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		<title>Magazine - burt-lancaster</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-02-11 07:22:52</pubDate>

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      <title><![CDATA[Añorando estrenos: 'El tren' de John Frankenheimer]]></title>
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      <pubDate>Sun, 31 Jul 2011 11:04:25 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image40600" src="http://img.blogdecine.com/2011/07/thetrain.jpg" class="centro_sinmarco" alt="thetrain.jpg" /></p>

	<p>Cualquiera puede decir que la cumbre del cine se produjo en las décadas de los 60 y 70. Personalmente creo que dicho momento álgido tuvo lugar concretamente entre 1955 y 1965 por muchas y diversas razones. Una de ellas, probablemente no de las más importantes para algunos, tuvo lugar en el cine norteamericano años antes de que la generación de Spielberg, Scorsese y Coppola hiciesen acto de presencia. Un buen número de realizadores salidos de la televisión llegaban a la pantalla grande con proyectos más que interesantes, la mayor parte de ellos con cierto compromiso social en sus argumentos. Gente como <strong>Arthur Penn</strong>, <strong>Sidney Lumet</strong> o <strong>John Frankenheimer</strong> se hacían notar por encima de las posibilidades que una errónea apreciación sobre su procedencia hacían pensar.</p>

	<p>El cinéfilo más actual podrá comprobar que actualmente también hay varios directores de origen televisivo que empiezan a despuntar en el campo cinematográfico —sucede también lo contrario, pero ése es otro tema—. Nombres como J.J. Abrams o Josh Whedon están dejando su impronta en la memoria cinéfila, tal vez no al mismo nivel que los directores citados en aquellos años. El caso de Frankenheimer es realmente llamativo, ya que en la década de los 60 nos dejó nada menos que seis films extraordinarios, perfectos ejemplos de aquel cine que empezaba a cambiar a marchas forzadas. Películas como <strong>&#8216;El hombre de Alcatraz&#8217;</strong> (&#8216;Birdman of Alcatraz&#8217;, 1962), <strong>&#8216;El mensajero del miedo&#8217;</strong> (&#8216;The Manchurian Candidate&#8217;, 1962) o <strong>&#8216;El tren&#8217;</strong> (&#8216;The Train&#8217;, 1964) son buena prueba de ello. La que hoy nos ocupa es posiblemente la mejor película de su director, y también una de las cumbres del cine bélico.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image40601" src="http://img.blogdecine.com/2011/07/eltrenf3.jpg" class="centro" alt="eltrenf3.jpg" /></p>

	<p>Curiosamente, esta película empezó a ser dirigida por el ya citado <strong>Arthur Penn</strong>, pero al tercer día la estrella de la película, <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/actores/burt-lancaster">Burt Lancaster</a>, insatisfecho con la percepción que el realizador tenía del film, hizo que le despidieran, siendo sustituido por Frankenheimer, con quien Lancaster hizo varias películas. El resultado es una pieza de orfebrería que al mirarla da la sensación de que hacer cine es una de las cosas más fáciles del mundo. Ambientada en los últimos días de la ocupación en Francia durante la Segunda Guerra Mundial, narra la historia de un oficial alemán empeñado en llevarse a su país un importante número de cuadros de pintores famosos, cuyo valor sería prácticamente incalculable. Para ello utilizará un tren en el que cargará las obras de arte, pero la resistencia francesa no se lo pondrá tan fácil.</p>

	<p>Frankenheimer deja muy clara la postura de un director con respecto al film ya en sus ingeniosos títulos de crédito. En la secuencia inicial vemos un montón de cajas en las que están guardadas las obras. En primer plano vemos algunos de los nombres de sus autores. Monet, Picasso, Cezanne, Matisse, Van Gogh, etc, para inmediatamente después leer <em>Directed By John Frankenheimer</em>. ¿Se puede ser más contundente y preciso? No. Al igual que en Francia —¿coincidencia?— en la que al Nouvelle Vague reivindicaba la figura del autor y el cine era considerado única y exclusivamente arte —a mi juicio un error muy grave—, en Estados Unidos gente como Frankenheimer no se quedaba atrás —más bien todo lo contrario— dejando muy clara su postura al respecto. El cine implicado con una realidad —Kennedy, la incipiente guerra de Vietnam, etc— que proponía nuevos y muy distintos tiempos. <strong>El cine como arte, sí, pero también como identidad, como gran aventura reflejo de la vida</strong>.</p>

