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Berlinale 2011: 'Sin identidad' (Jaume Collet-Serra) y 'The Forgiveness of Blood' (Joshua Marston)

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Gracias por invitarme a explotar vuestros edificios.

(Jaume Collet-Serra, a un periodista rumano)

Esto se acaba. La 61ª edición de la Berlinale se prepara ya para dar a conocer el palmarés, que se dará a conocer esta tarde y que salvo gran sorpresa parece claro que reconocerá a la iraní ‘Nader and Simin, a Separation’ como la mejor película del certamen. Se lo merece. Solo dos películas se presentaron a la prensa en la novena y última jornada, una de competición, la que quedaba, y un thriller con Liam Neeson y Diane Kruger, cuyo única excusa para haber sido proyectada en el festival es que la acción transcurre en Berlín, pues es un film totalmente olvidable.

‘The Forgiveness of Blood’, aberrante justicia

‘The Forgiveness of Blood’ (EE.UU., Albania, Dinamarca, Italia; 2010) es el segundo largometraje del estadounidense Joshua Marston, que ha regresado a la Berlinale seis años después de la presentación de su elogiada ópera prima, ‘María llena eres de gracia’ (ganadora del Oso de Plata a la mejor actriz y el galardón Alfred Bauer para Marston). Coescrita por el realizador junto a Andamion Murataj, ‘The Forgiveness of Blood’ nos traslada a la Albania rural para narrarnos el asfixiante drama de una familia. A raíz de una disputa sobre el derecho a cruzar una finca para recortar camino, provocada por viejos y amargos rencores, el padre y el tío del joven Nik (Tristan Halilaj) cometen un asesinato. El segundo es arrestado, pero el primero logra escapar. A partir de ahí asistimos al despliegue del tradicional sistema con el que los albaneses vienen resolviendo esta clase de crímenes.

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Berlinale 2011: 'Come Rain, Come Shine' (Lee Yoon-ki), 'Tres veces 20 años' (Julie Gavras) y 'Lipstikka' (Jonathan Sagall)

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Me alegra que me contraten, me da igual por qué, hay pocos papeles para las mujeres de mi edad.

(Isabella Rossellini)

La radiante presidenta del jurado de la 61ª edición de la Berlinale volvió a ser el centro de atención de una rueda de prensa, que sin embargo no despertó mucho interés por parte de los medios acreditados. El motivo era la presentación de ‘Tres veces 20 años’ (‘Late Bloomers’), una comedia dramática dirigida por Julie Gavras que Isabella Rossellini protagoniza junto a William Hurt, quien lamentablemente no ha podido venir a Berlín. La película no aspira al Oso de Oro pero os voy a hablar de otros dos títulos que sí compiten, proyectadas en la mañana de esta octava jornada, una procedente de Corea del Sur y una coproducción de Israel y Reino Unido. Casualmente, las tres giran en torno a parejas; y en todas surge la infidelidad, es curioso.

‘Come Rain, Come Shine’, ven sueño

‘Come Rain, Come Shine’ (‘Saranghanda, Saranghaji Anneunda’, 2011) arranca con un largo plano secuencia en el que vemos a una pareja en el interior de un coche, charlando. La cámara está pegada al coche y muestra a los protagonistas a través del parabrisas durante más de diez minutos, lo que sinceramente no me parece la mejor manera de empezar una película. Pero la peor parte son los diálogos, vagos, muy corrientes, sin chispa alguna. Llegué a pensar que estábamos a punto de ver otra memez del calibre de ‘Un mundo misterioso’; por fortuna, el film coreano no está tan descuidado y, aunque resulta bastante tedioso (en especial durante una proyección tan temprana), tiene algunas ideas interesantes, llegando uno a sentir cierto interés por conocer el desenlace de la historia. Que por cierto lo destripan en la sinopsis que ofrece la web del festival, menos mal que no suele leerlas antes de ver las películas.

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Berlinale 2011: 'Our Grand Despair' (Seyfi Teoman), 'My Best Enemy' (Wolfgang Murnberger) y 'Un mundo misterioso' (Rodrigo Moreno)

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Nuestro punto de equilibrio para recobrar el dinero invertido, es cero espectadores. Esa libertad es lo que nos interesa, no depender de las entradas de la gente que va al cine.

