'Hurlyburly', pedante palabrería
‘Hurlyburly’ es una de esas películas que no vi en su momento, data ya de 1998, y cayó en mis manos gracias a uno de esas personas con las que un buen día descubres que tienes mucho de qué hablar, gracias a su amor por el séptimo arte. Y en este caso, ya no por afición desde crío, si no por trabajar en el mundillo. En una de esas conversaciones de cervecería, en las que nos ponemos al día sobre los títulos que hemos visto o no, aparece, para mi desgracia, la presente película que se me presta con toda la buena intención del mundo para que disfrute de lo que se supone es una gran película. Y aquí hago un descanso, respiro profundamente, y me pregunto que entenderán algunos por “gran” película.
Compruebo estupefacto, aunque a estas alturas ya no debería sorprenderme nada, que ‘Hurlyburly’ tiene un buen número de adeptos, y curiosamente también todo lo contrario. Lo segundo me parece muy lógico, pero no deja de llamarme la atención qué verán ciertas personas en este tipo de películas (las que son malas, por supuesto), y cómo las opiniones son tan dispares (y enriquecedoras, por supuesto). A un servidor, ‘Hurlyburly’ le ha parecido uno de los films más pretenciosos, aburridos y pedantes que he visto en mucho tiempo. Más detestable aún que ese tipo de cine palomitero, vacío, pero con un sentido y una intención. Lo de esta película no tiene nombre, es simplemente querer tocar las narices, y no es precisamente esa parte anatómica en la que estoy pensando.
