Lo tengo en mi olimpo de los villanos. Un psicópata sin escrúpulos pero educado, brutal pero culto, caníbal pero inteligente. Quizás estas sean algunas de las principales características de uno de los mejores personajes que el cine nos ha dejado. Un malvado que causó pánico, terror pero también fascinación, e incluso admiración.
Hablamos de 1991 y ‘El silencio de los corderos’. Un Anthony Hopkins inconmensurable que se puso en la piel del doctor Lecter, un personaje que creó el novelista Thomas Harris, y que perdurará inolvidable gracias al trabajo del actor británico.
¿Aún se despierta a veces, no es cierto? Se despierta en la oscuridad y oye el grito de los corderos. Y cree que si salva a la pobre Catherine, eso hará que dejen de gritar, ¿no es cierto? Cree que si Catherine vive, no se despertará en la oscuridad nunca más con el horrible grito de los corderos.
-Hannibal Lecter
Uno de los aspectos más fascinantes de esta historia es el hallazgo de una crisálida de mariposa en la garganta de la última víctima de Buffalo Bill, objeto que bajo ninguna circunstancia podría haber llegado allí por sí solo, y que por tanto ha sido alojado allí deliberadamente por el asesino. Este es el descubrimiento más importante en cuanto a la persecución del psicópata, y, una vez más, han de pedir ayuda a Lecter para descifrar su significado, que no es otro que el deseo de Buffalo Bill de transformarse en mujer, pues la crisálida es una metáfora de la transformación de hombre (oruga), en mujer (mariposa). En realidad, asesina mujeres de gran envergadura porque quiere arrancarles la piel y vestirse con esa piel.
Con el secuestro de la hija de la senadora Ruth Martin, comienza la verdadera cacería en esta película, y a contrarreloj. De forma completamente lógica, por tanto, entramos en la segunda parte del relato, con dramáticas consecuencias, pues Jack Crawford comete la estupidez de hacer una oferta inexistente a Lecter en nombre de la senadora, y Lecter se divierte con todos ellos jugando al Quid Pro Quo y alimentándose del dolor ajeno, que es una de sus fuentes de placer.
Créame, no quiere que Hannibal Lecter penetre en su cabeza
-Jack Crawford
A la hora de valorar una obra cinematográfica, algunos dejan su juicio en forma de cinco estrellitas variables (quizá cuatro), y otros puntúan de cero a diez. En el segundo caso conozco a muy pocos capaces de ser coherentes, pues resulta muy tentador regalar sietes y ochos a películas meramente interesantes. Para mí, un ocho es una gran película. Un nueve es una película impresionante, una maravilla como ‘E.T.’. Y un diez es para una obra excepcional, algo realmente muy especial. Muchos cinéfilos otorgan dieces con demasiada facilidad. A mí me resulta más complicado. Aunque en el caso de ‘El silencio de los corderos’ se lo otorgo sin dudarlo un segundo. Y esto por numerosas razones de las que explicaré cuatro:
1. Todos y cada uno de sus actores, hasta el figurante con frase más ramplón, están perfectos. Sencillamente perfectos. Es imposible sacar más partido de ellos. 2. El material literario preexistente, la mejor novela de Thomas Harris, era excepcional. Y el guión también lo es, una joya de Ted Tally, que aúna lo mejor del texto y propone ideas visuales nuevas de grandísima altura estética. 3. La dirección de Jonathan Demme está exenta de todo divismo, y contando sucesos de gran dureza y oscuridad, despliega una elegancia asombrosa. 4. Es mucho más que una historia de psycho-killers, como veremos a continuación.
Mira a ver si puedes arrancarte la piel…y dársela de comer a los perros…
-Hannibal Lecter
Hace poco volví a ver ‘Hannibal’, dirigida por Ridley Scott ocho años atrás, con la esperanza de que las sensaciones que me produjo hace ya tanto tiempo siguieran intactas. Y las sensaciones eran que, a pesar de ser evidentemente inferior a la película que, en 1991, dirigió Jonathan Demme, se trataba de una buena película de horror, de factura perfecta y mucho estilo a la hora de darle la vuelta al (sensacional) texto original de Thomas Harris.
