Una película como ‘Ciudad perdida’ (2005), del actor Andy García, puede encontrar adeptos entre los exiliados que habitan en EE. UU., pero estrenarla en España, no tiene sentido, pues no habrá forma de que aquí simpaticemos con las ideas que la sostienen. De todas formas, esto no significaría nada si la película fuese buena, pues existen films con muchísimas cualidades cinematográficas que envían un mensaje cuestionable. El problema llega cuando la película, ganadora del Premio Imagen, no tiene nada que la sostenga fílmicamente.
Sólo recomendaría esta película a las personas que amen la música que la llena. Pero que la amen muchísimo, pues su presencia constante, sobre todo la de la tonadita al piano sempiterna y omnipresente, creada e interpretada por el propio García, puede cansar hasta al apuntador.

