<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom">

	<channel>
		<title>Magazine - alan-ball</title>
		<link>http://www.blogdecine.com</link>
		<description>
Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-02-11 17:24:59</pubDate>

		<generator>http://www.blogdecine.com</generator>
                    <item>
      <title><![CDATA[El punto de vista]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/el-punto-de-vista</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/el-punto-de-vista</guid>
      <pubDate>Thu, 22 Sep 2011 13:40:57 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image41419" src="http://img.blogdecine.com/2011/09/2_650.jpg" class="centro" alt="2.jpg" /></p>

	<p><a href="http://www.blogdecine.com/fichas/directores/enrique-urbizu">Enrique Urbizu</a> lo llama el aroma de la narración. Incluso en un documental (que en realidad, a poco que reflexionemos, también es ficción) el director emplaza la cámara en un lugar determinado y mira hacia un punto establecido. Luego, con la altura de la cámara, el formato, la profundidad de campo, con una luz precisa, observa lo que ocurre o sucede en ese punto durante un tiempo necesario. Todo lo demás queda fuera, pero aunque quede fuera también podemos sentir ese aroma de la narración, o de la vida, precisamente por haber quedado excluido. Pero lo que no está en el cuadro, lo que ocurrió antes y lo que ocurrirá después, es decir, todo lo demás, <strong>somos nosotros mismos en una sala de cine, y lo que llevamos con nosotros a la sala antes de ponernos delante de una pantalla</strong>. El director está estableciendo un punto de vista, su punto de vista. Y ese punto de vista puede desgajarse o enriquecerse, o contraponerse, con el punto de vista de sus personajes y sobre todo con el punto de vista del espectador. Creo que el cine, desde que alcanzó una cierta plenitud como arte (plenitud siempre balbuciente y al servicio de lo industrial, siendo un artefacto tan caro) no puede desprenderse de esta concepción del punto de vista, ni en su forma narrativa ni en su forma anti-narrativa. Es, sencillamente, su arquitectura dramática y lo que da plena vigencia y profundidad estética a una imagen.</p>

	<p>Demasiadas veces, me temo, se habla de lo que cuenta una película, o de las conclusiones psicológicas o sentimentales, o de los lugares que alcanza una historia, en lugar de hablar de la forma esencial de esa película. Por otro lado, todavía no sé <strong>por qué el cine, o una película, tiene que contar una historia necesariamente</strong>. Godard dijo &#8220;una película debe tener presentación, nudo y desenlace, claro&#8230;pero no necesariamente en ese orden&#8221;, una desvergonzada forma de decir, a mi manera de ver, que ya estamos preparados para que una ficción, o una sucesión de imágenes, no vuelvan a contarnos la misma historia una y otra vez de la misma forma. A fin de cuentas todo el mundo habla de lo mismo: de la muerte, del amor, del trabajo, del dinero, del sexo, del odio, de la violencia, del hombre, de la mujer, de la naturaleza, de la infancia, de los recuerdos, de los sueños&#8230; Una historia no es más que una forma abstracta de hablar de todo eso. Pero en lugar de contarla &#8220;desde fuera&#8221;, como el que cuenta por enésima vez el cuento de Caperucita Roja, lo interesante en el arte es quién lo cuenta, por qué lo cuenta así, y cómo lo cuenta. En pocas palabras: es la mirada o la voz del narrador mucho más importante que el aprendizaje de que no debemos fiarnos del lobo, y las razones que esa voz o esa mirada tienen para fijarse en caperucita, en el lobo, en la abuela o en las mariposas del bosque son las que formalizan esa obra de arte en concreto. Y yo creo que ahí está lo grande del cine (como también de la literatura), que es olvidarnos de nuestro punto de vista y acceder a otros, algo que es mucho más de lo que parece.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Básicamente, cuando un director hace una película, lo que te está diciendo, como espectador, es: &#8220;ven aquí, acompáñame, te voy a mostrar algo y te lo voy a mostrar de la forma en que yo lo veo&#8221;, y a continuación tú experimentarás las sensaciones que tengas que experimentar o que puedas experimentar, que no necesariamente serán las misma que las suyas, ni siquiera parecidas a otro espectador. Muchos pueden ver en esto proselitismo o manipulación. Ahí está lo difícil, y es evitar ambas cosas, y por eso es tan complejo dominar lo narrativo, no digamos ya lo anti-narrativo. De ahí que cuando un espectador, de cualquier clase (poco cinéfilo o muy cinéfilo, da igual), se acerca a una película, debería vaciarse de prejuicios y tender a escuchar la voz que inspiró al artista. Una poética forma de decir que durante dos horas va a ver el mundo a través de los ojos del realizador, y va a dejar de verlo desde donde siempre lo ve. No para compartir necesariamente ese punto de vista, <strong>pero quizá sí para comprenderlo y admirarlo</strong>. Es decir, volver a mirarlo cuando abandone ese punto de vista y vuelva al suyo, que ahora está ampliado y enriquecido. Es una hermosa forma de darse cuenta de que no estamos solos en el mundo, y de que éste es mucho más grande que la distancia entre mis ojos y mi nariz. Y ahí está la razón de que muchas películas, hechas con pericia y talento, no sean grandes películas: tenemos que hacer ese viaje con el director y los personajes, olvidándonos de nosotros mismos para poder vernos realmente, tal como somos. Porque somos nosotros los que hacemos la película acompañados del director, y nunca deberíamos ser espectadores pasivos a los que se les sirve una historia más o menos bien contada. Un buen director siempre dejará abierta varias puertas a habitaciones que llenaremos con nuestros recuerdos y nuestra sensibilidad e inteligencia.</p>

