
Barbra Streisand y Sandra Bullock son las expertas en estas transformaciones extremas que les hacen pasar de chicas feúchas, con gafas, mal peinadas y ropa que no les favorece a… bueno, depende del caso, pero a alguien más presentable de lo que eran hasta ese momento. Aunque parezca algo facilón y que está muy visto, no es tan sencillo que resulte efectivo. Para ello la actriz tiene que ser creíble como patito feo y luego poder resultar guapa. Y no hay tantas.
10. Lo intentan con Anne Hathaway, tanto en ‘El diablo viste de Prada’ (‘The Devil Wears Prada’, 2006), como en ‘Princesa por sorpresa’ (‘The Princess Diaries’, 2001). En realidad, las escenas no funcionan en ninguna de las dos películas, ya que la actriz es tan guapa que incluso con lo que ellos consideran un mal peinado está mejor que nadie.
9. A Nia Vardalos le ocurre lo contrario: trata de transformarse a sí misma en ‘Mi gran boda griega’ (‘My Big Fat Greek Wedding’, 2002), pero a veces no hay donde rascar.
8. Tara Morice pega un cambio radical sólo con quitarse las gafas en su papel de Fran en ‘El amor está en el aire’ (‘Strictly Ballroom’) (1992), de Baz Luhrmann.



Dirigida por Patrick Stettner, se estrena mañana, 23 de febrero,
Uno de los personajes más emblemáticos de toda la Historia del Cine, Atticus Finch, perosnaje principal de