
Hace poquito presentábamos los candidatos a los premios Razzie, lo que se suele llamar los anti-Oscar. Y nos estábamos dejando el equivalente español de estos galardones, los YoGA, de los que os hemos informado en años anteriores. Se trata de elegir las peores películas españolas en cada una de las categorías. Y lo cierto es que, con la popularidad que tiene nuestro cine, seguro que todos tenéis clarísimo que son premios que no deberían quedar desiertos.
Los premios YoGa los conceden críticos de cine. Lo organiza el colectivo CataCric, es decir, críticos de Catalunya, pero incluye entre sus votantes a profesionales del resto de España. Como diferencia con respecto a las votaciones que ejercen los académicos de cualquier país, por lo menos aquí sabemos que esta gente sí se ha visto las películas.
Más que con los premios en sí, la gracia que tienen estas concesiones está en los juegos de palabras que inventan para otorgarlos. El año pasado, por ejemplo, crearon la cachonda categoría ministerial: YoGa ‘La chica con una cerilla y un bidón de gasolina’, a la ministra de Cultura Ángeles González Sinde. O el YoGa El cobrador del Frac ‘Arráncame la vida’ y ‘arrástrame al infierno’, ‘donde viven los monstruos’, ¡malditos bastardos!, a la SGAE. Lo cierto es que las ocurrencias de este año tampoco son nada desdeñables.








