
Se estrenó el viernes pasado la película de Tom McCarthy ‘Win Win (Ganamos todos)’ (‘Win Win’, 2011), que cuenta la historia de un padre de familia, abogado, que se está quedando sin clientes en su pueblerino bufete de Nueva Jersey. Uno de los litigantes que acude asiduamente a su despacho es un anciano, con un primer brote de demencia, al que el estado quiere incapacitar. Aunque este hombre tiene dinero y hay una señora que lo cuida, quieren trasladarlo a una residencia, cosa a la que el viejo se niega rotundamente. El protagonista, necesitado de dinero, aceptará convertirse en el tutor legal de este hombre para cobrar la asignación mensual, pero demostrará pocos escrúpulos al internarlo, a pesar de haberse comprometido a permitir que viviese en casa.
Rara vez vemos a Paul Giamatti haciendo de buena persona. Si bien no se trata de un hombre íntegro, como algunos héroes cinematográficos, de persona con corazón y sentimientos. Resulta interesante, como cambio, ver a este enorme actor en un papel de estas características. No llegaría a decir que él es toda la película o que todo el mérito del film reside en el actor, pero sí encuentro que le aporta una gran humanidad y que ofrece grandes matices a un personaje que, quizá, en otras manos, se habría quedado plano o difícil de comprender. Alex Shaffer, el chavalín luchador es otro gran hallazgo de la película, ya que no compone el sempiterno retrato del adolescente que da malas respuestas a los adultos a un elevado volumen y se niega a ser sometido. En lugar de eso, se demuestra tímido y retraído, pero más que nada por los problemas que ha sufrido y en seguida lo percibimos como una víctima que necesita ser rescatada y no como un problema.