	<p><img id="image40602" src="http://img.blogdecine.com/2011/07/eltrenf1.jpg" class="centro" alt="eltrenf1.jpg" /></p>

	<p>Al igual que en la recientemente comentada <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-accionaventuras/ronin">&#8216;Ronin&#8217;</a> (id, 1998)  la última gran película de su director, en la que una maleta hacía las veces de McGuffin, aquí la excusa argumental es un tren cargado de obras de arte. La resistencia francesa tratará de impedir por todos los medios que ese tren llegue a su destino, pues las pinturas representan la identidad del pueblo, la cultura que no debe perderse. Para los alemanes, en cambio, dichas pinturas no representan nada más que dinero, grandes cantidades de dinero. Defender lo primero enfrentándose a la osada ceguera del nazismo, tendrá un precio demasiado alto. <strong>&#8216;El tren&#8217;</strong> pone sobre la mesa una duda moral del alta envergadura, hasta qué punto merece la pena sacrificarse por unas obras de arte, que tal y como se exponen en el excelente final, quedan todas desperdigadas al lado de una vía de tren. Frankenheimer no realiza concesiones, y tampoco emite juicios. Su puesta en escena, deudora de Orson Welles, es más inspirada que nunca. En más de dos horas no hay un sólo momento de respiro y algunas de sus secuencias desprenden una cruda violencia sin ningún tipo de miramientos.</p>

	<p><strong>Burt Lancaster</strong> encabeza un reparto absolutamente perfecto, donde destacan <strong>Paul Scofield</strong>, como oficial nazi obsesionado con la riqueza de las pinturas, <strong>Jeanne Moreau</strong>, y sobre todo <strong>Michel Simon</strong>, cuyo personaje tendrá un destino que supondrá un punto de inflexión en la actitud de Labiche (Lancaster). Dirigiéndolos, un Frankenheimer despojándose de los tics televisivos y encontrando un perfecto equilibrio ético/estético, algo que pocas veces se logra. <strong>&#8216;El tren&#8217;</strong> supone un entretenimiento de primera —ya les gustaría a muchos directores actuales tener la mano de Frankenheimer para la evasión— que va más allá al remover nuestra conciencia. Arte en puro estado, consciente de que no debe quedarse ahí con su director mirándose el ombligo. Afortunadamente, realizadores como Frankenheimer también pensaban en el espectador. <strong>&#8216;El tren&#8217;</strong> contiene a partes iguales compromiso social y espectáculo bien entendido, aquel que sirve a una causa.</p>

	<p><img id="image40603" src="http://img.blogdecine.com/2011/07/eltrenf2.jpg" class="centro" alt="eltrenf2.jpg" /></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La leyenda de Burton Stephen Lancaster]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/actores/la-leyenda-de-burton-stephen-lancaster</link>
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      <pubDate>Sat, 09 Jul 2011 17:39:17 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image40306" src="http://img.blogdecine.com/2011/07/burtlancastersv1_650.jpg" class="centro" alt="burtlancastersv1.jpg" /></p>

<blockquote>&#8220;He tenido la suerte de poseer un cuerpo obediente&#8221;</blockquote>

	<p>Burton nació en New York en 1913, Stephen murió cuando decidió dedicarse al eternamente difícil arte de la interpretación de cine, y Lancaster es una leyenda inmortal que permanecerá muchas décadas en la memoria de nuevos y antiguos cinéfilos. Una vez le preguntaron por el negocio y el mundo del circo, y contestó con parsimonia que el circo es como una madre en la que poder confiar, porque cuando aciertas te recompensa con creces, aunque cuando te equivocas te castiga sin piedad. <strong>Por aquel entonces ya le llamaban Burt Lancaster</strong>, y lo mismo podría haber dicho de la industria y el mundo del cine, aunque en ese caso, pocas equivocaciones cometió, por lo que fue recompensado con creces. Pocas veces se puede hablar de un actor-estrella-artista similar, capaz de labrarse su carrera a base de esfuerzo y méritos propios, de audacia y de temeridad casi, pero también de talento puro, de voluntad pura, casi de alegría y de vitalidad genuinas.</p>