	<p><img id="image41416" src="http://img.blogdecine.com/2011/09/thesearcherslarge_650.jpg" class="centro" alt="thesearcherslarge.jpg" /></p>

<h2>Rigor, solidez, enigma</h2>

	<p>&#8216;Centauros del desierto&#8217; (&#8216;The Searchers&#8217;, John Ford, 1956), que no por un azar comienza siguiendo de espaldas a Martha Edwards cuando ella cree ver algo en el horizonte. Lo que hay en esa mirada, lo que ha ocurrido antes, no lo sabemos, pero es nuestro deber imaginarlo. Después de la tragedia al cuarto de hora de película, el punto de vista lo tomará Ethan, y no será un lugar agradable desde el que ver el mundo de Ford. Pero dos fuerzas pugnarán para robarle ese punto de vista y establecer el suyo: el de Laurie cuando narra con la carta, y el de Martin, que es el verdadero héroe de la historia. Y todo concluye con una mirada hacia el mismo lugar del comienzo (la puerta del hogar) al que observamos, quizá, desde nuestro propio de vista, <strong>que John Ford nos devuelve ahora que ha terminado de darnos el suyo</strong>. Porque sólo un poeta es dueño de un mundo propio (que parte del real, claro, pero que se le parece poco) y sólo a otro mundo, a otra forma de mirar, es interesante acercarse cuando uno ve una película. Se disuelven así, como meros arquetipos, cuestiones como el conflicto, la trama, la subtrama, los giros narrativos y toda clase de conceptos que deberían ser excusas, y no herramientas (es decir, trucos) para lograr que el espectador sienta esto o aquello. Es casi imposible sentir el flujo de la vida, sobre todo de la complicadísima vida moderna, con elementos como presentación, nudo y desenlace, más que nada porque la vida no los tiene. Es mucho más impredecible, caótica e insatisfactoria.</p>

	<p>Otro ejemplo de esto. En cierto capítulo de <strong>&#8216;A dos metros bajo tierra&#8217;</strong> (&#8216;Six Feet Under&#8217;, Alan Ball, 2001-2005), tiene lugar lo que yo llamo &#8220;la paradoja Ball&#8221;, cuya forma se repite en la serie muchas veces. Claire Fisher atiende a clases de arte y se dedica a perder el tiempo charlando con su compañero y futura pareja. El profesor la llama a su mesa, y pensamos que va a ser para echarle la bronca. En lugar de eso, le anuncia que quiere que sea su ayudante. Claire, encantada, acepta, para luego averiguar que ser la ayudante de un profesor de arte, de uno tan particular como éste, consiste en hacer de chófer y llevarle la compra a casa. Lo que da pleno sentido, o fuerza expresiva y coherencia, a esta sucesión de cosas, en la que nunca sabemos qué va a ocurrir, es el punto de vista de Claire, con el que nos sentimos completamente identificados, por mucho que seamos personas muy diferentes a ella, pensando en la forma en que reaccionaríamos nosotros ante una situación semejante, <strong>incomodándonos y haciéndonos reaccionar. Poniéndonos nerviosos.</strong> Y en otro maravilloso capítulo, Nate Fisher se entera de que su padre disponía de una habitación secreta, situada sobre un bar, a la que acudía para estar solo&#8230;o para hacer nadie sabe qué. Por mucho que investiga, observa y toca los objetos que dejó su padre, es incapaz de sacar conclusiones, lo que llena de frustración y le aleja todavía más de llegar a comprender a un ser querido que ha muerto y que no le va a dar respuestas. Por eso se pone a hablar con él en su imaginación, y por eso el padre, al oído, puede explicarle el sentido de la existencia (...nosotros no lo oímos, por supuesto). Y no es forzado ni caprichoso. Por algún extraño motivo, es justo lo que tiene que contarle.</p>

	<p><img id="image41418" src="http://img.blogdecine.com/2011/09/nate-and-claire-six-feet-under-6341780-1024-683_650.jpg" class="centro" alt="nate-and-claire-six-feet-under-6341780-1024-683.jpg" /></p>

