'Alejandro Magno', conquistando a la muerte

Cuando hace algunas pocas semanas cuestionaba, y ponía en el que yo creo es su justo lugar, una película tan famosa y tan poco defendible (salvo por Russell Crowe) como ‘Gladiator’, algún lector sacó a colación la realización número dieciocho de Oliver Stone, considerándola, como mucha gente ha hecho ya, una simple apología de la homosexualidad. Yo ya tenía pensado hacer un díptico entre aquélla y ésta, para dejar claro mis ideas al respecto de ambas, comparando sus imágenes.
‘Alejandro Magno’ podría ser la película más incomprendida, odiada sin motivo, atacada y vilipendiada de lo que llevamos de década (teniendo en cuenta, claro está, su ambición y sus pretensiones). Pero quizás a muchos les sorprenda leer aquí que este cinéfilo considera una gran injusticia tal recibimiento, y es que pienso que esta película es la más arriesgada, compleja y hermosa de todas las que ha dirigido Stone (siendo ‘J.F.K.’ la más oscura y personal), un viaje que nos lleva mucho más allá de una mera apología absurda sobre la homosexualidad, o de un retrato más o menos cabal del legendario hombre que da título a la historia, para erigirse en un título verdaderamente único.
