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		<title>Magazine - bram-stoker</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-05-27 02:35:40</pubDate>

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      <title><![CDATA[Gary Oldman, el príncipe de las tinieblas]]></title>
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      <pubDate>Mon, 14 Jun 2010 21:26:13 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image33112" src="http://img.blogdecine.com/2010/06/oldman3.JPG" class="centro" alt="oldman3.JPG" /></p>

	<p>En un poeta, la obra de arte, el poema en sí, puede ser una abstracción de sus sentimientos y deseos más profundos, hasta el punto de que llega a ser algo independiente de sí mismo, como si tuviera vida propia y gozara de autonomía. Esto ocurre, más o menos, en todas las artes. Excepto en una. En el caso de la interpretación, la obra de arte del actor es el actor en sí mismo. <strong>Es decir, él es la obra de arte, su cuerpo, su personalidad</strong>. Muchas veces se convierten en marionetas de los directores, pero de alguna forma conservan su dignidad en cuanto a obra de arte, como estatuas que cobran vida.</p>

	<p>En realidad, creo que los directores buscan a obras de arte vivientes que sirvan de escaparate, ejemplo máximo, de su ideal de hombre o mujer, un siervo que experimente lo que el demiurgo quiere explorar. Pocos o casi ninguno vivo poseen el talento, la capacidad de mutación, el ingenio proteico, del arcángel Gary Oldman, un intérprete capaz de derramar como pocos su enorme humanidad en una pantalla, <strong>pero también de asombrarnos y fascinarnos con sus oscuros príncipes demoníacos, siempre elegantes y torturados</strong>. Pero es más, mucho más, este grandioso intérprete.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Nacido hace 52 años en New Cross, Londres, es hijo de una ama de casa y un soldador, y por tanto de procedencia humilde. Su padre, según Gary, era violento y alcohólico. A pesar de eso, es un músico y cantante precoz, y un mal estudiante. Abandona música y estudios y se dedica en cuerpo y alma a la actuación. Asiste a clases de teatro y finalmente participa en numerosas obras, pero también le tienta el cine, aunque no es hasta 1986 que consigue un papel relevante, <strong>en la estimable &#8216;Sid & Nancy&#8217;, en la que interpreta a un irreverente y sorprendente Sid Vicious</strong>. Es la primera vez que le vemos interpretar a un arcángel ambiguo y andrógino, abyecto y entrañable. Muy pocos son capaces de lograrlo. Su papel fue alabado por algunos críticos y su nombre empezó a sonar como actor a tener en cuenta.</p>

<h2>Una carrera irregular pero fascinante</h2>

	<p>Pero Oldman, de manera muy inteligente, supo moverse con sensatez por el cine independiente, labrándose un nombre sin prisas por llegar al estrellato, participando en películas tan interesantes como <strong>&#8216;Rosencratz y Guildestern han muerto&#8217;, &#8216;El clan de los irlandeses&#8217; o &#8216;Henry y June&#8217;</strong>. En la segunda de ellas volvía a ser el actor más interesante de la película, a pesar de ser casi un desconocido, eclipsando a Sean Penn o Ed Harris (se dice pronto) con su papel de mafioso irlandés alcohólico y perturbado. Su energía y su valentía en pantalla son de las que dejan huella. Pero muy pronto el mundo entero iba a admirar su talento.</p>

	<p><img id="image33113" src="http://img.blogdecine.com/2010/06/oldman4.JPG" class="centro" alt="oldman4.JPG" /></p>

	<p>Su papel en <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/jfk-caso-abierto-la-busqueda-de-la-verdad">&#8216;J.F.K.&#8217;</a>, dando vida nada menos que a Lee Harvey Oswald (el supuesto, e improbable, asesino del presidente Kennedy) le valió la consideración internacional como intérprete incomparable. De alguna forma, su Oswald reincide en su Sid Vicious o su Jackie Flannery, como anti-héroes con un punto abyecto, <strong>pero dignos de toda conmiseración por la entrañable y doliente humanidad que en el fondo poseen</strong>. Oldman hizo el milagro: no era un actor interpretando a Oswald en aquella formidable película, si no que se había convertido en Oswald. </p>

