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		<title>Magazine - brazil</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-05-27 02:36:14</pubDate>

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      <title><![CDATA[Críticas a la carta: 'Brazil', de Terry Gilliam]]></title>
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      <pubDate>Mon, 29 Aug 2011 09:43:26 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image41026" src="http://img.blogdecine.com/2011/08/920__brazil_blu-ray_6x_650.jpg" class="centro" alt="920__brazil_blu-ray_6x.jpg" /></p>

	<p>Toca hablar de una película de mi admirado <strong>Terry Gilliam</strong>, un director con el que pude hablar en el Festival de San Sebastián y que cuando quiere es un cineasta de gran vuelo poético y surrealista (aunque también cuando quiere, no me convence con su búsqueda de un feísmo sobrecargado), en esta sección de Críticas a la Carta, y los lectores habéis elegido una de las más famosas que ha dirigido, la extraña y célebre <strong>&#8216;Brazil&#8217;</strong> (íd, 1985), que en las conversaciones entre cinéfilos siempre surge como una de las películas británicas más recordadas de los ochenta y una muestra de género deslumbrante con no pocas influencias (en realidad, muchísimas) y que a su vez ha influenciado bastante en muchas otras. Pero en mi opinión, y ahora daré mis razones, &#8216;Brazil&#8217;, aunque posee evidentes virtudes, no es una muestra del genio de Gilliam como sí lo había sido <strong>&#8216;Los héroes del tiempo&#8217;</strong> (&#8216;Time Bandits&#8217;, 1981) y lo sería <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-ciencia-ficcion/12-monos">&#8216;Doce monos&#8217;</a> (&#8216;Twelve Monkeys&#8217;, 1995). Es decir, que está lejos de ser mi Gilliam favorito, como sí parece serlo de muchos.</p>

	<p>Pese a ello, sin duda &#8216;Brazil&#8217; es un proyecto único y una de las medallas que Gilliam puede colgarse en su afán (consciente o no) por convertirse en un director maldito, en el que es habitual las producciones suicidas. &#8216;Brazil&#8217;, en parte, se alimenta de esa tendencia de los años ochenta que consistió en una mixtura desvergonzada de géneros, y en un pastiche que es un crisol de fuentes literarias, pictóricas, cinematográficas y arquitectónicas. Con el triunfo, para mí incontestable, de la sensacional &#8216;Los héroes del tiempo&#8217;, Gilliam parecía dispuesto a demostrar a todo el mundo hasta donde podía llegar en su desbordante imaginería. Y aunque eso lo logra con creces en la película, porque encontramos en ella algunas imágenes, algunas soluciones escenográficas e incluso algunas secuencias antológicas, hay muchos otros aspectos de su ficción y de su narrativa (porque el cine, por suerte o por desgracia es más, mucho más, que una escenografía o una imaginación desbordante) que no se sostienen y que incluso terminan convirtiendo su potencia evocadora en vacía retórica.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Pocos se han atrevido a mezclar, ya fuera en un mismo mundo personal, o bien confrontando dos mundos muy dispares entre sí, las leyes de la sci-fi con las de la fantasía. Esta película sin duda es del segundo tipo: su trama está enmarcada en un futuro distópico de clara raigambre retrofuturista, con multitud de detalles que nos proponen una sociedad en teoría más avanzada que la nuestra, pero que sirve a modo de espejo, de parábola, del mundo actual, y de las trabas y servidumbres de la burocracia salvaje, del control mental, y de una sociedad infeliz y decadente. A este mundo orwelliano Gilliam opone el mundo personal del protagonista Sam Lowry, que se fuga en cuanto puede de tanta miseria y prisión sin barrotes hacia zonas de su imaginación a las que nadie más puede acceder, y que son las únicas que le permiten respirar un poco las esencias del fantasma de la libertad. Cuando la vida de Sam de un vuelco al conocer, literalmente, a la mujer de sus sueños, poco a poco sueño y realidad, sci-fi y fantasía, empezarán a confundirse y a entremezclarse cada vez más, hasta que ya no sea posible diferenciar ambos, y nos veamos atrapados en una pesadilla de la que será imposible salir, con la imagen del mundo real (sea cual sea) diluida completamente.</p>

	<p><img id="image41027" src="http://img.blogdecine.com/2011/08/920__brazil_blu-ray_4x_650.jpg" class="centro" alt="920__brazil_blu-ray_4x.jpg" /></p>