	<p>En el resbaladizo y oscuro Hollywood de posguerra, con la demencial Caza de Brujas en pleno apogeo, Lancaster supo labrarse un nombre como estrella de acción y aventuras, y también como productor, decidido a dejar una huella duradera. En verdad que lo consiguió, porque se trataba de un hombre de un carisma innato, un luchador que sabía transmitir esa lucha y ese coraje a la pantalla, corporeizándolo a sus personajes. Pero luego supo transformarse, materializarse en un actor mucho más completo, capaz de abandonar antiguos registros y de conseguir éxitos con otros nuevos, abandonando su imagen de héroe de acción y construyendo algunos de los personajes más notables del cine de autor, o por lo menos de un cine mucho menos comercial, triunfando con idéntico éxito, alzándose con una carrera extraordinaria que comprende casi todos los géneros y estilos, en la que Lancaster fue desnudándose (literal y metafóricamente) hasta desnudarse por completo delante del espectador.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Y eso que, aún en la actualidad, muchos le consideran solamente un saltimbanqui, un tipo listo que supo llegar lejos, gracias a su físico privilegiado, a su sonrisa blanquísima, a su carisma arrollador, negándole cualquier atisbo de elegancia, de talento interpretativo puro, de genio dramático. Al contrario que otros grandes nombres norteamericanos, no digamos ya europeos, Lancaster no era más que una estrella en comparación. Pero, en mi opinión, se trata de uno de esos actores natos capaces de vivir la secuencia con una intensidad indescriptible, que con una facilidad pasmosa se adueñaba de la atención del espectador, aún en papeles minúsculos, porque con su sola presencia, con una mirada que derrite la roca, son capaces de arrastrar la imaginación de ese espectador dispuesto a enamorarse de un personaje. Eso Lancaster lo sabía y lo explotaba como nadie. Ya desde su primera película, <strong>&#8216;Forajidos&#8217;</strong> (&#8216;The Killer&#8217;s&#8217;, Robert Siodmak, 1946), en la que impresionó a propios y extraños. Aunque empezó tarde, con más de treinta años, y alcanzaría el estrellato con casi cuarenta, arrancaba una carrera extraordinaria.</p>

	<p><img id="image40307" src="http://img.blogdecine.com/2011/07/thekillers1_650.jpg" class="centro" alt="thekillers1.jpg" /></p>

<h2>La transformación del artista</h2>

	<p>Nunca olvidó Lancaster su vida circense al lado de <strong>Nick Cravat</strong> (amigo de la infancia), que desarrolló en las calles de su ciudad, como tampoco olvidó su experiencia en la Segunda Guerra Mundial, y cuando empezó como actor en Broadway no las tenía todas consigo. Parece mentira en alguien que lo hizo todo en el bélico, en el cine negro, en el western, en el melodrama. Los balbuceos de los últimos años cuarenta, se convirtieron en total dominio de su labor artística en los cincuenta, en películas de Siodmak, de Aldrich, de Zinnemann, de Sturges, de Mackendrick, de Tourneur. En películas magníficas, o más que mágníficas, como <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-accionaventuras/el-halcon-y-la-flecha">&#8216;El halcón y la flecha&#8217;</a> (&#8216;The Flame and the Arrow&#8217;, 1950), <strong>&#8216;Veracruz&#8217;</strong> (íd, 1954), <strong>&#8216;El temible burlón&#8217;</strong> (&#8216;The Crimson Pirate&#8217;, 1952), <strong>&#8216;Apache&#8217;</strong> (íd, 1954), <strong>&#8216;Duelo de titanes&#8217;</strong> (&#8216;Gunfight at the O.K. Corral&#8217;, 1957), <strong>&#8216;Chantaje en Broadway&#8217;</strong> (&#8216;Sweet Smell of Succes&#8217;, 1957). Capaz de interpretar a un cínico encantador y sanguinario como Joe Erin, y a un héroe nacional como Wyatt Earp, de regalarnos con su versatilidad.</p>

