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Boxcar Bertha

'Who's That Knocking at my Door?' y 'Boxcar Bertha', Scorsese debutando en el largo

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El éxito de ‘The Big Shave’ proporcionó a Scorsese la convicción suficiente para abandonar, al menos de momento, el formato del corto para dar el definitivo salto al largo. De hecho, tanta seguridad tenía en sí mismo que en un principio se planteó la posibilidad de filmar una trilogía en la que la Nouvelle Vague, el Neorrealismo y el estilo de Cassavetes fueran de la mano. Esa trilogía, centrada en los recuerdos de Martin acerca de su Little Italy, habría estado conformada por ‘Jerusalem, Jerusalem’, ‘Bring on the dancing girls’ (cuyo germen daría lugar a ‘Who’s That Knocking at my Door?’), y ‘Season of the Witch’ (que terminaría siendo ‘Malas calles’). Finalmente sólo hubo presupuesto y tiempo para filmar la segunda, gracias a un préstamo del padre de Scorsese y de un antiguo profesor de la escuela de cine, consistente en 35.000 dólares.

He de reconocer que sólo he visto una vez esta verdadera rareza de Scorsese, hace casi una década, en un pase de la escuela de cine (a saber de dónde habrían sacado aquel video…), en inglés sin subtítulos. Posteriores visionados fragmentados, gracias a clips sueltos disponibles en internet, han contribuido a rellenar algunas lagunas de mi recuerdo acerca de ella. Con su fama de filme casi maldito, que tardó casi cuatro años en completarse debido a infinidad de problemas económicos, a que se rodó gran parte de su metraje original, a cambios radicales en el guión, a la disparidad de formatos con que fue completada. Un verdadero caos de producción que, sin embargo, repercute no demasiado en la valoración global de un filme que, si bien dista mucho de ser verdaderamente importante, contiene numerosos puntos de interés y, sobre todo, una pasión y una sinceridad que estaría bien encontrarse en filmes de debut como este. Los pocos scorsesianos que la habrán visto creo que me darán la razón.

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Muere David Carradine

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Sí, la sorpresa ha sido total. Esta mañana han encontrado muerto, en su habitación de un hotel de Bangkok, al actor David Carradine, que contaba con 72 años de edad. Las primeras informaciones, que aseguraban que se había suicidado ahorcándose, finalmente han resultado desmentidas por su agente, Chuck Binder. Según él se ha tratado de una muerte natural, pero medios tan importantes como el New York Times afirman que le han encontrado ahorcado, así que habrá que esperar para asegurarnos. Desaparece así uno de los más importantes miembros de una familia de actores legendaria en la televisión y el cine estadounidense.

Ha llegado a participar en dos centenares de producciones, aunque siempre será recordado por dos papeles sobre todo. El del monje Shaolin Kwai Chang Kane (papel que le arrebató en el último momento a Bruce Lee) y el de todopoderoso jefe de la mafia Bill. Pero Carradine nunca fue considerado un actor de prestigio, a pesar de haber trabajado con Scorsese en la inquietante ‘Boxcar Bertha’ o con Bergman en la magistral ‘El huevo de la serpiente’. Pero claro, los 63 capítulos de ‘Kung-Fu’ (aunque no sabía nada de artes marciales antes de empezar con ella) o su maravillosa aparición en la película de Quentin Tarantino pesan mucho.

En mi opinión era un actor de rostro poderoso y voz profunda y bien atenorada, capaz de ofrecer potentes secundarios y atípicos protagonistas. Descanse en paz. Arriba incluimos un clip de ‘Kill Bill, vol.2’ en el que está perfecto, a modo de homenaje sincero.

Vía | El País

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