Pero, y aunque puse todo de mi parte, la mayoría de aquellas sensaciones se han evaporado con el tiempo, y lo que antes me parecía una estupenda película, ahora me parece de una tosquedad evidente. De hecho, es un burdo ejercicio de estilo, muy en la línea de lo que en esta década nos ha ido ofreciendo este director. Contiene un par de buenas secuencias, y un par de buenas ideas, pero es una película poco destacable. Puede que mis gustos evolucionen más rápido de lo que pensaba. Sin embargo, creo que debe ser la mejor película que ha hecho Scott en veinte años.
La aparición del espectacular tráiler de ‘Avatar’ ha monopolizado la actualidad cinematográfica, pero hay otras producciones de interés que también han presentado sus primeros avances, intentando atraer al público que no sabía de su existencia o no las tenía muy en cuenta. Una de ellas es la nueva película de Christopher Nolan, cuyo teaser circula ya por la red, aunque en una calidad pésima (está grabado de un cine), y otra es la que os comento aquí, ‘The Wolfman’, la nueva película centrada en uno de los monstruos más famosos de la Universal, el hombre lobo.
Arriba tenéis el primer y estupendo tráiler de esta nueva versión, que cuenta con el gran atractivo de un reparto encabezado por el fantástico actor Benicio del Toro, a quien acompañan Emily Blunt, Anthony Hopkins y Hugo Weaving, entre otros; Del Toro interpreta al protagonista, Blunt a su amada, Hopkins a su padre y Weaving a su principal perseguidor (seguro que le resulta más fácil que cazar a Neo). ‘The Wolfman’ es una actualización del film dirigido por George Waggner en 1941. Cuenta la historia de Lawrence Talbot, quien vuelve a la casa de su padre tras la muerte de su hermano en extrañas circunstancias; una noche, Lawrence es atacado y mordido por un lobo, lo que le traerá terribles y monstruosas consecuencias…
La película ha sido dirigida por Joe Johnston (‘Cielo de octubre’, ‘Jumanji’, ‘Parque Jurásico 3’) y su fecha de estreno es el 12 de febrero de 2010, mucho más tarde de lo que estaba previsto (¿mala señal?). A continuación tenéis las nuevas imágenes oficiales que han aparecido también en las últimas horas:
La secuencia con los hombres destruyendo la guarida de Dracula se acerca mucho a cómo la imaginábamos en el libro, por lo menos en atmósfera. Y está contada en paralelo al propio Drácula colándose en el sanatorio de Carfax, convertido en niebla. Primero golpea a Renfield (Tom Waits formidable, no nos cansaremos de decirlo) hasta dejarle casi muerto, y luego se cuela en la cama de Mina, en una secuencia que rezuma sensualidad, sexualidad y romanticismo en cada uno de sus fotogramas.
El efecto de la niebla verde, aunque pueda parecer lo contrario, es un efecto a cámara, como todos los demás efectos, tal como hemos explicado anteriormente. En realidad se consigue de manera muy sencilla, rodando la niebla en un plano a parte y luego uniendo los planos. La imagen de la muchacha anhelante, subyugada por el bestial príncipe de las tinieblas, no sólo remite a los primeros tiempos del cinematógrafo, sino que posee una belleza intrínseca como parábola romántica, como algo meramente visual, y como metáfora sexual.
La larga secuencia de la llegada del conde a Londres es un esfuerzo narrativo que comienza con unas nubes amenazadoras de tormenta y concluye con la primera toma de sangre del conde a Lucy. Entre tanto, tenemos varios hilos dramáticos que se van trenzando y alimentando entre sí de manera casi perfecta. Por un lado está el Demeter (cuyo capitán, al menos su voz en off, también es de Anthony Hopkins, con lo que interpreta tres roles en esta película), navío en el que como todos sabemos viaja Drácula hacia Londres. También está el sanatorio de Carfax, con el doctor Seward y Renfield; el zoo, del que se escapa un lobo blanco; y la casa de Lucy.