(Hernán Musaluppi, productor de ‘Un mundo misterioso’)

Tras ver la mejor película de lo que va de festival, ‘Nader and Simin, a Separation’ del iraní Asghar Farhadi, firme candidata al Oso de Oro, en la siguiente nos tocó justo lo contrario, tener que soportar la mayor bobada de la sección a concurso, ‘Un mundo misterioso’ del argentino Rodrigo Moreno (en la foto de arriba, a la derecha). Lamentable que una obra tan minúscula se proyecte en un festival de este calibre, y más aún que sea uno de los títulos seleccionados para aspirar al gran premio de la Berlinale 2011. Hubo bastantes fugas (no puedo señalar a nadie) y al acabar se oyeron numerosos y fuertes abucheos que acallaron unos tímidos aplausos (posiblemente por cortesía), algo que no había ocurrido hasta ahora.

‘Our Grand Despair’, una extraña familia

La primera película del día fue ‘Our Grand Despair’ (‘Bizim Büyük Çaresizligimiz’; Turquía, Alemania, Holanda, 2011) del turco Seyfi Teoman, un simpático y honesto melodrama ambientado en Ankara y centrado en la amistad, la soledad, el amor y el egoísmo. La tranquila existencia de una pareja de amigos solterones que comparten piso (nunca hay ninguna señal romántica entre ellos, aunque su sexualidad es ambigua) se ve alterada por completo con la llegada de una joven que ha perdido a sus padres en un accidente de tráfico. Es la hermana de un buen amigo común y la cuidan como si fuera de la familia. Poco a poco, conforme pasa el tiempo y se van conociendo mejor, la chica se convierte en el interés amoroso (más platónico que real) de los dos hombres, lo que ocasionará que salgan a flote rencores del pasado y se ponga a prueba su vieja amistad.

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Berlinale 2011: 'Nader y Simin, una separación' (Asghar Farhadi) y 'The Turin Horse' (Béla Tarr), ¿tenemos ya el Oso de Oro?

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¿Cuánto tiempo tenemos? Porque si empiezo a hablar de Nietszche, podemos pasarnos aquí toda la noche.

(Béla Tarr)

Hasta la sexta jornada no ha aparecido el primer serio candidato para lograr el Oso de Oro de la 61ª edición de la Berlinale. Se trata de ‘Nader y Simin, una separación’ (‘Jodaeiye Nader az Simin’) del iraní Asghar Farhadi, que hace dos años ya ganó el Oso de Plata por ‘A propósito de Elly’ (‘Darbareye Elly’). La verdad es que yo también se lo daría, a día de hoy es la mejor película que he visto de las que compiten. El segundo título que más ha dado que hablar hoy es ‘The Turin Horse’, el nuevo trabajo del húngaro Béla Tarr. Dos horas y media de auténtica depresión.

‘Nader y Simin, una separación’, intenso thriller cotidiano

Nader y Simin se separan. Consiguieron visados para abandonar Irán, pero ahora él se niega a marcharse, porque su padre está enfermo de Alzheimer. Ella no lo entiende, su suegro no reconoce a nadie, los visados son difíciles de conseguir, y la hija adolescente de ambos, Termeh, tendrá un futuro mejor lejos del país (es su punto de vista, como mujer iraní). Pero la joven no desea esa separación, así que se queda con Simin, con la esperanza de que todo se arregle. Es interesante la manera de enfocar este conflicto, porque nos presentan a unos adultos egocéntricos que no piensan en el daño que están haciendo a su hija, pero al mismo tiempo, uno entiende las excusas y las motivaciones de cada uno, así como lo que siente la niña, a la que seguramente le conviene irse del país, pero ante todo lo que más desea es que su familia permanezca unida. Se asimila enseguida la dificultad de la situación de estos personajes que son tan auténticos, y por ese camino nos va ganando Farhadi.