<h2>Collage barroco</h2>

	<p>El principal problema que le encuentro a esta película, cuyo punto de partida realmente es estupendo, es que pretende abarcar demasiado. Algo que, por otra parte, le sucede a <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/directores/terry-gilliam">Gilliam</a> en sus trabajos menos redondos. Siempre es mejor que sobren las ideas, aunque esto provoque una Torre de Babel a punto de derrumbarse, a que falten las ideas. Pero uno se pregunta a menudo dónde está Gilliam, simplemente, ante la avalancha de referencias intertextuales con la que nos arrolla. Se encuentra a Kafka, desde luego, y a su &#8216;El proceso&#8217;. También se encuentra al ya mencionado Orwell, a Huxley&#8230; y a Welles, a Eisenstein, a Fellini&#8230;y a media docena de ilustradores míticos de sci-fi y fantasía. Y no solamente eso, hay cruce genérico entre la comedia romántica, la comedia negra, el surrealismo, el cine negro, de aventuras, de sci-fi con mensaje social, de sci-fi con imaginería gótica, de suspense, de parodia&#8230; Sencillamente, es demasiado. Y con todo eso, y pese a que la narración va dando unos bandazos que ora son impredecibles ora son incoherentes, y a su falta de unidad estética y de concisión, ocurre el milagro de que &#8216;Brazil&#8217; se sostiene. Precariamente, pero lo hace, lo que debe ser mérito del realizador, armado de no se sabe qué alquimia. Pero no es suficiente para considerar a &#8216;Brazil&#8217; una gran película, sino una suma de ideas que pueden pasar de lo brillante a lo pedestre y hasta grotesco en cinco segundos.</p>

	<p>Pero lo que más me molesta de este batiburrillo es su búsqueda de un feísmo vulgar con el que repugnar visualmente al espectador, y que le sitúa como un avanzado discípulo del Fellini más superficial. Todo esto redunda en una confusión en la trama y en un aburrimiento final que, estoy seguro, no eran el objetivo final de Gilliam. La interpretación del siempre estupendo Jonathan Pryce es esforzada, pero no conseguimos empatizar con su búsqueda, ni sentir excesiva compasión cuando todo se vuelve una pesadilla insoportable para él. Gilliam andaba más preocupado por crear unos decorados y un vestuario grandilocuente y excesivo (esa es la palabra que mejor define esta película, &#8220;exceso&#8221;...) que en preocuparse por su personaje y su actor protagonistas, bastantes perdidos en un magma que termina por resultar recalcitrante y hasta pesado. Vamos, que no veo la genialidad por ninguna parte, por mucho que esté dispuesto a admitir la desbordante imaginación de algunos elementos. En una película tan infravalorada como &#8217;12 monos&#8217;, Gilliam se enamoraba de sus personajes hasta el punto que el destino del más episódico de todos ellos le importaba y nos importaba.</p>

	<p>Para finalizar decir que se ha quedado bastante vieja, tanto en su diseño de producción (obra de <strong>Norman Garwood</strong>, quien por lo demás tampoco creo que haya llevado a cabo una carrera particularmente brillante) como en la técnica de dirección de fotografía del operador <strong>Roger Pratt</strong>, un artesano más que digno, pero que en algunos títulos de los ochenta se entregó, como en el caso que nos ocupa, a un tratamiento postmoderno de la imagen que nunca me ha convencido, consistente en el abuso de filtros, humos y caprichos de toda índole, que más que ayudar a creer en toda esa imaginería que Gilliam pretende levantar, lo que consigue es que sea aún más difícil creer en ella, entrar en su misterio. Queda opaco, impenetrable. Y quizá inexistente. Este cineasta, que en algunos aspectos es un realizador superdotado, necesita de una historia y unos pesonajes sólidos a partir de los cuales ramificar su excitante imaginación. En caso contrario asistimos a un espectáculo de fuegos de artificio bello o impactante en sí mismo, pero que se agota a los cinco minutos de verse.</p>

	<p><img id="image41028" src="http://img.blogdecine.com/2011/08/920__brazil_blu-ray_2_650.jpg" class="centro" alt="920__brazil_blu-ray_2.jpg" /></p>