	<p>Un punto de vista determinado, más que dar respuestas, ofrece enigmas, y da muestras del rigor y de la solidez (o de la falta de ellas&#8230;) de ese director en particular. El cine no es una cuarta pared, la cámara se sitúa entre los personajes y dentro de ellos. Cuando Nate se imagina lo que podría haber hecho su padre en esa habitación, obtenemos una toma genial, desde el interior de su fantasía, con su padre disparando por ventana, jugando al póker, bailando, fumando droga, teniendo relaciones con prostitutas, cualquier cosa. De pronto, <strong>Nate es el guionista de la historia de su padre</strong>, y le inocula todos sus miedos, sus deseos y sus anhelos. Y por eso, además de ponernos nerviosos, con el punto de vista somos creadores de la historia. No hay soluciones ni verdades absolutas, sólo pequeñas verdades que ofrecen a los personajes, y al espectador, la energía que una imagen cinematográfica debería siempre tener. El cine no es teatro filmado. Es otra cosa. No observa desde fuera (aunque muchos espectadores se empeñen en ello), sino que se introduce en una mirada. Sólo así se pueden crear imágenes que nos perturben, que nos conmuevan. Conmoverse es moverse con, sentir pasión con, otra forma de ver la muerte, el amor, el trabajo, el dinero, el sexo, el odio, la violencia, el hombre, la mujer, la naturaleza, la infancia, los recuerdos, los sueños&#8230;</p>

	<p>En <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/thrillers/el-silencio-de-los-corderos">&#8216;El silencio de los corderos&#8217;</a> (&#8216;The Silence of the Lambs&#8217;, Jonathan Demme, 1991), o en <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/dramas/chinatown">&#8216;Chinatown&#8217;</a> (íd, Roman Polanski, 1974), seguimos, casi siempre, el punto de vista de los dos investigadores. Si nos conmueve tanto la aventura tenebrosa de Clarice Starling, o nos perturba todo lo que la mirada inquisitiva de Gittes es capaz de averiguar, es porque los directores han respetado escrupulosamente sus puntos de vista, y con ellos han establecido una forma de ver y entender el mundo. Porque ese punto de vista es una forma moral de conectarse con el entorno, y aunque a veces no lo compartamos o nos resulte difícil, queremos seguir viéndolo todo desde ese punto de vista, quizá porque sabemos que cuando se acabe la película, podremos regresar a nuestra propia mirada, y nos habremos sentido, por dos horas, otra persona, y habremos comprendido cómo sienten Clarice y Gittes, y por qué hacen lo que hacen, y no otra cosa. Más que el hecho de atrapar a un monstruo o entender que el mundo es una cloaca de ambiciones y egos, el cine nos brinda la oportunidad de vivir otra vida que nos parece vedada, y nos da las fuerzas para intentar vivirla de una maldita vez. Y así, la cámara se vuelve la mirada del personaje, y le puede seguir con dignidad, respeto, o con fascinación, y sentimos que también somos merecedores, al menos por dos horas de ese respeto o esa dignidad. Por eso seguimos, creo yo, seguimos viendo películas.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El final de 'Six Feet Under', puro cine]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/el-final-de-six-feet-under-puro-cine</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/el-final-de-six-feet-under-puro-cine</guid>
      <pubDate>Sun, 17 Jul 2011 17:23:17 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><iframe width="600" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/HoHoxQTLcdE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>

<blockquote>- ¿Por qué pensamos siempre en los viejos tiempos?</blockquote>

<blockquote>- Porque es cuando había esperanza</blockquote>

	<p>En esa obra maestra que es <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/dramas/un-mundo-perfecto">&#8216;Un mundo perfecto&#8217;</a> (&#8216;A Perfect World&#8217;, Clint Eastwood, 1993) se produce una de las mejores metáforas que se han podido ver en una película. Y lejos de cualquier filigrana pseudointelectualoide, Eastwood apuesta por la sencillez, la mejor de las herramientas en el arte, arriesgada de utilizar pues o la confunden con la simpleza, o cae de lleno en ella. La escena en concreto es una de transición en la que Butch (Kevin Costner) va en coche con Phillip (T.J. Lowher) y el primero le explica al segundo que el vehículo en el que van es en realidad una máquina del tiempo de fácil manejo. Lo que hay delante es el futuro, lo que se deja atrás el pasado. Si uno quiere llegar antes a su destino sólo tiene que pisar el acelerador. El freno te permite detenerte y disfrutar del presente, y de saborearlo lo máximo posible antes de seguir hacia delante.</p>

