
En mi texto sobre ‘Sucker Punch’ (id, Zack Snyder, 2011) —película que puede ser tan disfrutable como repulsiva— algunos arremetían contra mí única y exclusivamente porque no pensaba como ellos. En este nuevo ejercicio que está de moda, que es criticar a los que critican, se utilizan argumentos tan delirantes como el hecho de ir a ver tal o cual película esperando siempre una grandísima obra maestra, como si estuvieran metidos en mi cabeza para saber lo que pienso, decido o deduzco. Que si los tráileres ofrecen no sé qué, que si el cartel es muy indicativo sobre una película, que si los efectos visuales son efectos visuales, a lo que supongo que habrá que sumar la pataleta de niño pequeño o rasgada de vestidura, dependiendo del consumidor. Espero sinceramente que algunos no pasen de ahí, ya que la flagelación no es algo recomendable, al menos la que se conoce bajo términos judeocristianos.
El trabajo que algunos desempeñamos en lugares santos como éste a veces, muchas diría yo, parece precisamente eso: una completa flagelación, al menos bajo términos de cinefilia. Si hace unos meses servidor se quejaba de la mediocridad reinante en las carteleras —por ello me refugio en otro cine— sólo se me ocurre a mí ir a ratificar dicha creencia con películas del calibre de la de Snyder, la de Aja o la que nos ocupa, ‘Invasión a la Tierra’ (‘Battle: Los Angeles’, Jonathan Liebesman, 2011). En este caso, el tráiler sí hacía prever tal vez no una gran película, pero sí algo mínimamente decente, o al menos algo superior a esa tontería llamada ‘Skyline’ (id, Colin Strause, Greg Strause, 2010), de los encargados de los efectos visuales del film de Liebesman, y que se apresuraron a sacar antes. Efectivamente ‘Invasión a la Tierra’ es mejor que la citada, pero por muy poco.






