'El tren de las 3:10', remake, homenaje y exposición

A James Mangold le gusta el western más de lo que parece. Ya se había acercado al universo del género cinematográfico por excelencia (sí, otra vez, y a callar) en la interesante ‘Copland’, una puesta al día de ‘Solo ante el peligro’ (un día habrá que hablar largo y tendido sobre la infinita cantidad de influencias posteriores que tuvo el film protagonizado por Gary Cooper), en el que además consiguió el milagro de hacer que alguien como Sylvester Stallone pareciera un actor, realmente idóneo para un personaje lleno de matices y que como en los antiguos westerns se enfrentaba a todo un sistema de corrupción.
Ahora que parece que se hacen más westerns que en la década anterior, a pesar de que el género parece no resucitar nunca (seguro que entre los despachos de Hollywood hay muchos que opinan que no es rentable), Mangold realiza un western puro y duro. Una puesta al día de uno de los clásicos incontestables como es el film de Delmer Daves, contando con la colaboración de su guionista, Halsted Welles. Pero ‘El tren de las 3:10’, versión moderna, es algo más que un remake de la mencionada película.











