
Desde el pasado viernes se está celebrando en Alcalá de Henares la edición 38 de Alcine, uno de los festivales de cine dedicado al universo del cortometraje más importante de España. El Festival de Cine de Alcalá de Henares es la demostración de que el mundo del cortometraje tiene sitio donde darse a conocer, con 31 films de entre 342 obras presentadas a concurso luchando por el premio gordo (recordemos que en este Festival suele estar lo mejor del año en cuanto a Cortometrajes, y en su palmarés hay nombres reconocidos). Se puede decir que Alcalá es el lugar en el que cada año se puede comprobar la evolución de este formato en España. Como comenta Fernando Lara, director del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA):
Nadie se explica el milagro del cortometraje español. Cuando viajamos al extranjero y nos preguntan por el número de cortos, y contestamos que 202 en 2006, alucinan. Nos preguntan: ¿pero cómo se hacen? ¿Dónde se ven? Creo que gracias a iniciativas como Alcine, algunos cortos se ven más que muchos largometrajes.
Y ahí esta el problema, si se puede dar salida a tanta producción, y si las productoras pueden recuperar la inversión que supone meterse a realizar un cortometraje cuyos costes son díficiles de recuperar, pese a las subvenciones. Por eso se debería pensar el modelo y valorar si es bueno tener tantísima producción en este formato. Pese a eso, y como norma general el nivel del cortometraje es elevado, y demuestra que hay cantera, si se corre un riesgo por ambos lados (director y productor) en el salto al largo, como sucedió con Daniel Sánchez Arévalo.

Desde ayer, 9 de noviembre, se puede ir a Alcalá de Henares y empaparte del mundo del cortometraje con
Esta es una entrada que tenía previsto escribir hace ya un tiempo. Pero aprovechando que se han anunciado los 