'Hulk', la génesis de un monstruo

Como sabéis, este próximo viernes se estrena en nuestro país ‘El Increíble Hulk’ (‘The Incredible Hulk’, 2008), dirigida por Louis Leterrier y con Edward Norton como principal protagonista. Desde el principio, desde su concepción, se habló y se vendió la idea de “volver a empezar” (y no me refiero precisamente a cierta película de Garci). De romper con el pasado reciente y darle al público justo lo que quería: acción, acción y acción. Hulk dando hostias a diestro y siniestro. “¿Qué más se puede pedir al personaje si no es eso?”, preguntaban muchos, incluso los fans más declarados del mismo, una creación de Stan Lee y Jack Kirby que Marvel desea seguir explotando. Quizá la pregunta es “¿por qué sólo se pide eso?”, puesto que se demostró que hay margen para algo más que simple acción desenfrenada en la historia de Bruce Banner/Hulk (o La Masa, como se llamaba en España).
Años atrás, Ang Lee tomó las riendas de ‘Hulk’ (2003) y se fijó en el origen y en el hombre, para luego hablar de la bestia. Exploró a Bruce Banner. ¿Quién es? ¿Cómo es su vida? ¿Cómo y por qué se transforma en Hulk? ¿Qué consecuencias se derivan del nacimiento de un monstruo, a priori, incontrolable e indestructible, tanto para él como para los que le rodean? ¿Cuál debería ser su destino? ¿Pueden vivir unidos el hombre y la bestia? Estas cuestiones, y algunas más, son las que afronta, y lo que es más importante, las que responde el arriesgado film de Lee.








