en el primer visionado.<br />
</p><a name="more"></a><br />
Existe tanta literatura acerca de esta película, porque guste más o menos, como espectador hay que reconocerle el valor de tratarse de un <strong>hito en la historia del cine</strong>. Una cinta que revolucionó el arte cinematográfico y que elevó el género de la ciencia ficción a la misma altura y consideración de otros, como el western, el musical o el drama.</p>

	<p>Resulta fascinante analizar y profundizar en las <a href="http://www.blogdecine.com/2005/08/23-2001-una-odisea-del-espacio-para-los-no-entendidos">múltiples interpretaciones</a> que se derivan de la película. La casi <strong>ausencia de diálogos</strong> o una voz en off que faciliten su entendimiento, además de su <strong>lentitud narrativa</strong> y su carácter <strong>experimental</strong>, la convierten en una <strong>película compleja</strong>, que exige del espectador algo más que su mera atención. Pero esta dificultad no está reñida con su enorme <strong>capacidad de impacto</strong>, de transmitir sensaciones que no dejan indiferente. Resulta toda una <strong>experiencia intensa</strong> si se ve en las condiciones adecuadas.</p>

	<p>También resulta fascinante conocer algo más sobre su <strong>dilatado y denso proceso de creación</strong>. Y aún más, si tenemos en cuenta que todo se debe a la prodigiosa mente de un genio como Stanley Kubrick y su extremada obsesión por el <strong>perfeccionismo</strong> que hizo que su producción fuera toda una proeza fílmica.</p>

	<p><img id="image18710" src="http://img.blogdecine.com/2008/05/2001_gravity.jpg" class="centro" alt="2001_gravity" /></p>

	<p>Kubrick deseaba hacer &#8220;la película&#8221; de <strong>ciencia ficción</strong>, estaba fascinado con la recién iniciada carrera espacial, en plena guerra fría, y con la posibilidad de existencia de vida extraterrestre. Por lo que se encontraba en la necesidad de hallar una historia que se adaptara y le sirviera como excusa para llevar a cabo su idea de película. En ese proceso, irrumpió el nombre de <strong>Arthur C. Clarke</strong> (<a href="http://www.blogdecine.com/2008/03/19-arthur-c-clarke-nos-ha-dejado">recientemente fallecido</a>, por cierto). No era precisamente el mejor escritor del género (al menos en cuanto a forma, con una prosa simplona), pero sí gozaba de cierta popularidad y cuando a Stanley se lo recomendaron y tuvieron su primer encuentro en Nueva York, <strong>congeniaron de inmediato</strong>. Y eso ya era mucho, teniendo en cuenta el carácter egocéntrico de ambos autores.</p>

	<p>Además, la elección final del relato <strong>&#8216;El Centinela&#8217;</strong> no era precisamente la mejor, ya que no se trata de un texto brillante, ni mucho menos, aunque sí contenía la <strong>premisa básica</strong> para contar lo que después sería el guión de la película. Y así se lanzaron a escribir <strong>&#8216;Cómo se conquistó el sistema solar&#8217;</strong>, que fue uno de los primeros títulos que se barajaron. Pero, mientras Clarke tenía la idea de realizar una historia de ciencia ficción pura, a Stanley le entusiasmaba más el concepto de un <strong>&#8220;documental mitológico&#8221; con inserciones dramáticas</strong>.</p>

	<p>Y justo antes de comenzar a escribir la adaptación, el propio Kubrick le propuso a Clarke escribir juntos una <strong>novela</strong> que sería la base de la película. Ésto fue clave, pues parece que se trataba de una <strong>estrategia</strong> urdida por el cineasta buscando aprovecharse de Clarke para hacer lo que él realmente buscaba. Y así fue, ya que cuando la película se estaba llevan a cabo, el escritor tenía terminada la novela a espera de los reparos o modificaciones de Kubrick para lanzarla y lograr la popularidad definitiva. Pero Stanley actuó con crueldad y alargó la situación porque no le interesaba que apareciese antes de que se estrenase el film. </p>

	<p><img id="image18711" src="http://img.blogdecine.com/2008/05/2001_eye.jpg" class="centro" alt="2001_eye" /></p>

	<p><strong>&#8216;Viaje más allá de las estrellas&#8217;</strong> fue el título con el que la Metro Goldwin Mayer anunció en 1965 la promoción de la <strong>nueva película de Kubrick</strong>, que pronto comenzaría a rodarse. Ésta fue la génesis definitiva de la película, luego vendrían varios <strong>meses de rodaje</strong> con los actores, que nunca supieron muy bien el sentido de lo que interpretaron, y un posterior y <strong>dilatado proceso de post producción</strong>. En este periodo fue cuando la creación de los efectos especiales se convirtió en un laborioso y extenso trabajo que Kubrick y su equipo, llevaron a cabo con <strong>extrema minuciosidad</strong> en los estudios de la productora en Londres. La obsesión por lograr un <strong>perfeccionismo</strong> realista como nunca antes, llevó a Kubrick a contar con científicos de la NASA, para conseguir un resultado que bien mereció la pena.</p>

	<p>Clarke, por su parte, reescribió muchas partes de la historia, a petición del director, sobre todo en la parte final, la del <strong>viaje interestelar</strong>, además de añadir algunas partes con voz en off que intentaban explicar las partes más complejas al espectador. Todo fue eliminado en la sala de montaje, <strong>Kubrick no quería caer en lo fácil</strong>, además de que, tras un primer y obligado visionado por parte de los directivos de la Metro, necesitaba recortar en unos minutos el metraje final. </p>

	<p>Stanley también tuvo que claudicar, aparentemente, con su idea de <strong>insertar música pregrabada</strong> en la película, temas de música clásica, a lo que la Metro se negó en rotundo. Así llegó el encargo de la composición de una partitura original a <strong>Álex North</strong>, que trabajó durante dos intensos meses en ella. Para su sorpresa, comprobó en el estreno como no aparecía ni una nota suya. Sin embargo, lo que parecía una <strong>excentricidad</strong> más del director, supuso una <strong>verdadera genialidad</strong> y un acierto esencial en el resultado final. </p>

	<p>Y es que Kubrick siempre tuvo en mente que la película fuese<strong> una experiencia intensamente subjetiva</strong>, que llegase al espectador a un nivel más íntimo de conciencia, como hace la música. Según sus propias palabras. Y de ahí, que también resultara una apuesta arriesgada pero finalmente certera, la inclusión de temas del compositor húngaro <strong>György Ligeti</strong>, cuyas trémulas partituras para voces corales sin palabras, evocaron el misterio del monolito.</p>

	<p>Tras ese estreno por todo lo alto en Nueva York el 4 de abril de 1968, las críticas no tardaron en calificarla negativamente, aunque conforme fue acaparando atención y acumulando espectadores, muchos críticos fueron suavizando su concepción pesimista, para empezar a valorar ciertos elementos <strong>incontestables</strong> de la cinta. La verdad es que, después de algunos meses de exhibición, la Metro recaudó una importante cantidad que justificaba el exceso y las exigencias del director, a la par que se fue considerando una película muy importante dentro del género. En la actualidad no se puede obviar que se trata de <strong>una de las más grandes películas de la historia</strong>. Hoy la volveré a ver para rememorar este 40 aniversario.</p>

	<p>En Blog de Cine | <a href="http://www.blogdecine.com/tag/stanley+kubrick">Stanley Kubrick</a></p>


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