
El debutante Ruben Fleischer ha firmado una nueva aproximación al cine de zombis en clave cómica, sin renunciar al arquetipo que propone la presencia de los no muertos, pero llevando a sus protagonistas a un segundo plano, donde son el muñeco de feria a quien disparar en busca de la máxima diversión. Y en cierto modo, Fleischer utiliza bien los tópicos zombis aunque, en realidad, busca un producto donde el tono gamberro se superpone a cualquier moralina crítica que se puede extraer. Porque, en el fondo, hay un golpe bajo (y semioculto) a la cultura actual, aunque esté empaquetado en papel políticamente correcto y sin demasiada intención.
‘Bienvenidos a Zombieland’ bebe de otras comedias con zombis como la soberbia ‘Zombies Party’, ineludible referencia cercana, pero le añade el punto gamberro, cuidando al máximo los detalles y parodiando las habituales escenas que una horda de zombis amenazantes puede generar.







Está claro que 

