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		<title>Blogdecine</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>Mon, 23 Nov 2009 21:08:26 +0000</pubDate>

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      <title><![CDATA[Alan Ball y el sexo, la familia, la sociedad, la homosexualidad y las drogas]]></title>
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      <pubDate>Mon, 08 Jun 2009 20:32:49 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image26358" src="http://img.blogdecine.com/2009/06/alan-ball-thumb_500.jpg" class="centro" alt="alan-ball-thumb.jpg" /></p>

	<p>La gran mayoría de lectores de esta página ni sabrán quién es <strong>Alan Ball</strong>. Algunos quizá le recuerden como un guionista con aire de freak despistao en la ceremonia de los Oscar del año 2000, que premiaba las mejores películas del año 1999, y que entronizó <strong>&#8216;American Beauty&#8217;</strong> como lo mejor de aquel año. Otros ni eso. No me creeran, por tanto, si digo que Ball es el escritor cinematográfico <strong>más implacable, brillante y certero de todos cuantos han deconstruido la sociedad occidental</strong> en general y la norteamericana en particular.</p>

	<p>Aunque bueno, si digo que escribió <strong>&#8216;American Beauty&#8217;</strong>, algunos ya asentirán con la cabeza. Puede que de estos haya unos cuantos que también se hayan visto, completita, la serie de televisión <strong>&#8216;A dos metros bajo tierra&#8217;</strong>, de la iniguable cadena por cable <span class="caps">HBO</span>. Y cuando digo completa, digo las cinco temporadas, 63 episodios que no sólo se inscriben con letras de oro en la historia de la televisión, sino que a juicio de quien esto firma, y me da exactamente lo mismo que me llamen radical, <strong>representan una cumbre estética del audiovisual de todos los tiempos</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Hace pocos días tuve oportunidad de volver a ver, después de casi diez años desde la última vez, &#8216;American Beauty&#8217;, debut en la dirección de <strong>Sam Mendes</strong>, con la que él, y Ball, y Speacy se llevaron el Oscar. El compositor de su partitura musical (la banda sonora es la música&#8230;y todo el sonido) fue <strong>Thomas Newman</strong>, el mismo que luego firmó la intro para &#8216;A dos metros bajo tierra&#8217; y algunos arreglos musicales. Viendo esta estupenda película, que pese a sus arritmias <strong>es de lo más audaz y cínico en muchos años de cine americano</strong>, a uno le asaltan a la mente varias cuestiones. La primera de todas ellas es lo mucho que recuerda a la serie que Ball comenzaría a escribir, producir y dirigir (en parte) dos años después.</p>

	<p>Entonces, si pensamos que la película es anterior a la serie&#8230;¿acaso Ball para hacer su insuperable serie copió algunas de las formas de la puesta en escena de Mendes? Yo creo que no. Todos los temas y motivos que luego veremos en la serie, están presentes de forma un poco menos pulida, pero igualmente potentes, en la película. ¿Le influyó, por tanto, la puesta en escena de Mendes? Yo creo que tampoco, pues luego hemos podido ver en la carrera de este director, lo impersonal que puede llegar a ser. Mendes es un extraordinario director de actores, pero más allá de esta gran virtud, le falta temperamento como cineasta, personalidad.</p>

	<p><img id="image26361" src="http://img.blogdecine.com/2009/06/3118390981_710366f37a.jpg" class="centro" alt="3118390981_710366f37a.jpg" /></p>

	<p>Algún día, una vez convenza a mis superiores, debería hacer un análisis, un ensayo, sobre &#8216;A dos metros bajo tierra&#8217;, que me llevaría, probablemente, varios meses y muchos folios. Y digo con permiso de mis superiores, porque estamos en un blog de cine, y en teoría eso no es cine, sino televisión. <strong>Pero en verdad está filmado en cine, y no tiene aspecto, digamos, de producto televisivo</strong>. Como no lo tienen <strong>&#8216;The Wire&#8217;</strong> o <strong>&#8216;Deadwood&#8217;</strong>. En ella se nos cuenta la historia de una familia dedicada al negocio funerario, y la extraña forma que tiene esta familia (en realidad, todos somos así de extraños) de enfrentarse a la vida.</p>