	<p>Con esa maravilla de explicación, Eastwood habla rápidamente de multitud de cosas. La fugacidad de la vida, el recuerdo de lo pasado, el siempre inesperado futuro, las decisiones que tomamos. Temas de vital importancia y que rodean nuestro día a día —soy de los que piensan que la vida es una continúa decisión, y la cobardía se paga muy cara— explicados a través de una muy inspirada metáfora, cuya mayor virtud es que la entiende hasta un niño, nunca mejor dicho. En la imprescindible serie de televisión <strong>&#8216;A dos metros bajo tierra&#8217;</strong> (&#8216;Six Feet Under&#8217;) se utiliza dicha metáfora en el impresionante final de una serie que, dicho sea de paso, echa mano en todo momento de técnica y conceptos cinematográficos, lejos de la tiranía que supone la puesta en escena televisiva la mayoría de las ocasiones.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image40437" src="http://img.blogdecine.com/2011/07/billywilder.jpg" class="centro" alt="billywilder.jpg" /></p>

	<p>La muerte de Nate (Peter Krause) es el mayor punto de inflexión de la serie que concluye con un final apoteósico. Un final en el que se permite tirar por tierra una de las afirmaciones de don <strong>Billy Wilder</strong>, aquella en la que sostenía, no sin razón, que el final de la película no era el fin de la historia, que ésta continuaba pues la vida de los personajes no terminaba ahí. El final de <strong>&#8216;Six Feet Under&#8217;</strong> no deja lugar a dudas y cierra absolutamente todo lo relacionado con los personajes fijos de la serie, esto es, Nate, Brenda, Ruth, Keith, David y Claire. La muerte de un ser muy querido (Nate) hace que aquellos a los que deja tomen conciencia de quiénes son y se enfrentan al futuro con envidiable entereza, conscientes de que todo puede acabar en cualquier instante, algo que saben muy bien en una familia que trata con la muerte todos los días.</p>

	<p>El inicio de la casi totalidad de los episodios narra la muerte de una persona cualquiera en una circunstancia cualquiera. Jugando con el muy manido fundido en negro, el momento de <strong>la muerte es mostrado con todo lo contrario, un fundido a blanco</strong>, decisión a mi parecer, de lo más acertada, pues creo que el blanco refleja mucho mejor la nada más absoluta (la muerte) que el negro. Creo que el impacto está mejor conseguido. Y ese elemento funciona además como elemento narrativo, alcanzando su máximo esplendor en el citado final, en el que los tonos claros, cercanos al blanco, representan un posible futuro, tan esperable como la segura muerte que a todos aguarda. Pero antes del doloroso desfile de fallecimientos de unos personajes que a esas alturas son como nuestra propia familia, presenciamos la despedida de Claire, en una escena llena de simbolismos y apuntes que hablan de cosas cercanas y con las que es fácil identificarse, uno de los aciertos de la serie.</p>

	<p><img id="image40438" src="http://img.blogdecine.com/2011/07/sixfeetunder-f1.jpg" class="centro" alt="sixfeetunder-f1.jpg" /></p>

	<p>En una escena tan sencilla como la de una despedida, Ball, que se reserva siempre el último episodio de cada temporada para dirigirlo, <strong>acierta en una puesta en escena que va más allá del simple lenguaje televisivo</strong>. Dicha secuencia destila verdad por todos los poros, algo a lo que debe aspirar toda obra de arte para ser imperecedera. La grandeza de la serie es que no realiza concesión alguna, y esos últimos minutos son como varios puñetazos directos al corazón del espectador. Un hermano aconsejando decir &#8220;adiós&#8221; y &#8220;te quiero&#8221;, una hija dando las gracias a su madre por darle la vida —¿no deberíamos agradecerlo todos algún día?—, y un fantasma insistiendo que lo que ella quiere es apartarse de su familia en pos de una buena vida profesional, por mucho que duela. La escena culmina con una revelación dolorosa, cuando Claire saca una foto de ese momento, el fantasma de Nate le dice al oído que no puede hacerlo, pues dicho momento ya ha pasado. Ninguna foto saca realmente el momento que queremos, a no ser que se haya preparado.</p>

	<p>Claire se monta en su coche y pone el CD que le ha grabado su último novio. Suenan los primeros acordes de <strong>&#8216;Breath Me&#8217;</strong> de <strong>Sia</strong>, una canción que por sí sola no es gran cosa, pero que acompañada de las imágenes de la serie alcanza una mayor dimensión. Dos bellas metáforas se suceden una tras otra: la familia desenfocada la despide desde el porsche de casa, y acto seguido Claire mira su espejo retrovisor, el cual parece una fotografía con marco y todo —recordemos cuál es la pasión de Claire— dentro de la cual Nate va desapareciendo, quedando atrás. A partir de ese instante, en el que Claire deja lo más importante de su vida para seguir hacia delante, ocurre algo tan lógico como inesperado, algo que nos sume en un profundo dolor y al mismo tiempo nos libera de toda la dureza de la que la serie ha hecho gala a lo largo y ancho de sus densas cinco temporadas.</p>