La manera que tiene Coppola de unirlo todo, a parte de emplear el genial corte ‘The Storm’ de la imponente música de Kilar, es empleando la cámara de manera magistral como si todos estos escenarios estuvieran en alta mar, es decir, moviéndose igual que si se encontraran a bordo de un barco. Todo acaba formando un collage fascinante. La tormenta es Drácula, por supuesto, y así se nos muestra de qué forma su llegada a Londres afecta a todos habitantes.
En los fabulosos comentarios del director de la edición en DVD de esta película, y en su introducción, Coppola asegura que el conde Drácula está basado en un personaje histórico, el noble rumano conocido como Vlad “El Empalador” Tepes. Esto es inexacto, por lo que me veo obligado, de forma temeraria pero también honesta, a corregir al maestro. Stoker no se basó en Vlad Tepes, simplemente cogió el nombre por el que se le conocía, Dracul, que leyó en un añejo volumen llamado ‘An Account of the Principalities of Vallachia and Moldavia’. De hecho se basó más en personajes reales como la condesa Erzsébet Báthory, y en su propio jefe, el histrión Henry Irving (uno de los actores más famosos de la época, y que estaba destinado a interpretarlo).
Esto se puede documentar en la maravillosa biografía escrita por Barbara Belford sobre el escritor, o en la que quizá es una de las mejores ediciones de ‘Dracula’ del mundo, la que sacó Valdemar en 2005 (con valiosísimas informaciones compiladas por su traductor y prologuista Óscar Palmer Yáñez). Pero lo cierto es que con el estupendo guión de James V. Hart (con toda probabilidad, lo mejor que ha hecho en su vida este irregular escritor) y con el tratamiento visual de la historia por parte de Coppola, realmente parece que nos cuentan una página perdida de la historia de Europa.
Woody Allen no para, y somos muchos los que queremos que no lo haga mientras le quede aliento en el cuerpo. Da igual que tenga tropiezos (hay muchos grandes directores con películas malas a sus espaldas) y alguna vez nos tengamos que tragar pestiños como ‘Vicky Cristina Barcelona’. Queremos que Allen nos siga regalando, a ser posible, su film anual. Recordemos que tras el film por el que se llevó un Oscar nuestra Penélope Cruz, ha terminado ‘Whatever Works’, que nos llegará en el presente año.
El director que mejor ha filmado la ciudad de Nueva York ya se encuentra preparando la que será su película del 2010, la cual no tiene título, y nada se sabe sobre su argumento. Lo que poco a poco se va perfilando es su espectacular reparto. A los ya confirmados Anthony Hopkins, Josh Brolin, Naomi Watts y Freida Pinto, hay que añadir ahora el nombre de nuestro Antonio Banderas, que se incorporará al rodaje de la película en Londres este próximo verano.
¿Enfocará mejor su carrera Banderas tras protagonizar esta película? ¿Le nominarán al Oscar? ¿Lo ganará?
Poco a poco vamos conociendo más detalles sobre lo próximo de Woody Allen, una vez que ya ha terminado su trabajo con ‘Whatever Works’, su estreno para este 2009. Ya os comentamos que Allen volverá a rodar en Londres, que la producción contará con financiación española (Mediapro, la productora de ‘Vicky Cristina Barcelona’, vuelve a confiar en el cineasta neoyorquino) y que los actores Josh Brolin y Anthony Hopkins ya habían sido contratados para encabezar el reparto.
A ellos hay que sumar ahora dos nuevas incorporaciones, en este caso femeninas, para igualar la balanza. Recientemente se ha sabido que Freida Pinto y Naomi Watts también serán protagonistas del nuevo trabajo del director de ‘Manhattan’ o ‘Match Point’. Watts es suficientemente conocida por todos vosotros, pero quizá la otra chica no os suene tanto. Si os digo que interpreta a Latika en ‘Slumdog Millionaire’... seguro que ya sabéis de quién se trata, ¿verdad?
Todo apunta a que la señorita Freida Pinto, uno de esos casos de modelos que se pasan a la interpretación, va a ser uno de los nombres del futuro. Y le va a venir genial trabajar a las órdenes de Woody Allen, uno de los directores que aprovechan al máximo el talento de cada miembro del reparto.
Pd: Hopkins, Brolin, Watts, Pinto… pero por el momento no tenemos título.