	<p>Hay cinéfilos que tacharían enseguida a Ball de morboso, o de provocador, <strong>como si un artista de altura no pudiera serlo</strong>. El caso es que este curtido guionista de televisión comenzó a dar muestras en &#8216;American Beauty&#8217; de una serie de obsesiones que luego cristalizarían en su serie. De hecho, por muy brillante que nos pareciera el guión de la película por aquel entonces, parece un mero esbozo, un borrador, de lo que sería capaz este creador. Hay algo de Nathaniel Fisher (maravilloso <strong>Richard Jenkins</strong>) en Lester Burnham, ese perdedor que no puede con la sociedad que le ha tocado vivir. Y algo también de la neurótica Ruth Fisher en Carolyn (perfecta <strong>Annette Bening</strong>).</p>

	<p>Y en cuanto a la homosexualidad, siempre está presente en el trabajo de este hombre. Y es un factor desequilibrante de la trama, como si los homosexuales tuvieran algo que decir aunque al resto no le importe demasiado. <strong>Gay reconocido, Ball no está dispuesto a dejarlos a un lado</strong>. Si su presencia es central en su serie, en &#8216;American Beauty&#8217; es la que desequilibra la trama, y en <strong>&#8216;True Blood&#8217;</strong> es tan cotidiana como los vampiros. Este creador quiere hablar de temas que otros consideran resbaladizos, y quiero hacerlo de forma directa. Ya somos todos mayores de edad. Y lo somos no sólo para aceptar la homosexualidad, también para hablar de conductas sexuales extravagantes.</p>

	<p>¿Se puede dejar una marca de estilo en cómo los personajes se relacionan con las drogas, o en cómo se relacionan entre ellos en las comidas o en las cenas? <strong>Desde luego que sí</strong>. Alan Ball ha demostrado que sí, con esas secuencias marca de la casa, en las que la cena familiar es un momento para la revelación, la subversión, la sorpresa o la intriga. Porque a Alan Ball le importan las personas, por muy extrañan que nos resulten sus vidas.</p>

	<p><img id="image26360" src="http://img.blogdecine.com/2009/06/alanball_500.jpg" class="centro" alt="alanball.jpg" /></p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA['The Women', grandes actrices que dialogan ante la cámara]]></title>
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      <pubDate>Thu, 16 Oct 2008 13:14:53 +0000</pubDate>

      <author>Beatriz Maldivia</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img class="centro" id=image21895 alt=Women src="http://img.blogdecine.com/2008/10/The_Women.jpg" /></p>

	<p>Mañana, 17 de octubre, se estrena <strong>&#8216;The Women&#8217;</strong>, una comedia de <strong>Diane English </strong>basada en la obra teatral de Clare Boothe Luce y en el film de 1939, <strong>&#8216;Mujeres&#8217;</strong>, que dirigió <strong>George Cukor </strong>sobre el guión de Anita Loos y Jane Murfin.</p>

	<p>El argumento es simple: unas amigas, interpretadas por <strong>Annette Bening, Debra Messing </strong>y <strong>Jada Pinkett Smith</strong>, descubren que a una de ellas, Mary Haines (<strong>Meg Ryan</strong>),  la engaña su marido con la empleada de perfumería de unos grandes almacenes, Crystal Allen (<strong>Eva Mendes</strong>). La madre de Mary (<strong>Candice Bergen</strong>) intenta enseñarle un camino, pero a ella no le convence, le gustan más los consejos de una agente de artistas, a quien da vida <strong>Bette Midler</strong>. Una despiadada reportera del corazón (<strong>Carrie Fisher</strong>) chantajea al personaje de Bening para que le confirme la infidelidad y para así poder sacar un reportaje sobre el matrimonio roto.</p>