	<p>Pero llevó aún más lejos su imagen de arcángel, y quizá logró su papel más elegante, mortificado, genial, en la no menos genial &#8216;Bram Stoker&#8217;s Dracula&#8217;, donde, con empeño suicida, se empeñó con la ayuda de Coppola en contradecir cien años de vampiros con esmoquin para sorprender y cautivar con un hamlet oscuro, que es la obra de toda una vida de Oldman, pues su labor como intérprete parece destinada a ello. <strong>De tal forma que era inevitable que interpretase a Ludwig van Beethoven en &#8216;Inmortal Beloved&#8217; o al salvaje Drexl Spivey de &#8216;True Romance&#8217;</strong>, y hasta se le pueden perdonar sus participaciones en basura como <strong>&#8216;Leon, el profesional&#8217; o &#8216;El quinto elemento&#8217;.</strong></p>

	<p>Para bien o para mal, Oldman lleva 25 años construyendo variaciones de ese arcángel que a él parece obsesionarle y a nosotros nos enamora. Porque su genial construcción de un personaje tan complejo como Sirius Black en la serie de películas de Harry Potter es de las que merecen el visionado de una película. <strong>Si &#8216;El prisionero de Azkaban&#8217; fue excepcional, &#8216;El cáliz de fuego&#8217; le tiene en muy breves pero importantes momentos, y en &#8216;La orden del fénix&#8217; es sencillamente lo mejor</strong>. Su Sirius Black es una soberbia variación de Vlad Tepes: distinguido y romántico, oscuro y afable.</p>

	<p>Sus ojos azules (con reflejos verdes) parecen oscuros muchas veces, como si el negro se apropiase de ellos. Su nariz prominente, sus labios casi inexistentes. Oldman (hombreviejo) es un hombre corriente convertido en actor superdotado, que no tiene miedo de esconder su rostro completamente en &#8216;Hannibal&#8217;, y que sabe aportar un inesmitable grano de arena al díptico &#8216;Batman Begins&#8217;/&#8216;El caballero oscuro&#8217;: el grano de la humanidad arrolladora, de la mirada limpia y la honestidad por bandera. Tal como ha hecho en toda su carrera. <strong>Ahora se ha convertido en algo parecido a un actor secundario de lujo</strong>. No deben existir muchos papeles principales para un actor tan singular, dotado y escurridizo. </p>

	<p><img id="image33114" src="http://img.blogdecine.com/2010/06/oldman5.JPG" class="centro" alt="oldman5.JPG" /></p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA[Vampiros de verdad: 'Drácula', de George Melford]]></title>
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      <pubDate>Fri, 23 Apr 2010 20:27:03 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image32179" src="http://img.blogdecine.com/2010/04/draculamelford-f1.jpg" class="centro" alt="draculamelford-f1.jpg" /></p>

	<p>En este especial de vampiros, en el que no hay orden aparente, intentaremos tratar aquellas películas que no sólo destacan en un subgénero que ha sido siempre del agrado del público de todas las épocas. También lo haremos de títulos que están en la memoria del cinéfilo, rarezas, algunas de ellas convertidas hoy en títulos de culto. Algo así le pasa a la que hoy nos ocupa y que tiene el original título de <strong>&#8216;Drácula&#8217;</strong>, dirigida por el neoyorquino <strong>George Melford</strong> y que responde a una necesidad que había en los años 30 con determinadas películas. Por aquel entonces no existía el doblaje y ¿cuál era la forma de hacer llegar una película a la comunidad hispana que no entendía ni jota de inglés? Muy sencillo, se filmaba de nuevo la película en español.</p>

	<p>Así pues, la mítica &#8216;Dracula&#8217; de Tod Bronwning, primer exitazo de la Universal dentro de un género que explotaría hasta la saciedad, se filmaba de día, mientras que la versión hispana lo hacía de noche utilizando los mismos decorados. Lo llamativo del asunto es que no nos encontramos ante una copia exacta del film de Browning como cabría esperar. Sí es cierto que toma como base la misma obra teatral con los mismos diálogos porque tampoco se trata de ofrecer al público una obra totalmente distinta. El Drácula hispano posee algunas novedades de interés aunque es restado por otros elementos que chirrían lo suyo.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image32180" src="http://img.blogdecine.com/2010/04/draculamelford-f2.jpg" class="centro" alt="draculamelford-f2.jpg" /></p>