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Berlinale 2011: 'Innocent Saturday' (Alexander Mindadze) y 'Coriolanus' (Ralph Fiennes)

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Definitivamente, algo intelectual es un desafío para mí.

(Gerard Butler)

El plato fuerte de la quinta jornada de la Berlinale 2011 (la de ayer) se titulaba ‘Coriolanus’, el debut como director de Ralph Fiennes, que también interpreta al protagonista. El excelente actor inglés vino a presentar la película acompañado por el guionista John Logan y tres compañeros de reparto, Vanessa Redgrave, Gerard Butler y Jessica Chastain, que pasó totalmente desapercibida en la rueda de prensa (sin embargo le hicieron bastantes fotos). El pase fue a las doce, tres horas después de que se proyectara una llamativa cinta sobre la tragedia de Chernóbil. Los dos títulos compiten por el Oso de Oro.

‘Innocent Saturday’, bailemos antes de morir

Coproducción de Rusia, Alemania y Ucrania, ‘Innocent Saturday’ (‘V Subbotu’, 2011) nos traslada al 26 de abril de 1986. Es sábado, y el reactor de la central nuclear de Chernóbil acaba de explotar. Nadie debe enterarse, mientras los miembros del partido huyen con la mayor discreción, pero el joven Valery (Anton Shagin) lo ha descubierto. Consciente de la tragedia que se avecina, corre a buscar a la mujer que ama, Vera, y tras revelarle lo ocurrido, intentan huir en el primer tren. No lo conseguirán y a partir de ahí, la posibilidad de escapar será cada vez más remota. La chica (Svetlana Smirnova-Marcinkevich) pide buscar los pasaportes, pero tarda en volver. De pronto, todo da un giro y el protagonista está buscándola en medio de una gran celebración de boda. Los excompañeros de Valery le piden que vuelva a ser el batería del grupo para animar la fiesta. De fondo, las llamas de la central, la amenaza invisible de la radiación, pero nadie huye.

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Berlinale 2011: 'El irlandés' (John Michael McDonagh) y 'El premio' (Paula Markovitch)

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Nosotros hemos tenido que acostumbrarnos a entender el acento de Nueva York, que se acostumbren ellos al nuestro.

(John Michael McDonagh)

Ayer, en lugar de asistir al pase de ‘Cave of Forgotten Dreams’ de Werner Herzog, que he podido ver esta tarde (hay varios pases de cada film, y no tienes que perderte ninguno, no es como en Sitges), preferí ver ‘The Guard’, una comedia criminal irlandesa incluida en la sección Panorama especial. Aparte de que ya había visto dos películas en 3D (‘Tales of the Night’ y ‘Pina’) y no me apetecía nada ver otra, estaba prevista para la rueda de prensa de ‘The Guard’ (2011) la presencia de dos de sus protagonistas, Brendan Gleeson y Mark Strong. Lamentablemente, el segundo no llegó a tiempo, lo que empañó bastante la presentación del film, a la que apenas asistimos una veintena de medios acreditados. Fue incómodo ver tantas sillas vacías delante de un gran actor como Gleeson, que no obstante demostró mucho sentido del humor.

‘El irlandés’, poli de pueblo

La primera secuencia de ‘The Guard’, ópera prima de John Michael McDonagh, nos muestra a unos chicos borrachos y drogados en un coche rojo que va a mil por hora; el vehículo pasa por delante de un agente de policía, pierde el control y se estrella. El agente se toma su tiempo en mirar qué ha ocurrido, y cuando lo hace se le nota aburrido, adormilado. Están todos muertos, el coche destrozado. Inspecciona, revisa los bolsillos de uno de los muchachos y encuentra una bolsita con pastillas. Se toma una, se queda mirando al horizonte, y dice: “Qué jodido día tan bueno”. Toda la película sigue el estilo de este “prólogo”, gente corriente, violencia y un peculiar sentido del humor. Se asemeja a títulos como ‘Pulp Fiction’ o ‘Escondidos en Brujas’ (‘In Bruges’; también con Gleeson y dirigida por el hermano de McDonagh), pero falta imaginación en la puesta en escena y la mayoría de las conversaciones son similares, con un personaje diciendo una tontería o una burrada y otro quedando sorprendido o indignado.