	<p>En esta película, <strong>la herencia teatral es muy fuerte en el mal sentido. La trama es, como decía, muy sencilla y todo lo que hay en &#8216;The Women&#8217; son diálogos muy largos </strong>que ocurren durante escenas detenidas en el tiempo y que funcionan mejor como elementos aislados que como partes de un todo. Los conflictos son débiles y el tono con el que se tratan no hace que nos impacten. Los acontecimientos se desencadenan gracias a casualidades demasiado improbables, lo cual no es que sea un defecto del guión, simplemente es una evidencia de que poco les ha importado lo que ocurría mientras hubiese espacio para la charla.<br />
<!--more--><br />
Por todo ello, <strong>&#8216;The Women&#8217; </strong>es, como el título indica, una película sobre esas mujeres. Pero no sobre los personajes, sino sobre las actrices que las interpretan. Un importante elenco exclusivamente femenino va desfilando y luciéndose en papeles en ocasiones episódicos, como los de<strong> Bette Midler </strong>y de<strong> Carrie Fisher</strong>, y en ocasiones que se reparten a lo largo de todo el guión, pero con intervenciones breves, como los de <strong>Candice Bergen</strong>, <strong>Debra Messing </strong>y <strong>Jada Pinkett Smith</strong>, ésta última completamente superflua como personaje (parece que la hubiesen incluido por cumplir el cupo gay&#8230; ah, bueno, y negro: dos pájaros de un tiro). <strong>Ryan </strong>y <strong>Bening </strong>son las verdaderas protagonistas y por lo tanto, son ellas quienes logran un aprendizaje y una evolución al final de la película. Los hechos que suceden en ella les abren los ojos.</p>

	<p>En este sentido, <strong>SPOILER </strong>cuesta trabajo creer que una mujer de casi cincuenta años, Mary (Ryan), aún se oculte tanto tras su padre, su marido y sus amigas. Y también es difícil ver como algo posible que inmediatamente después de intentarlo por primera vez, ya consiga un triunfo total. Ese mensaje teóricamente feminista que acaba diciendo que las mujeres lo pueden conseguir todo en el momento en el que se sienten abandonadas por sus hombres, como ya decía &#8216;Posdata, te quiero&#8217;, me parece algo anticuado para esta época. Es cierto que lo intentan justificar diciendo que ella no lo quería eclipsar a él, pero eso no evita que el final dé esa idea. Una mujer debería ser capaz de conseguir todo eso incluso cuando su marido está presente. Por otro lado, el film la impulsa al conformismo con una situación injusta y a sentir que está obrando mal porque, al ser madre, tendría que anteponer siempre los sentimientos de los demás a los suyos. <strong>FIN DEL SPOILER</strong></p>

	<p>Debido al protagonismo femenino y la ambientación en Manhattan, esta película se podría comparar con <strong>&#8216;Sexo en Nueva York&#8217;</strong>. Debido a la revista de moda en la que trabaja una de ellas y a que otra es diseñadora, con <strong>&#8216;El diablo viste de Prada&#8217; </strong>y con <strong>&#8216;Ugly Betty&#8217;</strong>. Sin tener un personaje tan bueno como el de America Ferrera en la serie, <strong>&#8216;The Women&#8217; </strong>es mejor que el resto de los ejemplos.  </p>

	<p><strong>&#8216;The Women&#8217; </strong>es una película agradable e inocua, de la cual se ven con interés sus escenas sueltas de diálogo, pero que no marca como conjunto. Entretiene y tiene el posible disfrute de ver a grandes actrices, algunas de ellas ya olvidadas. Es cierto que es un remake innecesario. Pero <strong>&#8216;The Women&#8217; </strong>no es innecesaria porque ya exista el film de <strong>Cukor</strong>. Lo es por sí sola y <strong>sería innecesaria aunque fuese la primera </strong>y aunque la obra de teatro de la que parte no se hubiese representado nunca. </p>

	<p>Más información en Blogdecine sobre <a href="http://www.blogdecine.com/tag/the+women">&#8216;The Women&#8217;</a>. </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['American Beauty', la vida y una bolsa]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/american-beauty-la-vida-y-una-bolsa</link>
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      <pubDate>Wed, 03 Sep 2008 13:27:04 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
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      <p><img id="image20976" src="http://img.blogdecine.com/2008/09/americanbeautycartel.jpg" class="derecha_sinmarco" alt="American Beauty" /></p>

	<p>Por increíble que parezca, no había visto &#8216;<strong>American Beauty</strong>&#8217;, una de las películas más brillantes, turbadoras, complejas y por último, mejor valoradas de los últimos años. Ganó 5 Oscars, impulsó al hasta entonces director teatral Sam Mendes, y a su protagonista, Kevin Spacey, que ya había triunfado con &#8216;Sospechosos Habituales&#8217; pero fue considerado actor de culto.</p>