	<p><img id="image40439" src="http://img.blogdecine.com/2011/07/sixfeetunder-f2.jpg" class="centro" alt="sixfeetunder-f2.jpg" /></p>

	<p>Mientras el coche avanza y la cámara se acerca y aleja de él, vemos cómo la vida continúa para los personajes. David enseña el negocio a su hijo adoptivo, Ruth puede seguir con su vida teniendo la certeza de que Nate era feliz justo antes de morir, el cumpleaños del hijo de Brenda. El coche empieza a ir más rápido, en realidad, la imagen está acelerada. La boda de David y Keith donde ya percibimos para nuestra congoja que nuestros personajes preferidos de la televisión están envejeciendo. La cámara sube, el coche empieza a adquirir una mayor velocidad, <strong>y tal como Butch le decía a Phillip, vemos el futuro</strong>. Un doloroso futuro que en realidad es el mismo que nos espera a todos. La liberación se produce a través de las lágrimas.</p>

	<p>Ruth Fisher muere en el 2025 acompañada de sus seres queridos, incluidos Nathaniel (Richard Jenkins) y Nate, que la esperan desde hace tiempo. George (James Cromwell) la llora sinceramente.</p>

	<p>Keith Charles muere en el 2029, haciendo lo que mejor sabe hacer. Abatido por cuatro disparos, que sentimos casi en nuestro propio cuerpo. A continuación, la boda de Claire, con un hombre casi opuesto a ella, y que le ha estado esperando durante años. Quizá las mejores parejas son aquellas con pocas cosas en común, aquellas que construyen un lugar de aprendizaje mutuo como inquebrantable muro de su relación.</p>

	<p>David Fisher muere en el 2044 en una apacible tarde mientras ve a un Keith joven jugando al rugby. El dolor ya es insoportable, y en ese instante la música parece calmarse un poco, tal vez para dar un respiro. La batería de <strong>&#8216;Breath Me&#8217;</strong> entra con fuerza cuando Federico cae fulminado por un infarto mientras realiza un crucero con Vanessa. Muere en el 2049 mientras nos alegramos por su larga vida al lado de la mujer que le quiere, de aquella que le perdonó una infidelidad. La confianza reforzada.</p>

	<p>Brenda Chenowith muere en el 2051, acompañada de la persona que más le quiere y a la que más quiere, su hermano Billy —nos equivocamos al pensar que es Nate—. La relación más atrevida de la serie. No nos atrevemos a juzgarlos pues su felicidad no nos pertenece.</p>

	<p>En el interior de una casa hay un montón de fotografía colgadas en la pared, y mientras la cámara va abriéndose paso hacia una habitación que envidiaría el mismísimo Kubrick, vemos que dichas fotografías son el legado de toda una vida, los recuerdos impresos en una imagen capturada por el ojo de Claire. Muere en el 2085, acompañada de todos esos recuerdos, de todas esas vivencias. Vive la friolera de 102 años.</p>

	<p><img id="image40440" src="http://img.blogdecine.com/2011/07/sixfeetunder-f3.jpg" class="centro" alt="sixfeetunder-f3.jpg" /></p>

	<p>La cámara vuelve a los ojos de la Claire del presente, cuyo gesto ha cambiado. Se ve en su rostro una entereza que hasta ese momento no vimos. Tomando conciencia de su pasado y su presente, Claire viaja con decisión hacia su futuro. La cámara se endereza, una carretera desértica que parece terminar en un cielo blanco. Antes de que suban los títulos de crédito la pantalla permanece con esa nada tan familiar. Ningún nombre. Ahí debemos poner el nuestro.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Encuesta de la semana | Frases de cine | Resultados]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/frases-citas/encuesta-de-la-semana-frases-de-cine-resultados</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/frases-citas/encuesta-de-la-semana-frases-de-cine-resultados</guid>
      <pubDate>Tue, 05 Apr 2011 12:44:06 +0000</pubDate>

      <author>Juan Luis Caviaro</author>
      <description><![CDATA[
      <p><iframe title="YouTube video player" width="650" height="396" src="http://www.youtube.com/embed/NOW4QiOD-oc" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>

	<p>Aquí os traigo los resultados de la <a href="http://www.blogdecine.com/frases-citas/encuesta-de-la-semana-frases-de-cine">última encuesta</a>, centrada en <strong>frases de cine</strong>. Si recordáis, el cuestionario estaba dividido en cuatro categorías, frase más emocionante o inspiradora, mejor reflexión, diálogo más contundente y ocurrencia más divertida oída en una película. Como era de esperar, ha habido mucha igualdad, no hay ninguna opción que se haya llevado más de un cuarto del total de votos. Y como siempre, hay sorpresas, ganadores previsibles y ausencias notables, echad un vistazo a ver qué os parece:</p>

