El perro de Mel Gibson

Aunque cabe la posibilidad, nada remota, de que el lector de las futuras líneas de este texto piense lo contrario, lo cierto es que Mel Gibson es un hombre de cine (no sólo famoso intérprete, también director, productor, guionista…) que me interesa, y siempre me ha interesado, mucho. Sin embargo no por ello voy a caer en el simplismo de considerar intocable a este actor de 53 años, oriundo de Nueva York, pero que creció y se educó en Australia, hasta que tuvo la grandísima suerte de participar en la que quizá es la saga de Sci-Fi más importante de su país, la que tiene por protagonista a un tal Max, policía y mártir.
Demos un repaso a la irregular pero intensa y muy jugosa carrera de este hombre de extrema derecha (confeso), que comenzó de manera fulgurante una carrera, justo ahora hace treinta años, que le ha deparado gran fama, muchísimo dinero, odios irreconciliables, polémicas infantiloides, cierto prestigio inmerecido y cierta insidia a la hora de valorar su trabajo como actor, con toda seguridad la disciplina artística en la que mejor y de forma más solvente ha sabido desempeñar una profesión. Y es que aunque nunca hubiera dirigido una sola película, este hombre habría dejado su impronta en las realizaciones por él protagonizadas. Para bien o para mal…