	<p>Cuando una película es muy ambiciosa se nota enseguida. &#8216;American Beauty&#8217; comienza con un plano aéreo y una voz en off del que será protagonista, narrador y, qué remedio, compañero nuestro en este viaje que es la historia que cuenta la película. Nos adelanta que su vida es una frustrada versión del sueño americano, y que dentro de un año, habrá muerto, por lo que entendemos que nos habla desde el más allá. Es Lester Burnham (<strong>Kevin Spacey</strong>), un afligido cabeza de familia que vive en un esplendoroso chalet junto a su mujer Carolyn (<strong>Anette Bening</strong>) y su hija adolescente Jane (<strong>Thora Birch</strong>). A ojos de los demás, todo parece perfecto para la familia Burnham, pero Lester se encuentra en un cúmulo de circunstancias que le tienen a punto de explotar. Nuestro protagonista (nuestro &#8220;héroe&#8221; podríamos llegar a decir) deambula entre la apatía y el cinismo. No quiere salir a la calle mucho tiempo porque dan una maratón de James Bond en la TNT y convive con la idea de que su mujer y su hija le desprecian, cada una a su manera.<!--more--></p>

	<p>Dos acontecimientos ocurren casi simultáneamente y provocan una obligada evolución en el personaje. <strong>El primero es que Lester pierde su trabajo por resultar prescindible para la revista en la que era redactor, y el segundo, que se obsesiona con Angela (Mena Suvari), una amiga de su hija que sólo piensa en el sexo opuesto, de una manera frívola y superficial</strong>. Todo ello se complementa con la llegada de unos nuevos vecinos, una familia formada por el coronel Frank Fitts (<strong>Chris Cooper</strong>), su mujer Barbara, de un estado mental que podríamos calificar de vegetativo, y su inestable hijo Ricky (<strong>Wes Bentley</strong>). Para más inri, se intensifica la relación de su mujer, agente inmobiliaria, con un genio del oficio (<strong>Peter Gallagher</strong>).</p>

	<p>Lester piensa que su felicidad pasa por intimar con Angela, a la vez que comienza a pensar por sí mismo y a luchar por su propia superación: chantajea a la empresa que le despide, hace ejercicio y se libera de una serie de estándares sociales que le estaban esclavizando. &#8216;American Beauty&#8217; propone una combinación entre el realismo más honesto y la alegoría. <strong>El elenco de personajes extremos que pueblan por el universo particular de la película no es más que un retrato parcial de la sociedad americana, con elementos en los que la historia se entromete para mostrarlas sin hacer juicios manipuladores</strong>, como la homosexualidad, el adulterio, la pederastia, el consumo de drogas, la actitud fascista, la ambición personal&#8230; y los dos aspectos estrella de &#8216;American Beauty&#8217;, las frustraciones y las apariencias. El &#8220;qué dirán&#8221; es un elemento clave que mueve los comportamientos de los personajes, y despojarle de su importancia es clave para sobrevivir en un mundo que continuamente nos juzga, nos califica y nos (des)valora. Asimismo, plantea la idea de un ser superior que observe con benevolencia las miserias de los seres humanos.</p>

	<p>Podría pensarse que &#8216;American Beauty&#8217; es un conjunto de tópicos mostrados de forma global. Lo es. <strong>El guión de Alan Ball toma las facetas de una sociedad hostil y falta de valores, y los amolda a un sentido más relevante y profundo</strong>. La relación de Lester y Angela aparenta ser una vuelta de tuerca de la clásica historia de Lolita, pero va mucho más allá: explora la insatisfacción de un hombre en plena crisis de los 40, y la une con la inseguridad adolescente, que necesita de un estímulo real para no sentirse infeliz. Pero no nos engañemos: la película no es ni más ni menos que la catarsis de un hombre cualquiera, que al morir, plantea un mensaje abstracto sobre nuestro papel en el mundo. Puede ser que haya vida después de la muerte, y en ese caso, esta vida no es más que un suspiro, un chasquido de dedos, y darse cuenta de lo aprendido a posteriori, la tranquilidad de haber hecho &#8220;algo&#8221;, es lo que prevalece. Por eso &#8216;American Beauty&#8217; tiene un mensaje positivo, por mucho que esté disfrazado de crueldad y pesimismo.</p>

