feed

Basil Rathbone

Vampiros de verdad: 'Planeta sangriento' de Curtis Harrington

35 comentarios

queenof-blood-f1.jpg

Vaya de antemano que ‘Planeta sangriento’ (‘Queen of Blood’, 1966, Curtis Harrington) me parece una floja película, una producción de muy bajo presupuesto filmada en menos de una semana, y a la que el paso del tiempo le ha hecho un daño atroz, tanto que a día de hoy el espectador tiene que hacer verdaderos esfuerzos para no partirse de la risa durante la mayor parte de su metraje, que afortunadamente no es mucho, menos de hora y media. Pero he decidido incluirla en el especial de vampiros porque en ella hace acto de presencia una de las criaturas chupasangre más inquietantes que ha dado el cine en toda su existencia, la reina alien a la que da vida la actriz de origen checo Florence Marly.

En una de esas conversaciones telefónicas con mi compañero Juanlu, en las que hablamos de la vida, de esto, de lo otro y de cine, me comentaba que ‘El enigma de otro mundo’ (‘The Thing From Another World’, 1951, Christian Nyby) es una película que se le hace ridícula en alguna de sus partes, algo con lo que yo no estoy de acuerdo pues las películas de hace años hay que verlas con perspectiva. Sin embargo viendo cosas como la de Curtis Harrington —uno de esos realizadores descubiertos y apadrinados por el gran Roger Corman— no hay perspectiva que valga. ‘Planeta sangriento’ sólo es interesante en su tramo final, cuando realmente tiene algo que contar.

Leer más

Anunciate aquí
Anunciate aquí

'Robin de los bosques', la felicidad hecha cine

28 comentarios

robinhood4.jpg

Vamos, Sir Guy, no mataríais a un hombre por decir la verdad, ¿no es cierto?

- Robin Hood

Echando un vistazo a un periódico, ojeo sin querer las últimas páginas, que casi siempre suelen traer la programación diaria, y me sorprendo de ver que esta noche, La 2 de Televisión Española va a deleitarnos con ‘Robin de los bosques’ (Michael Curtiz, 1938). Eso sí, a partir de las dos menos veinte de la madrugada (que serán las dos en punto, conociendo como conozco la impuntualidad de dicha cadena). Me parece que algo anda muy mal cuando programan esta maravilla a tales horas, obligándonos a levantarnos al día siguiente con unas ojeras de impresión. Pero claro, hoy en día lo que copa las horas más importantes son las series de televisión, y no van a desplazar ninguna por una vetusta película de aventuras filmada hace la friolera de setenta años.

Las cosas como son, en La 2 rescatan material a la altura de los paladares más exigentes, y si quieres ser un iniciado en eso de ver cine del bueno, tienes que dejar de dormir. No tengo nada en contra. Yo pienso quedarme, aunque seguramente los chavales de 8 a 15 años no lo hagan, y son los que más deberían verla. O quizá se queden, pero jugando a la consola. Reconozco ser un viciado como el que más, pero esto son palabras mayores del cine de aventuras. Quizá tenga algo de poético que la echen tan tarde: prueben a verla, a pesar de que les den las tres y media seguirán tan despiertos como al mediodía.

Leer más

Anunciate aquí

'La Torre de Londres', antes también se hacían bodrios épicos

5 comentarios

Boris Karloff en La Torre de Londres

Recuerdo que en una de nuestras primeras conversaciones, hace un par de años, Alberto Abuín y un servidor discutíamos sobre las diferencias entre el cine clásico y el cine moderno, defendiendo yo lo último. Entendamos cine clásico por aquel realizado antes de 1960 (¿os vale?) y moderno por el realizado después, aunque quizá habría que hacer una división ahí, dejando un bloque para el cine más actual. Esto me recuerda una anécdota que me contaba hace poco mi cinéfago amigo Snake, sobre un compañero de trabajo suyo que le respondió que ‘Tango y Cash’ era “una película antigua”. Oh, sí...

Pero volvamos a lo que os contaba. Consideraba sobrevalorado el cine clásico e infravalorado el moderno. En general. No era que no me quedara alucinado con obras maestras del cine, no; siempre adoré a Stanley Kubrick (Dios), a los hermanos Marx, y no tendría más de diez años cuando me maravillaron ‘Metrópolis’, ‘¡Qué Bello es Vivir!’ o ‘Ser o no Ser’, por mencionar sólo algunas. La magia del cine entra y se queda ahí. Pero, en general, quizá por la poca consideración que se suele tener a lo que es actual, no quería darle al cine “antiguo” el valor que luego, con prestarle un poco de atención, con tomarme unas pocas horas durante cada semana, descubrí que sí tiene. Incalculable valor. La proporción de clásicos que veo y compro desde que mi compañero en Blogdecine me abrió los ojos es ahora bestialmente superior a los films modernos.

Leer más

Anunciate aquí

Comentarios

WSL Weblogs SL