	<ul>
		<li><strong>Frase más emocionante o inspiradora:</strong></li>
	</ul>

<blockquote>Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir&#8221;</blockquote>

	<p>La mágica <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-ciencia-ficcion/blade-runner"><strong>&#8216;Blade Runner&#8217;</strong></a>, con el memorable monólogo que inventó para la película el actor Rutger Hauer, se lleva el triunfo en este apartado con el 25% de los votos, siendo el título más votado de todo el cuestionario, incluyendo todas las preguntas. En segundo lugar, ha quedado la oscarizada &#8216;Braveheart&#8217; (&#8221;<em>Puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán&#8230; ¡¡la libertad!!</em>&#8220;), con el 12% de votos, y completa el podio &#8216;Star Wars&#8217; o &#8216;La guerra de las galaxias&#8217; (gracias a su mítico &#8220;<em>Que la fuerza te acompañe</em>.&#8221;), con el 10%.</p>

	<p><!--more--></p>

	<ul>
		<li><strong>Mejor reflexión:</strong></li>
	</ul>

<blockquote>&#8220;Cuando matas a alguien no sólo le quitas todo lo que tiene, sino también lo que podría llegar a tener&#8221;</blockquote>

	<p>La frase es de Clint Eastwood en <strong>&#8216;Sin perdón&#8217;</strong> (&#8216;Unforgiven&#8217;), una de sus películas más famosas y aplaudidas. Queda en primer lugar con el 17% de los votos; el 11% votó una frase de &#8216;El caballero oscuro&#8217; (&#8221;<em>Lo que no te mata, solo te hace más extraño</em>.&#8221;) y el 10% prefirió una reflexión de &#8216;El tercer hombre&#8217; (&#8221;<em>En Italia, en 30 años de dominación de los Borgia hubo guerras, terror, sangre y muerte, pero surgieron Miguel Angel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza hubo amor y fraternidad, 500 años de democracia y paz y ¿que tenemos? El reloj de cuco</em>.&#8221;), que parece que sirvió de inspiración para uno de los diálogos de <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-ciencia-ficcion/destino-oculto">&#8216;Destino oculto&#8217;</a> (&#8216;The Adjustment Bureau&#8217;), cuando uno de los &#8220;vigilantes&#8221; habla de lo que ocurre en el mundo cuando ellos no intervienen.</p>

	<ul>
		<li><strong>Frase más contundente:</strong></li>
	</ul>

<blockquote>Aquí me tienen, cascándomela en la ducha. Para mí el mejor momento del día. A partir de aquí, todo va a peor&#8221;</blockquote>

	<p>El 13% de los lectores se ha decantado por esta frase de <a href="http://www.blogdecine.com/tag/kevin+spacey">Kevin Spacey</a> en <strong>&#8216;American Beauty&#8217;</strong>, escrita por Alan Ball. El 12% votó por &#8216;Apocalypse Now&#8217; (<em>&#8220;Hueles eso? ¿Lo hueles muchacho? Es napalm. Nada en el mundo huele así. ¡Qué delicia oler napalm por la mañana! Un día bombardeamos una colina y cuando todo acabó, subí. No encontramos un solo cadáver de esos chinos de mierda. ¡Qué pestazo a gasolina quemada! Aquella colina olía a&#8230; victoria.&#8221;</em>) y el 10% prefirió &#8216;Lo que el viento se llevó&#8217; (<em>&#8220;Francamente, querida, me importa un bledo.&#8221;</em>), la película más veterana entre las más votadas.</p>

	<ul>
		<li><strong>Frase más divertida:</strong></li>
	</ul>

<blockquote>Bueno, no empecemos a chuparnos las pollas todavía.</blockquote>

	<p>De nuevo aparece <strong>&#8216;Pulp Fiction&#8217;</strong> como sorprendente ganadora en una de nuestras encuestas; hace poco <a href="http://www.blogdecine.com/blogdecine/encuesta-de-la-semana-inicios-de-peliculas-resultados">también ganó</a> en &#8220;inicio más inesperado&#8221;. La película que le proporcionó un Oscar a Quentin Tarantino se lleva el triunfo con la frase del Sr. Lobo (Harvey Keitel), votada por el 22% de los lectores; el 15% votó por una frase de &#8216;Los hermanos Marx en el Oeste&#8217; (&#8221;<em>No piense mal de mí, señorita. Mi interés por usted es puramente sexual&#8221;</em>) y el 9% se decantó por una de &#8216;Die Hard&#8217; o &#8216;Jungla de cristal&#8217; (<em>&#8220;15 millones de terroristas en el mundo y mato a uno que tiene pies de mujer.&#8221;</em>), dejando fuera del podio a Woody Allen.</p>

