
Hay películas que por alguna razón que a lo mejor no merece la pena ni siquiera analizar, no acaban de funcionar, no acaban de convencer. Puede ser por un guión demasiado explicativo, por una estructura errónea, por un montaje equivocado, por una ambición desmedida. Esas películas suelen recibir el término de fallidas, que no es lo mismo que malas, o muy malas. Películas que por momento parece que van a empezar a ser realmente buenas, pero que al final provocan un “déjà vu”. Sin duda, bajo mi punto de vista, la oscarizada (una de las que más de la historia de esos premios) ‘El retorno del rey’, es una de esas películas.
Tras una primera parte que sorprendió a propios extraños, ‘La comunidad del anillo’, pues a pesar de sus lagunas y de sus arritmias, sus virtudes podían más que sus defectos (a parte de ser una auténtica hazaña adaptar ese texto tan complejo), Jackson firmó la que por el momento es la mejor película que ha dirigido, de lejos, la impresionante ‘Las dos torres’. Las virtudes de la primera se multiplicaban, y los defectos (que también tiene unos cuantos) se minimizaban. El resultado era, sin lugar a dudas, una de las mejores películas de aventuras de fantasía en muchos años de cine. Esperábamos que todo culminase en una tercera parte apoteósica. Desgraciadamente no fue así.


