
No siempre me encuentro en cartelera con una película con la que comparto el nombre, así que sólo por eso ya tenía ganas de ver, Teresa: El cuerpo de Cristo.
Aunque conocer un poco más de la vida de una mujer como Santa Teresa de Ávila, interesante más allá de los temas religiosos (a pesar de lo que diga Juan Orellana), fue realmente el motivo principal que me arrastró al cine, sin prejuicios ni expectativas, y afortunadamente me he llevado una grata sorpresa.
En primer lugar, la película cumple al 100% lo que resume en esta pequeña sinopsis:
Teresa: el cuerpo de Cristo es la crónica de una mujer única para un tiempo difícil. Una mujer hermosa y fuerte que luchó contra el mundo y salió ganando en su día y en la historia. Es la historia de Doña Teresa de Cepeda y Ahumada (Ávila, 1515 – Alba de Tormes, 1582), conocida como Santa Teresa de Jesús o de Ávila.
No se pierde en relatos secundarios, no se recrea en unos momentos más que en otros, no distrae con elementos innecesarios para llamar la atención. La evolución de Teresa se explica de una forma coherente y entendible, haciendo que el espectador conecte con sus emociones y su manera de pensar.

Este viernes, 9 de febrero, se estrena 

