'Enemigos públicos', frío retrato de Michael Mann

En unas horas se estrena en España la muy esperada ‘Enemigos públicos’ (‘Public Enemies’, 2009). Esperadísima por varias razones; en primer lugar, porque es la nueva película de Michael Mann, director de títulos tan memorables como ‘Heat’ o ‘El dilema’; esperada también porque está protagonizada por los carismáticos Johnny Depp y Christian Bale, entre otros, lo que a priori asegura buenas interpretaciones; igualmente, otro factor a considerar es la vuelta al cine negro y al retrato de un poderoso gángster al que nadie puede encerrar o liquidar. Todo esto unido a la escasez de películas realmente satisfactorias, otro año más, hacen de este estreno un plato prácticamente imprescindible.
Por eso, posiblemente, la decepción es tan grande. No sé en qué momento exacto, ni cuánto tiempo había pasado (una media hora, o quizá menos), pero tras intentar por todos los medios encontrar un sitio donde agarrarme, llegó un momento en que resoplé, me di por vencido y me solté de la pantalla, ya totalmente indiferente, y en mi cabeza se formó un pensamiento: “no me interesa nada de esto”. Michael Mann se ha equivocado al abordar la historia de John Dillinger. Exceptuando algunos fogonazos, de realizador experto y hábil, su película es fría, distante, incapaz de sacar todo el partido a un material fascinante.




