'El padrino, parte III', sangre nueva
¡Vuelven los Borgia!
-Michael Corleone
De la fiesta en honor a Michael Corleone pasamos a una de esas secuencias violentas que han hecho pasar a la historia a esta saga por su crudez, realismo e imaginación tenebrosa. Una escena que reivindica que Coppola, aunque muchos quisieran pensar lo contrario, estaba en plena forma, pero que no tenía como objetivo repetir el esquema de las dos películas anteriores, ofreciendo más de lo mismo, sino que deseaba continuar más allá, e indagar en zonas mucho más íntimas y dolorosas.
Es magnífico el tempo realista de la frustrada emboscada a Vincent, y el suspense insuperable que con ella crea el director, un suspense que, a tenor del cine de género que solemos ver, está sólo al alcance de muy pocos privilegiados artistas. Imposible no acordarse del cebo que les coloca a sus perseguidores Ethan Edwards en ‘Centauros del desierto’. Vincent engaña a su ejecutor y es tan hábil que les tiende una trampa a sus asesinos, y tan sanguinario que no le tiembla el pulso acabando con los dos a sangre fría.