	<p><strong>La dirección de Sam Mendes es espectacular</strong>, así como la fotografía de <strong>Conrad C. Hall</strong>. Juntos sacan petróleo de cualquier escena, y <strong>se hace muy entretenida una película que, por sus características, <del>debería</del> podría haber sido lenta y aburrida</strong>. Mezcla &#8220;realidad&#8221; y ficción a base de planos innovadores, movimientos de cámara nunca antes vistos&#8230; y rosas. Su estilo trascendente y casi tremendista ha sido archi-imitado. No hay más que ver la perspectiva que toman películas como &#8216;Cadena de favores&#8217; o &#8216;Donnie Darko&#8217; para darse cuenta de que &#8216;American Beauty&#8217; cambió la forma de narrar la vida de una persona que busca y ¿encuentra? Y los actores están (ya tardaba en mencionarlo) insuperables. <strong>Kevin Spacey es el actor perfecto para este papel, y es de lo más expresivo que podemos encontrar en Hollywood</strong>. Con todos sus defectos, su personaje requiere que empaticemos con él. Y Spacey lo hace posible, en la que probablemente es la mejor interpretación de su carrera. Annette Bening, Chris Cooper, Wes Bentley no se quedan atrás. Cada uno tiene minutos de sobra para mostrar su magnífico talento e inspiración para su papel en esta película en concreto. Quizá Mena Suvari y Thora Birch flojeen un poco, pero al menos no molestan. Mención aparte merece también la banda sonora de <strong>Thomas Newman</strong>, más experimental que de costumbre y con un repertorio francamente original, que por otro lado ha provocado numerosos autoplagios hasta la fecha (el último caso: &#8216;Wall-E&#8217;).</p>

	<p><strong>&#8216;American Beauty&#8217; es un clásico instántaneo, un ácido prisma de la vida de un hombre normal y corriente que está condicionado por su insatisfacción y por la falta de sentido que cree que tiene su existencia</strong>. Nos descubrió a Sam Mendes, un amante del estilo preciosista que mantuvo en sus posteriores películas (&#8216;Camino a la Perdición&#8217; y &#8216;Jarhead&#8217;, mucho menos logradas), y sacó a relucir la enorme valía de Kevin Spacey, un actorazo que sin embargo ahora vaga por películas de menor calibre. Escenas imborrables de nuestra memoria, diálogos impagables y personajes arquetípicos pero imponentes. Pongo de ejemplo la conocida &#8220;escena de la bolsa&#8221;, en la que Ricky, obsesionado con filmar lo que ve cada día, le muestra a su amada Carolyn lo mejor que ha grabado nunca.</p>

	<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/DtQ-cc0yqxQ&#38;hl=es&#38;fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/DtQ-cc0yqxQ&#38;hl=es&#38;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>      ]]></description>
      </item>
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      <title><![CDATA['The Women', póster y trailer, otro remake innecesario]]></title>
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      <pubDate>Sun, 27 Jul 2008 16:28:27 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
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      <p><img id="image20320" src="http://img.blogdecine.com/2008/07/women_ver2.jpg" class="centro" alt="women_ver2.jpg" /></p>

	<p>Y vamos con más remakes, que la cosa no se acaba ni acabará nunca. Aquí tenéis el horripilante póster y el anodino trailer de <strong>&#8216;The Women&#8217;</strong>, ópera prima de la escritora televisiva <strong>Diane English</strong> (algunos episodios de &#8216;Murphy Brown&#8217; son obra suya), y que no es otra cosa que el remake (ojo, no es el primero) de &#8216;Mujeres&#8217;, la inolvidable película que dirigió en 1939 George Cukor, probablemente el director masculino que mejor dirigió a actrices, fama que consiguió precisamente por haber dirigido este film que narraba las vicisitudes de una mujer a punto de divorciarse, pero que se toma un tiempo para pensárselo mientras sus amigas revolotean a su alrededor dándole todo tipo de consejos.</p>

