Woody, un cuento (II)
[Continuación de una historia que empezó con esta entrada].
Cómo llegué a esa situación con Allison, empecé a explicarle, nunca lo supe. El caso, y es algo de lo cual nunca me he arrepentido, pese a como terminó degenerando todo, es que practiqué con ella todo el sexo que jamás pude imaginar. En una fiesta del American Institute la conocí. Pelo moreno, estatura media, mulata y con la belleza propia de estas mujeres. No recordaba quién me la había presentado, ni en que idioma hablamos, aunque en días posteriores practiqué un español fluido (en realidad fueron otros idiomas que desconocía ser capaz de practicar). A las dos horas de conversación me confesó que debía marcharse, y que si quería podía acompañarla. Así, después de una noche de gran juerga, terminamos en su piso. Al principio tenía mis reparos, puedo jurar que subí con buenas intenciones, pero cuando la vi desnudarse al ritmo del ‘Born in the USA‘, lo patrióticos que llegan a ser, y follarme, porque para que engañarme eso fue lo que hizo, con el ‘Sexy mother fucker‘ sonando de fondo, fue para mí como elevarme a los altares, como si de repente se hubiesen visto cumplidas una gran parte de mis fantasías sexuales, aunque éstas jamás habrían incluido a Prince.

