El sábado pasado mientras Olga me torturaba poniendo a Rocío Jurado como sintonía de ‘Sesión Numerada’ tanto al principio como al final, yo hablé de dos de los estrenos del pasado viernes. Por un lado la horripilante ‘La Marca del Lobo’, que ni de coña consigue ser buena por intentar apartarse de las típicas películas de licántropos; y por otro ‘La Ganadora’, un retardado film con una Julianne Moore espléndida.
Sobre chicas lobo y mujeres ganadoras
'La Marca del Lobo', la señal del bodrio

El próximo viernes, entre el alúd de los estrenos que nos vienen ni se os ocurra acercaros a las salas donde proyecten ‘La Marca del Lobo’. El que avisa no es traidor, asi que es bajo vuestra responsabilidad, luego no digáis que no os hemos avisado. Los licántropos no han sido muy bien tratados en el cine, ni siquera en aquella vieja película con Lon Chaney, que no pasaba de ser un mero entretenimiento. Tenemos que retroceder menos años, concretamente a los 80, que a algunos les quedarán muy lejos, para destacar películas como ‘Un Hombre Lobo Americano en Londres’, probablemente la mejor película de John Landis (¿qué ha sido de este tío?), ‘En Compañía de Lobos’, probablemente la mejor película de Neil Jordan, o ‘Aullidos’, a los que habría que sumar, un extraordinario film dirigido por Michael Wadleigh titulado ‘Lobos Humanos’, una pequeña joya del género con unos tintes ecologistas ingeniosamente metidos.
‘La Marca del Lobo’, en su título original ‘Blood and Chocolate’ (sin comentarios), narra cómo una manada de hombres lobo tiene su propio código en las frías noches de Bucarest. Se reúnen cada cierto tiempo para dar rienda suelta a sus necesidades naturales de cazar. Siempre cogen a un humano, le dan unos cuantos segundos de ventaja y hala, a persegirle para destrozarlo a lo bestia. En dicha manada, hay una chica (chica lobo, por supuesto) que reniega de su parte animal, y se enamora de un humano, el cual se meterá en problemas con el clan lobuno.