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Berlinale 2011: 'Pina' (Wim Wenders) y 'Tales of the Night' (Michel Ocelot) protagonizaron la jornada del 3D

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Bailemos, bailemos, de otra manera estamos perdidos.

(Pina Bausch)

La cuarta jornada de la Berlinale 2011 ha estado marcada por el formato 3D. James Cameron debe estar feliz (todavía más). Ha sido raro, sentarse a ver una película de Wim Wenders y tener que usar las dichosas gafas, que me da igual lo que digan, a mí me resultan molestas al cabo de un rato (no estoy acostumbrado a llevar anteojos) y hacen que la imagen no se vea tan luminosa como debería. Pero bueno, dicho esto, porque si no reviento, debo reconocer que las dos películas en 3D que he visto hoy contaban con escenas muy interesantes que quizá en 2D perderían su belleza o su impacto. He dicho quizá.

‘Pina’, danza tridimensional

El título más importante del día era sin duda ‘Pina’, el nuevo trabajo del realizador alemán Wim Wenders, que sin embargo no está incluido en la sección competitiva. El film rinde homenaje a la bailarina y coreógrafa alemana Pina Bausch, fallecida en verano de 2009. En un principio, como reveló Wenders en la rueda de prensa (más abajo os la cuento con más detalle), la intención era retratar el modo de trabajo de Pina, seguirla de cerca, pero tras su muerte tuvo que reformularse por completo el proyecto. Lo que hay en ‘Pina’ (2011) es una serie de piezas de baile, en solitario y en grupo, breves declaraciones de los bailarines que trabajaron con Pina y pequeños extractos documentales de la coreógrafa, en los que se refleja su pasión y sus ideas. Por supuesto, tienes que saber a lo que vas, son cien minutos dedicados a la danza, a la expresión corporal, no es un plato para todos los paladares.

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Berlinale 2011: 'Yelling to the Sky' (Victoria Mahoney) y 'Sleeping Sickness' (Ulrich Köhler)

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Sentí miedo, pero la directora creía en mí, me llamó y me dijo: ¡¿Qué coño te pasa?!

(Zoe Kravitz)

Las dos chicas de la imagen han sido las protagonistas de la tercera jornada de la Berlinale 2011. La de la izquierda es Gabourey Sidibe, a quien seguro recordaréis por ‘Precious’, y la de la derecha es Zoë Kravitz, hija de Lenny Kravitz y Lisa Bonet, cantante y una de las jóvenes actrices con mayor proyección de Estados Unidos (próximamente la veremos en ‘X-Men: Primera generación’). Ambas han venido a Berlín, acompañadas por el productor Billy Mulligan y la directora Victoria Mahoney, para presentar la estadounidense ‘Yelling to the Sky’ (2011), uno de los títulos que compiten por el Oso de Oro en esta 61ª edición.

‘Yelling to the Sky’, dulzura cabreada

Escrita por Mahoney, debutante, que se basó en parte de su adolescencia en un hogar multiracial, ‘Yelling to the Sky’ nos traslada a los suburbios de Nueva York para contarnos la historia de una joven de diecisiete años en plena transición a la madurez, de nombre Sweetness O´Hara (Kravitz). Unas chicas de su instituto la tienen tomada con ella, la insultan y la golpean si la encuentran sola, pero su mayor problema está en casa, con una madre enferma y un padre borracho que no duda en soltar el puño cada vez que se enfada. No es una existencia sencilla la de Sweetness (dulzura en inglés), pero esto no es ‘Precious 2’, no hay más desgracias que las justas, y la protagonista de este relato es una superviviente, está cabreada con todo, y no está dispuesta a dejar que la vuelvan a pisotear. Se introduce en el negocio del tráfico ilegal de drogas y esto le permite cambiar de ambiente, de amigas y de actitud, pero todo tiene su coste, y pronto descubre que no está solucionando nada.

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Berlinale 2011: 'Margin Call', la tragedia de los tiburones

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Irons: “Lo peor fue trabajar con Kevin Spacey”.