	<p><iframe title="YouTube video player" width="650" height="396" src="http://www.youtube.com/embed/mxuHYVmWlmU" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>

	<p><em>PD:</em> Mañana espero poder publicar la siguiente encuesta, la número 20 ya. Como de costumbre, tendré en cuenta vuestras sugerencias.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Alan Ball y el sexo, la familia, la sociedad, la homosexualidad y las drogas]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/alan-ball-y-el-sexo-la-familia-la-sociedad-la-homosexualidad-y-las-drogas</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/alan-ball-y-el-sexo-la-familia-la-sociedad-la-homosexualidad-y-las-drogas</guid>
      <pubDate>Mon, 08 Jun 2009 20:32:49 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image26358" src="http://img.blogdecine.com/2009/06/alan-ball-thumb_500.jpg" class="centro" alt="alan-ball-thumb.jpg" /></p>

	<p>La gran mayoría de lectores de esta página ni sabrán quién es <strong>Alan Ball</strong>. Algunos quizá le recuerden como un guionista con aire de freak despistao en la ceremonia de los Oscar del año 2000, que premiaba las mejores películas del año 1999, y que entronizó <strong>&#8216;American Beauty&#8217;</strong> como lo mejor de aquel año. Otros ni eso. No me creeran, por tanto, si digo que Ball es el escritor cinematográfico <strong>más implacable, brillante y certero de todos cuantos han deconstruido la sociedad occidental</strong> en general y la norteamericana en particular.</p>

	<p>Aunque bueno, si digo que escribió <strong>&#8216;American Beauty&#8217;</strong>, algunos ya asentirán con la cabeza. Puede que de estos haya unos cuantos que también se hayan visto, completita, la serie de televisión <strong>&#8216;A dos metros bajo tierra&#8217;</strong>, de la iniguable cadena por cable <span class="caps">HBO</span>. Y cuando digo completa, digo las cinco temporadas, 63 episodios que no sólo se inscriben con letras de oro en la historia de la televisión, sino que a juicio de quien esto firma, y me da exactamente lo mismo que me llamen radical, <strong>representan una cumbre estética del audiovisual de todos los tiempos</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Hace pocos días tuve oportunidad de volver a ver, después de casi diez años desde la última vez, &#8216;American Beauty&#8217;, debut en la dirección de <strong>Sam Mendes</strong>, con la que él, y Ball, y Speacy se llevaron el Oscar. El compositor de su partitura musical (la banda sonora es la música&#8230;y todo el sonido) fue <strong>Thomas Newman</strong>, el mismo que luego firmó la intro para &#8216;A dos metros bajo tierra&#8217; y algunos arreglos musicales. Viendo esta estupenda película, que pese a sus arritmias <strong>es de lo más audaz y cínico en muchos años de cine americano</strong>, a uno le asaltan a la mente varias cuestiones. La primera de todas ellas es lo mucho que recuerda a la serie que Ball comenzaría a escribir, producir y dirigir (en parte) dos años después.</p>

	<p>Entonces, si pensamos que la película es anterior a la serie&#8230;¿acaso Ball para hacer su insuperable serie copió algunas de las formas de la puesta en escena de Mendes? Yo creo que no. Todos los temas y motivos que luego veremos en la serie, están presentes de forma un poco menos pulida, pero igualmente potentes, en la película. ¿Le influyó, por tanto, la puesta en escena de Mendes? Yo creo que tampoco, pues luego hemos podido ver en la carrera de este director, lo impersonal que puede llegar a ser. Mendes es un extraordinario director de actores, pero más allá de esta gran virtud, le falta temperamento como cineasta, personalidad.</p>

	<p><img id="image26361" src="http://img.blogdecine.com/2009/06/3118390981_710366f37a.jpg" class="centro" alt="3118390981_710366f37a.jpg" /></p>

	<p>Algún día, una vez convenza a mis superiores, debería hacer un análisis, un ensayo, sobre &#8216;A dos metros bajo tierra&#8217;, que me llevaría, probablemente, varios meses y muchos folios. Y digo con permiso de mis superiores, porque estamos en un blog de cine, y en teoría eso no es cine, sino televisión. <strong>Pero en verdad está filmado en cine, y no tiene aspecto, digamos, de producto televisivo</strong>. Como no lo tienen <strong>&#8216;The Wire&#8217;</strong> o <strong>&#8216;Deadwood&#8217;</strong>. En ella se nos cuenta la historia de una familia dedicada al negocio funerario, y la extraña forma que tiene esta familia (en realidad, todos somos así de extraños) de enfrentarse a la vida.</p>