	<p>Llama la atención el hecho de que Melford no entendiese ni hablase español pero debió alucinar lo suyo dirigiendo a actores con distintos y marcados acentos. Entre el reparto había españoles, mexicanos, centroamericanos y sudamericanos. Llega a ser bastante molesto el escuchar tantos acentos distintos del mismo idioma para una película en la que el habla de los personajes no tiene especial importancia. Chirría sobre todo esa manía, procedente del teatro, de articular las palabras para que se entiendan, pareciendo que los actores recitan el texto como si de un discurso para las audiencias se tratase.</p>

	<p>Así pues, actores como <strong>Eduardo Arozamena</strong>, que da vida al profesor Van Helshing, o <strong>Lupita Tovar</strong>, que interpreta a Eva Seward, resultan totalmente histriónicos al igual que muchos de los secundarios en pequeños papeles. Anótese la secuencia en la posada antes de que Renfield llegue al castillo de Dracula; todos los actores que por la escena circulan hacen gala de una exageración interpretativa que hace que los personajes resulten falsos. Sólo dos actores se salvan de la quema: <strong>Carlos Villarías</strong>, que da vida al milenario vampiro, y que sustituye su marcada articulación vocal por una presencia fascinante y por momentos aterradora. Y <strong>Pablo Álvarez Rubio</strong>, que interpreta Renfield y a cuyo personaje —un loco— le queda de maravilla cierto histrionismo. Lo bueno es que Rubio logra controlar en todo momento una interpretación que podría haber sido el colmo de la exageración.</p>

	<p><img id="image32181" src="http://img.blogdecine.com/2010/04/draculamelford-f3.jpg" class="centro" alt="draculamelford-f3.jpg" /></p>

	<p>Ver este contraste entre los actores del reparto desconcierta lo suyo, pero si el espectador logra dejar todo esto a un lado —y eso no quiere decir que se obvie— se puede disfrutar de una película que estando a la sombra del clásico de Browning logra tener vida propia gracias a una excelente utilización de los decorados, de la cámara y a la creación de una atmósfera irreal absolutamente terrorífica. Podríamos decir que todos estos elementos ya se encuentran en el film original, pero Melford no se limita a realizar una copia exacta de ellos, sino que arriesga con atrevidos travellings —la primera aparición de Drácula— o el filmar en primer plano los ojos del Conde. Incluso se permite el lujo de ir más lejos que Browning cuando éste filmaba la salida del ataúd de Drácula; lo hacía utilizando muy sabiamente el fuera de campo. Melford realiza una curiosa combinación de truco de cámara y efectos visuales. El ataúd comienza a abrirse, un misterios humo llena el lugar y Dracula aparece como por arte de magia. Sencillo y totalmente efectivo.</p>

	<p>Este <strong>&#8216;Drácula&#8217;</strong> dura casi media hora más que el de Browning porque se alargan ciertos tramos del relato, dando más importancia a determinados personajes. La irrupción de Van Helshing no resulta tan repentina, y Renfield cobra más protagonismo que el film original. Esto permite a Melford no sólo el dejar que el actor realice todo un <em>tour de force</em> del que sale airoso, sino que además se adentra en el intrincado mundo de la locura a través de un personaje que sostiene él solo buena parte de la función. La pena es que al alargar la película también se cae en el error de tiempos muertos que alcanzan su cenit en las secuencias en las que los actores se quedan mirando los unos a los otros.</p>

	<p>Sin llegar a la maestría de Browning, Melford logra <strong>una buena e interesante película</strong> que intenta apartarse de la teatralidad de la obra. Es una pena que la fama del film protagonizado por Bela Lugosi sea tan grande pues hace que muchos aficionados no quieran acercarse a este ejemplo de reciclaje en unos años en los que el Cine prácticamente estaba empezando y sus códigos narrativos eran totalmente distintos a los de hoy.</p>

<h2>Vampiros de verdad en Blogdecine:</h2>

	<ul>
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	</ul>
	<ul>
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	</ul>      ]]></description>
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