
‘El cadillac rosa’ (‘Pink Cadillac’, Buddy Van Horn, 1989) supuso el fin de un estilo temático en la filmografía de Clint Eastwood, ligado en cierto modo a la cultura tradicional estadounidense. Carretera, canciones country y personajes sencillos eran sus principales elementos. Hasta ese momento dos de las películas más taquilleras del actor habían sido ‘Duro de pelar’ (‘Every Which Way But Loose’, James Fargo, 1978) y ‘La gran pelea’ (‘Any Which Way You Can’, Buddy Van Horn, 1980) —también de las peores que ha interpretado—, y la presente no era más que un intento de repetir dicho éxito, para sopesar el fracaso de su proyecto más personal, ‘Bird’ (id, Clint Eastwood, 1988).
El actor y director acertó de lleno en dejar de hacer este tipo de películas —señal ineludible de que los tiempos estaban cambiando, y con ello los gustos del espectador—, porque ‘El cadillac rosa’ se convertiría en el fracaso más sonoro de toda la carrera de Eastwood, por cuanto crítica y público la rechazaron completamente. ‘El seductor’ (‘The Beguiled’, Don Siegel, 1970) había sido el film del actor que menos dinero había recaudado, pero ahí tenía el apoyo total de la crítica. Con el film de Van Horn, Eastwood entraría en una etapa peligrosa, desde un punto de vista económico, al encadenar nada menos que cinco películas seguidas que no consiguieron grandes beneficios, sino todo lo contrario. ‘El cadillac rosa’ es la peor de todas ellas.