	<p>Hay cinéfilos que tacharían enseguida a Ball de morboso, o de provocador, <strong>como si un artista de altura no pudiera serlo</strong>. El caso es que este curtido guionista de televisión comenzó a dar muestras en &#8216;American Beauty&#8217; de una serie de obsesiones que luego cristalizarían en su serie. De hecho, por muy brillante que nos pareciera el guión de la película por aquel entonces, parece un mero esbozo, un borrador, de lo que sería capaz este creador. Hay algo de Nathaniel Fisher (maravilloso <strong>Richard Jenkins</strong>) en Lester Burnham, ese perdedor que no puede con la sociedad que le ha tocado vivir. Y algo también de la neurótica Ruth Fisher en Carolyn (perfecta <strong>Annette Bening</strong>).</p>

	<p>Y en cuanto a la homosexualidad, siempre está presente en el trabajo de este hombre. Y es un factor desequilibrante de la trama, como si los homosexuales tuvieran algo que decir aunque al resto no le importe demasiado. <strong>Gay reconocido, Ball no está dispuesto a dejarlos a un lado</strong>. Si su presencia es central en su serie, en &#8216;American Beauty&#8217; es la que desequilibra la trama, y en <strong>&#8216;True Blood&#8217;</strong> es tan cotidiana como los vampiros. Este creador quiere hablar de temas que otros consideran resbaladizos, y quiero hacerlo de forma directa. Ya somos todos mayores de edad. Y lo somos no sólo para aceptar la homosexualidad, también para hablar de conductas sexuales extravagantes.</p>

	<p>¿Se puede dejar una marca de estilo en cómo los personajes se relacionan con las drogas, o en cómo se relacionan entre ellos en las comidas o en las cenas? <strong>Desde luego que sí</strong>. Alan Ball ha demostrado que sí, con esas secuencias marca de la casa, en las que la cena familiar es un momento para la revelación, la subversión, la sorpresa o la intriga. Porque a Alan Ball le importan las personas, por muy extrañan que nos resulten sus vidas.</p>

	<p><img id="image26360" src="http://img.blogdecine.com/2009/06/alanball_500.jpg" class="centro" alt="alanball.jpg" /></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Towelhead', póster y trailer]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/trailers/towelhead-poster-y-trailer</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/trailers/towelhead-poster-y-trailer</guid>
      <pubDate>Tue, 13 May 2008 09:06:57 +0000</pubDate>

      <author>Juan Luis Caviaro</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id=image18925 alt="towelhead el poster.jpg" src="http://img.blogdecine.com/2008/05/towelhead el poster.jpg" /></p>

	<p>Al señor <strong>Aaron Eckhart</strong> lo van a conocer en todas partes gracias a su papel en la esperadísima &#8216;The Dark Knight&#8217; (&#8216;El Caballero Oscuro&#8217;). Sin embargo, somos ya muchos los que venimos siguiendo de cerca a este actor, especialmente desde su extraordinaria labor en <a href="http://www.blogdecine.com/tag/gracias+por+fumar">&#8216;Gracias por Fumar&#8217;</a>; lástima que sea bastante irregular en los proyectos que elige. En esta ocasión, parece que estaremos ante el Eckhart más acertado.</p>

	<p>El actor es uno de los protagonistas de <strong>&#8216;Towelhead&#8217;</strong>, de la que os traigo el póster y el trailer. La película está basada en la novela <em>&#8216;Nothing is Private (Towelhead)&#8217;</em>, de Alicia Erian, calificada como una mezcla entre &#8216;Lolita&#8217; y <a href="http://www.blogdecine.com/tag/american+beauty">&#8216;American Beauty&#8217;</a> (qué pesados con etiquetas de este tipo). La historia gira en torno a la joven Jasira, que es enviada a vivir con su estricto padre libanés en Texas, después de que el novio de su madre se interesase demasiado en la adolescente; la trama girará en estos dos sentidos, el despertar sexual de la joven y la educación severa de su padre.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Además de Eckhart, destacar otros nombres unidos a este título. <strong>Alan Ball</strong> (ganador del Oscar por su guión de &#8216;American Beauty&#8217;, de ahí la mención anterior, y creador de la serie &#8216;A Dos Metros Bajo Tierra&#8217;) es el director del film, y en el reparto encontramos también a Toni Collette y <a href="http://www.blogdecine.com/tag/maria+bello">Maria Bello</a>. <strong>&#8216;Towelhead&#8217;</strong> ha pasado ya por los festivales de Sundance y Toronto, y se debe estrenar el próximo mes de agosto en los Estados Hundidos. A España quizá llegue antes de 2012.</p>

	<p><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/n5GkzCroinY&#38;hl=en"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/n5GkzCroinY&#38;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p>

	<p>Póster vía | <a href="http://latabernadelreplicante.blogspot.com/2008/04/poster-de-towelhead.html">La Taberna del Replicante</a></p>      ]]></description>
      </item>
        	  <atom:link href="http://www.blogdecine.com/tag/alan-ball/rss2.xml" rel="self" type="application/rss+xml" />
	</channel>

</rss>



