
El suelo congelado, bajo una capa de hielo. Y sobre el hielo mucha nieve petrificada. Dicen que es la Berlinale más fría de las últimas décadas, pero es uno de los festivales más importantes del mundo. Y acaba de comenzar. Cuando, tras el encuentro con Wang Quanan, la nieve volvió a hacer acto de presencia cayendo del cielo, nadie pareció concederle importancia. Aquí hemos venido, todos, a ver cine.
Con la conferencia de prensa que tuvo lugar a las once menos veinte de la mañana, en la que se presentaron oficialmente a los medios los siete miembros del jurado, comenzó verdaderamente este festival, que en su sesenta edición (un número de esos redondos que tanto apetece emplear como excusa para festejar) pretende ignorar abiertamente a tanta crisis con una programación extensa y generosa. Durante casi una hora, Werner Herzog (el presidente del jurado) y el resto de artistas que con él van a juzgar las obras a concurso, nos hablaron de sus impresiones y sus deseos en este comienzo.