	<p>Ahora la cosa hay que ponerla al día, y han elegido a un espectacular elenco de actrices, en una operación similar a la del film original: <strong>Meg Ryan</strong>, <strong>Annette Bening</strong>, <a href="http://www.blogdecine.com/tag/eva+mendes">Eva Mendes</a>, <strong>Debra Messing</strong>, <strong>Jada Pinkett-Smith</strong>, <strong>Carrie Fisher</strong> (Dios mío, ¿dónde estaba metida?), <strong>Cloris Leachman</strong>, <strong>Debi Mazar</strong>, <strong>Bette Milder</strong> y <strong>Candince Bergen</strong> (curiosamente la protagonista de la última película de Cukor como director). Y al parecer se ha optado al igual que en el film anterior, por la muy acertada opción de que en la película no aparezca, ni de refilón, un sólo hombre.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/s3TCy9EqpBA&#38;hl=en&#38;fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/s3TCy9EqpBA&#38;hl=en&#38;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>

	<p>Y aunque ese grito final tiene su gracia (qué manía de incluir en los trailers escenas vitales), ahora, de regalo, un montaje con algunos de los momentos más divertidos de &#8216;Mujeres&#8217;, versión de 1939, y que contaba con las maravillosas Joan Crawford y Paulette Goddard en su extenso reparto.</p>

	<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/AX9Y40efqAY&#38;hl=en&#38;fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/AX9Y40efqAY&#38;hl=en&#38;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>

	<p>Vía | <a href="http://impawards.com/2008/women_ver2.html">Impawards</a> y <a href="http://www.themoviebox.net/movies/2008/STUVWXYZ/Women,The/trailer.php">The Movie Box</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Recortes de mi Vida', la mierda en un altar]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/recortes-de-mi-vida-la-mierda-en-un-altar</link>
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      <pubDate>Tue, 20 Feb 2007 01:32:07 +0000</pubDate>

      <author>Juan Luis Caviaro</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img alt="Una imagen de Recortes de mi vida" src="http://img.blogdecine.com/2007/02/recortes de mi vida imagen1.jpg" class="centro"/></p>

	<p>Breve y contundentemente, <a href="http://www.imdb.com/title/tt0439289/"><strong>&#8216;Recortes de mi Vida&#8217;</strong></a> es uno de los bodrios más ridículos que pueden verse actualmente en una sala de cine. En respuesta al que se sorprenda por el titular (con doble intención) de esta crítica, aquí va la descripción (a grandes rasgos) de una escena de esta lamentable película, que sirve como representación de todo lo demás que aparece en la misma: un personaje está en el cuarto de baño, desde donde llama al resto de habitantes de la casa (él es la figura paterna), y hace que todos miren el váter, donde está lo que acaba de &#8220;plantar&#8221;;  una vez allí, el personaje indica a los demás, que se tapan la nariz sin dejar de prestar atención, que la forma de la mierda, con la punta hacia arriba, sólo puede deberse a una intervención divina, por lo que van a sacar de ahí el &#8220;producto&#8221;, secarlo al sol y ponerlo en un altar (en la película dicen otro sinónimo) para poder rezarle y lograr que Dios les ayude para pagar la hipoteca. No, no me la he inventado, está en la película. Y no es lo único que provoca vergüenza ajena.</p>

