Se oye el cruce de sables entre los diferentes gremios que conforman nuestro cine patrio. Ese mismo que tanto le cuesta sobrevivir, y que por hache o por be siempre está en crisis.
El enfrentamiento es entre las productoras llamadas independientes y las cadenas de televisión, porque según estas últimas, la nueva ley protege a los independientes y no al sector del cine español en su conjunto. La solución, según las cadenas, no pasa por seguir protegiendo al productor independiente. Es decir, por aquel que arriesga su dinero en las obras de cineastas que no tienen el más mínimo interés para el único valor que impera en las televisiones: la taquilla.
El cine, sigue las dinámicas de la teoría de la evolución de las especies de Darwin. Siempre tienen que aparecer nuevas generaciones, que sobrevivan y retiren a las anteriores. Sin ese paso, el cine se quedaría estancado. Para que apareciese un Almodóvar o un Amenábar o Guillermo del Toro o un Fernando León, tuvo que salir en su auxilio un productor independiente que arriesgase su dinero e invirtiera en producir su película, amén de buscar apoyos y subvenciones donde pudiera.
Las televisiones o las cadenas aparecieron para ayudar a la industria, invirtiendo su dinero. Como se trata de empresas, ellos quieren decidir en qué invertir. ¿Esto qué supone? Que el dinero se va en producciones como Alatriste o Torrente, que mucha falta no les hace, o sino se crea una campaña en la que se anuncia que Antena 3 está con el cine español, y la película que promocionan es ‘Ekipo Ja’. La misma cadena que en sus telediarios promociona enormes cantidad de cine de Hollywood cuando habla de los estrenos. ¿De verdad se lo creen?