'El Menor de los Males', que no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha

Antonio Hernández me sorprendió muy gratamente cuando hace seis años dirigió la maravillosa ‘En la Ciudad sin Límites’, para un servidor una de las mejores películas españolas de los últimos años. Eso ha hecho que, y a pesar de la enorme decepción que me resultó ‘Oculto’, haya ido a ver con cierta ilusión su última película, ‘El Menor de los Males’, de la que apenas sabía que versaba sobre un político corrupto. Es muy probable que cierto sector de este país se haya sentido un poco mal al ver esta película (otros, pertenecientes al mismo sector, se habrán dedicado a ponerla a parir sin ni siquiera haberla visto), pero aquí un servidor se lo ha pasado pipa con la mala leche de Hernández, y es que ante todo hay que tener sentido del humor y saber reírse (sanamente) de todo.
‘El Menor de los Males’ narra cómo un político decide pasar el fin de semana en su casa familiar en el campo, en una zona de Galicia, en la que inesperadamente se encuentra su hermana. Al principio tratará de deshacerse de ella, ya que realmente tiene una cita con su amante. Pero viendo que no es posible, hará a su hermana partícipe de su “secreto”. La susodicha amante, una niña caprichosa y medio tonta, tiene otros planes en mente que harán salir a la luz cosas no deseadas.


Os informé ayer de quiénes habían sido los
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El director 