	<p><strong>&#8216;Recortes de mi Vida&#8217;</strong> (<em>&#8216;Running with Scissors&#8217;</em>) se sitúa en los años setenta y se centra en el joven Augusten Burroughs. Vive en una familia de clase media compuesta por su padre alcohólico y su madre bipolar, una poetisa que no ha publicado nada pero que sueña con convertirse en famosa. Cuando sus padres se divorcian, la madre de Augusten envía a su hijo a vivir con un poco ortodoxo psiquiatra, el Dr. Finch y su excéntrica familia. La película se basa en las memorias reales de Burroughs, al que supongo que le habrá venido fenomenal como terapia.<br />
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Aunque el argumento pueda pareceros interesante (lo dudo, pero bueno, puede ser), lo cierto es que todo se resuelve en una serie de situaciones de lo más absurdas protagonizadas por unos personajes penosos y estúpidos. Aparte de la memorable escena del mojón divino del primer párrafo, hay más momentos absolutamente vergonzosos que harán levantarse de su asiento a más de uno, como la estúpida forma en que el padre del protagonista (no es el de la mierda) va a atacar a su mujer y, al apartarse ésta, se da un golpe en la cabeza contra un armario que le deja inconsciente (¿para qué poner las manos si puedes usar la frente?); o cuando la madre recita a su hijo algo (malísimo) que ha escrito y luego se pone a debatir con él, de &#8220;adulta&#8221; a &#8220;niño&#8221;. <a href="http://www.imdb.com/name/nm0614682/">Ryan Murphy</a>, del que hace poco anunciamos lo que podría ser <a href="http://www.blogdecine.com/2007/02/16-kidman-y-watts-juntas-por-una-necesidad">su siguiente proyecto</a> (¡¡temblad!!), es el principal responsable de esta espantosa película, de la que además es co-autor del guión; su puesta en escena es plana y televisiva, no tiene ni idea de dónde colocar la cámara, no consigue que casi ningún actor esté medianamente aceptable, y por si esto fuera poco tiene la incomprensible y patética habilidad de acompañar algunas escenas con unos temas musicales que no tienen nada que ver con lo que ocurre en pantalla. ¡Un completo despropósito! Imagino que cuando vio el resultado final pensó que tendría gracia; lo que no sabe es que su sentido del humor parece estar en el mismo sitio de donde el personaje del Dr. Finch obtuvo su regalo divino.</p>

	<p>Culpa de que fuera a ver esta porquería la tiene su extenso e interesante reparto, lleno de caras conocidas que deben haber sufrido algún problema mental transitorio o haber pagado alguna deuda por participar en la misma; de otra forma, es difícil de digerir. Ahí tenemos a <a href="http://www.imdb.com/name/nm0000906/">Annette Bening</a>, <a href="http://www.imdb.com/name/nm0189200/">Joseph Cross</a>, <a href="http://www.blogdecine.com/tag/gwyneth+paltrow">Gwyneth Paltrow</a>, <a href="http://www.imdb.com/name/nm0004051/">Brian Cox</a>, <a href="http://www.imdb.com/name/nm0001212/">Joseph Fiennes</a>, <a href="http://www.imdb.com/name/nm0939697/">Evan Rachel Wood</a> y <a href="http://www.imdb.com/name/nm0000285/">Alec Baldwin</a>, entre otros. Cross es el joven actor que interpreta a Burroughs durante casi toda la película y tiene su parte de culpa en el desastre, ya que su interpretación, en el mejor de los casos, podría calificarse de plana y poco convincente. Había leído en alguna parte que Bening estaba estupenda en esta película; supongo que sería en un sueño o simplemente que el autor del comentario estaba de broma, porque la actriz nos ofrece un festival de sobreactuación de los que irritan a cualquiera. Wood, aún luciendo en plan Lolita, se pasea por el escenario como si la cosa no fuera con ella, aunque aún es pronto para esta prometedora actriz y se le disculpa. En cuanto a Fiennes y Cox, son los dos que están más afortunados, quizá porque el guión sí les define mejor, o porque sencillamente encontraron divertidos y estimulantes sus respectivos papeles; Fiennes realiza lo que posiblemente es su mejor interpretación hasta el momento (lo cual es decir poquísimo, ya lo sé) y Cox sigue demostrando su gran talento, incluso en tonterías cinematográficas como ésta. Por último, Paltrow y Baldwin salen poco y no tienen oportunidad para lucirse, aunque el tiempo que están en pantalla tampoco lo aprovechan lo más mínimo.</p>

	<p>En resumidas cuentas, <strong>&#8216;Recortes de mi vida&#8217;</strong> es una película desastrosa, ridícula, incomprensiblemente protagonizada por algunos actores de renombre, y realizada con la misma destreza que si se tratase de un vídeo porno casero. No me explico que bodrios así tengan distribución y ocupen el sitio de otras producciones. En fin, la mierda en el altar. Sólo me queda esperar olvidarla cuanto antes y recomendaros que la paséis por alto, si no queréis aufrir una hora y media de contínuas preguntas internas del estilo de &#8220;¿qué narices hago aquí?&#8221;, &#8220;¿por qué habré tirado el dinero para ver esta basura?&#8221; o incluso &#8220;¿podré cortarme las venas con el reloj?&#8221;; como digo en estos casos, huid.</p>      ]]></description>
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