	<p>Como ya sabrá el lector, a partir de este momento puede empezar a hacer sus peticiones para esta sección de Críticas a la Carta, con las que conseguir que hablemos de su película favorita, o de algún título que todavía no hayamos comentado ni esté pendiente en algún especial. </p>      ]]></description>
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                    <item>
      <title><![CDATA[Philip K. Dick en el cine de los 80]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/philip-k-dick-en-el-cine-de-los-80</link>
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      <pubDate>Tue, 08 Apr 2008 17:44:58 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image18217" src="http://img.blogdecine.com/2008/04/videodrome.jpg" class="derecha_sinmarco" alt="Videodrome" /></p>

	<p><strong>Philip K. Dick</strong>, después de saberse que había sido la mente creadora de las ideas expuestas en &#8216;<strong>Blade Runner</strong>&#8217;, comenzó a obtener popularidad póstuma y su obra empezó a considerarse interesantes para futuras adaptaciones al séptimo arte.</p>

	<p>Sin embargo, ya hemos mencionado que &#8216;Blade Runner&#8217; fue un fracaso de taquilla, y sí, también de crítica. Un tal Diego Galán, a la sazón crítico de cine en El País, dijo en febrero de 1983:</p>

	<p><blockquote>Una historieta pretenciosa (...) el edulcoramiento de la vulgar peripecia del protagonista y la confusión con que está rodada convierte en monótono cartón-piedra lo que quizá estuviera concebido como estrella de la película (...) Blade Runner más parece en ocasiones un spot televisivo que una película hecha seriamente. Debería costar menos la entrada. (...) fueron escasos los críticos que no supieron apreciar la dificultad que tiene Scott para narrar con sencillez una historieta tan simple.</blockquote></p>

	<p>Además, Sheila Benson la llamó, despectivamente, <em>Blade Crawler</em> debido a su lentitud narrativa; Pat Berman la tachó de ciencia-ficción pornográfica; y el célebre Roger Ebert dijo que, a pesar de su fascinante ambientación, era una floja película con una historia incoherente e insuficiente. Es decir, que &#8216;Blade Runner&#8217; fue vapuleada en su momento, y con el tiempo se ha convertido en un clásico. Aún hoy es considerado el mayor acierto del irregular Ridley Scott, que es capaz de lindezas como la que nos ocupa, &#8216;<strong>Alien</strong>&#8217; o &#8216;<strong>Los Impostores</strong>&#8217;, y de engendros como &#8216;<strong>Legend</strong>&#8217; o &#8216;<strong>1492</strong>&#8217;.<!--more--></p>

	<p>Mientras tanto, en la década de los 80, hay dos películas que merece la pena comentar en el contexto de la obra de Philip K. Dick. Son &#8216;<strong>Videodrome</strong>&#8217; (1983), de <strong>David Cronenberg</strong>, y &#8216;<strong>Brazil</strong>&#8217; (1985), de <strong>Terry Gilliam</strong>. No será la última vez que Cronenberg y Gilliam se fijen en Dick para hacer una buena película, como veremos. De hecho, durante años se habló (y ahora se empieza a rumorear de nuevo) que Terry Gilliam sería el director perfecto para adaptar la obra maestra de Philip K. Dick, &#8216;<strong>Ubik</strong>&#8217;. Pero también hablaremos de eso más adelante.</p>

	<p>En cuanto a &#8216;Videodrome&#8217;, lo primero que llama la atención es su profunda reflexión sobre las consecuencias/peligros de la realidad virtual y el ciberespacio. El aburrido Max Renn (James Woods) descubre por casualidad una televisión con violencia real llamada Videodrome. A sabiendas de que lo que se ve en Videodrome es absolutamente real, sin artificios, se va volviendo adicto a este nuevo sistema con su amante Nicki (Deborah Harry).</p>

	<p>El hecho de que, a partir de cierto momento, la realidad y la alucinación se empiezan a confundir, podemos hablar de una atmósfera totalmente <em>dickiana</em>. Lo real y lo onírico parecen converger hasta fundirse en un clímax que causa estragos en la percepción de Renn, en la misma medida que algunas novelas y cuentos de Philip K. Dick. En concreto, recuerda mucho al libro &#8216;<strong>Los Tres Estigmas de Palmer Eldritch</strong>&#8217;, donde un ser biónico trae a la Tierra la droga definitiva, siendo imposible distinguir entre sueño y realidad. Asimismo, la creciente sensación del protagonista de estar bajo los efectos de una pesadillesca esquizofrenia, es también una evidente señal de encontrarnos ante una historia inspirada en las ideas de Dick. Sea como fuere, &#8216;Videodrome&#8217; es una gran representante de la influencia del novelista estadounidense en el cine. Más tarde, Cronenberg volverá a retomar ideas de Dick con la película &#8216;<strong>eXistenZ</strong>&#8217;. En ambas ocasiones, no se hace alusión alguna al autor en los créditos de la película, cosa que puede causar indignación a los que somos más seguidores de Dick.</p>