Spacey: “¡Él no se sabía los diálogos!”

Siguen llegando estrellas a la Berlinale 2011. Si ayer tuvimos la oportunidad de asistir a una rueda de prensa con los hermanos Coen y los protagonistas de la poderosa ‘Valor de ley’ (‘True Grit’, 2010), hoy, en la segunda jornada, todo giraba en torno a la visita del espectacular elenco de otra película estadounidense, ‘Margin Call’ (2011), la primera de la sección competitiva que se ha proyectado en Berlín (la anterior se presentaba fuera de concurso); Jeremy Irons, Kevin Spacey, Paul Bettany y Zacary Quinto juntos en la misma sala. Un lujazo.

Sobre la avaricia y la moralidad

En una escena de la ingeniosa y tensa ‘Margin Call’, que nos devuelve al año 2008, justo antes de que estalle la crisis financiera, el directivo interpretado por Simon Baker intenta hacerse una idea de lo que está a punto de ocurrir, no solo en su empresa sino en todo el planeta, para calcular las posibles soluciones, y sin terminar de creérselo del todo, suelta en voz alta un pensamiento: “Esto parece un sueño”; otro ejecutivo al que da vida Kevin Spacey le responde de inmediato: “No, creo que acabamos de despertarnos”. En más de una ocasión, el afortunado debutante J.C. Chandor, director y autor del estupendo guion, incide en la idea de un despertar. El de los depredadores que estaban ganando una salvajada, que se sentían los reyes del mundo, y que en un instante descubren que han matado a la gallina de los huevos de oro, que se les ha acabado el chollo. Mientras la firma se prepara para el hundimiento, y los jefazos traman un auténtico saqueo el personaje de Spacey llora por la inminente muerte de su amado perro, enfermo de cáncer. No creo que haga falta explicar el simbolismo.

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Berlinale 2011: 'Valor de ley' ('True Grit'), grandiosa aventura

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La gente no cree que una joven pueda abandonar su hogar y salir en pleno invierno a vengar la muerte de su padre. Pero ocurrió.

(Mattie Ross)

Daría igual, pero no es un remake. Lo vienen repitiendo los hermanos Coen desde que iniciaron el proyecto. Y aun así, ‘Valor de ley’ (‘True Grit’) sigue vendiéndose como el remake de la película homónima dirigida por Henry Hathaway en 1969, que quizá habría quedado olvidada (como tantas otras anteriores a los 90) de no ser porque todo un mito del cine como John Wayne ganó gracias a ella el único Oscar de su carrera. En realidad, el nexo de unión de ambos films es una novela de 1968 escrita por Charles Portis. En ella se narra la asombrosa historia de una chica de catorce años que no está dispuesta a, como se dice en la cita justo después de la aparición del título, dejar que los malos se escapen, simplemente porque nadie los persigue. Tom Chaney mató a su padre a sangre fría, y ella piensa pagarle con la misma moneda.

Desde el mismo arranque la película de Joel y Ethan Coen se separa de la anterior adaptación de la novela. A diferencia de la versión de Hathaway, en la nueva ‘Valor de ley’ no se nos muestra el crimen que da origen al relato, lo que me parece todo un acierto, el primero de muchos. La imagen se va formando en la pantalla como un débil fuego que nace en una insondable oscuridad; con la melancólica composición musical de Carter Burwell (impresionante su trabajo) sonando de fondo, la voz en off de Mattie Ross narra lo que ocurrió con su padre, al que vemos tirado en el suelo, como un montón de ropa inútil. Acto seguido, vemos a la chica (Hailee Steinfeld, un prodigio) pegada a la ventana de un ferrocarril, llegando a Fort Smith para reconocer el cadáver de su padre y llevarlo a casa. El cuerpo inerte volverá a su hogar, Mattie aún no, tiene un propósito entre ceja y ceja. Pero no será fácil, ni agradable. Los Coen nos van a mostrar, a través de los ojos de la chica, la cara más amarga, desmitificadora, sucia y cruda del oeste americano. Por fortuna, el viaje también contiene humor, tensión y emoción. Lo tiene todo.

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