	<p><img id="image18218" src="http://img.blogdecine.com/2008/04/Brazil.jpg" class="izquierda_sinmarco" alt="Brazil" /></p>

	<p>Dos años después, viene &#8216;Brazil&#8217;, una película maravillosa se mire por donde se mire. Un derroche de imaginación visual y un compendio insuperable de los mundos de <strong>George Orwell</strong>, Philip K. Dick, <strong>William Borroughs</strong>, el humor ácido de <strong>Monty Python</strong> (grupo humorístico al que perteneció el autor). &#8216;Brazil&#8217; marcó tendencia en todas sus escenas, resultó ser un canto a las películas de futuro apocalíptico, la burocracia, los sistemas totalitarios, la realización de los sueños, la ingeniería genética&#8230;</p>

	<p>Pero vamos a lo que nos interesa. ¿Qué podemos ver de Philip K. Dick en &#8216;Brazil&#8217;? Para empezar, la estética de la película es muy de Dick. Ese desequilibrio entre el minimalismo decorativo (véase la oficina que dan al protagonista en el Departamento de Información) y el barroquismo sucio y desordenado (la casa del protagonista, el lugar de trabajo de la escena inicial, el restaurante) es en cierto modo una percepción futurista típica no sólo de Dick, sino de la corriente generada por la ciencia-ficción de la época. Es un futuro con una perspectiva tecnológica hortera, retro y hasta cutre. En &#8216;Ubik&#8217;, la novela más representativa de Dick, se habla de proezas tecnológicas, y sin embargo la gente viste con unas ropas de colores chillones y todavía se usa máquina de escribir. Bueno. De hecho, ningún autor de ciencia-ficción consiguió predecir la informática. <strong>Julio Verne</strong> estuvo un poco más cerca, y es no obstante uno de los pioneros del género. Es como si &#8216;Brazil&#8217; materializase una visión del futuro tal y como se veía en los años 30 o 40.</p>

	<p>El hilarante y terrible sistema burocrático de &#8216;Brazil&#8217; calca ciertas características del de la novela &#8216;<strong>Fluyan mis Lágrimas, dijo el Policía</strong>&#8217;. En &#8216;Brazil&#8217;, se confunde a Harry Buttle con Harry Tuttle. En la novela de Dick, el protagonista Jason Taverner, se hace pasar por Jason Tavern, para salir impune de la opresión policial. El final, que no pienso desvelar, es el que más hace pensar en una influencia de Dick, en cuanto a que varios (bastantes) minutos de metraje son una intersección entre sueño y realidad muy dickiana, con un pesimismo inherente muy propio de su obra. El guión de &#8216;Brazil&#8217;, de <strong>Tom Stoppard</strong>, con correcciones de <strong>Charles McKeown</strong> y posteriormente del propio Terry Gilliam, bebe mucho del &#8216;<strong>1984</strong>&#8217; de George Orwell, pero también del universo de Philip K. Dick. Veamos una secuencia de &#8216;Brazil&#8217;, para mi gusto una de las mejores de la historia del cine, con una impresionante orquestación de <strong>Michael Kamen</strong> de la canción que da título a la película como música de fondo.</p>

	<p><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/7xNnRBksvOU&#38;hl=en"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/7xNnRBksvOU&#38;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p>

	<p>Seguiremos hablando del cine inspirado por Philip K. Dick en los años 90, con un repertorio mucho más amplio y con algunas sorpresas.   </p>

	<p>Especial Philip K. Dick en Blog de Cine:<br />
<ol><li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/04/02-philip-k-dick-guionista-de-cine">Philip K. Dick, guionista de cine</a></li><li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/04/03-philip-k-dick-y-blade-runner-i">Philip K. Dick y Blade Runner (I)</a></li><li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/04/04-philip-k-dick-y-blade-runner-ii">Philip K. Dick y Blade Runner (II)</a></li></ol></p>      ]]></description>
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