	<p>Pero ya en los sesenta su carrera dio un increíble salto adelante, ensanchando su talla artística hasta niveles inimaginables, con diecisiete películas que convierten a sus logros de los cincuenta en algo casi anecdótico. Cinco de ellas bajo las órdenes de John Frankenheimer, de las que podemos destacar su sobrecogedora interpretación de &#8216;El hombre de Alcatraz&#8217; (&#8216;Birdman of Alcatraz&#8217;, 1962), que le valió la Copa Volpi en el Festival de Venecia, y la soberbia <strong>&#8216;El tren&#8217;</strong> (&#8216;The Train&#8217;, 1964). Eso sí, había comenzado década ganando el Oscar, muy merecidamente, con la fenomenal composición de <strong>&#8216;El fuego y la palabra&#8217;</strong> (&#8216;Elmer Gantry&#8217;, Richard Brooks, 1960), cuando ganar el Oscar significaba algo, y probablemente tendría que haberlo ganado en 1961 por <strong>&#8216;¿Vencedores o vencidos?&#8217;</strong> (&#8216;Judge at Nuremberg&#8217;, Stanley Kramer, 1961), muy bien caracterizado como el alto mando nazi que se arrepiente de las masacres. Ahí, Lancaster, en su breve aparición, logra brillar incluso por encima de un reparto tan impresionante constituido nada menos que por <strong>Spencer Tracy, Richard Widmark, Marlene Dietrich, Maximilian Schell, Judy Garland, Montgomery Clift</strong>...todos ellos dando lo mejor de sí mismos, que era muchísimo&#8230;.</p>

	<p><img id="image40310" src="http://img.blogdecine.com/2011/07/6_650.JPG" class="centro" alt="6.JPG" /></p>

	<p>Pero algunos aún siguen negando la evidencia, aunque trabajara para Visconti en <strong>&#8216;El gatopardo&#8217;</strong> (&#8216;Il gattopardo&#8217;, Luchino Visconti, 1963) o para John Cassavetes en <strong>&#8216;Ángeles sin paraíso&#8217;</strong> (&#8216;A Child is Waiting&#8217;, 1963), aunque triunfara una vez más en un western tardío (para muchos, el último gran western clásico) como<strong> &#8216;Los profesionales&#8217; </strong>(&#8216;The Professionals&#8217;, Richard Brooks, 1966), con cincuenta y tres años, y algunos años más tarde, cercano a los sesenta, con la soberbia <strong>&#8216;La venganza de Ulzana&#8217;</strong> (&#8216;Ulzana&#8217;s Raid&#8217;, Robert Aldrich, 1972). Y todavía más: conquistó al espectador en su breve pero inolvidable aparición de <strong>&#8216;Novecento&#8217;</strong> (íd, Bernardo Bertolucci, 1976) y ya de anciano en la genial <strong>&#8216;Atlantic City&#8217;</strong> (íd, Louis Malle, 1980). Esto sí es una carrera verdaderamente asombrosa, de un actor superdotado, un hombre capaz de enfrentarse a los papeles más dispares, complejos, contradictorios y difíciles, saliendo triunfante de todos ellos, incluso cuando su físico no le permitía más que caminar.</p>

	<p>En su vida privada fue un ejemplo de artista comprometido con las causas sociales, y un ferviente luchador por las minorías raciales. Fue célebre su oposición directa y sin ambages de la Guerra de Vietnam, así como su larga lucha por los derechos de los gays, más aún cuando su amigo Rock Hudson contrajo el <span class="caps">SIDA</span>. Pocas leyendas del cine son tan grandes como la de Burton Stephen Lancaster, cuya dilatada carrera, enorme humanismo y coraje artístico son un legado para todos los actores en general y para todos los cinéfilos que se precien de ello.</p>

	<p><strong>Su mejor interpretación de cínico violento:</strong> &#8216;Veracruz&#8217;, junto a Gary Cooper</p>

	<p><strong>Su mejor papel melodramático:</strong> &#8216;El fuego y la palabra&#8217;, excepcional</p>

	<p><strong>Su mejor papel dramático:</strong> &#8216;Atlantic City&#8217;</p>

	<p><strong>Su papel más sorprendente:</strong> &#8216;Novecento&#8217;</p>

	<p><strong>Su papel más generoso:</strong> &#8216;El halcón y la flecha&#8217;</p>

	<p><img id="image40308" src="http://img.blogdecine.com/2011/07/5868_42600_650.jpg" class="centro" alt="5868_42600.jpg" /></p>      ]]></description>
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                    <item>
      <title><![CDATA[Gran Cine de Aventuras: 'El halcón y la flecha', alegría de vivir]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/gran-cine-de-aventuras-el-halcon-y-la-flecha-alegria-de-vivir</link>
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      <pubDate>Thu, 07 Jul 2011 21:09:33 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image40267" src="http://img.blogdecine.com/2011/07/87863956_650.jpg" class="centro" alt="87863956.jpg" /></p>

<blockquote>&#8220;Ahora, marqués, estamos en la oscuridad, donde una espada sólo es un cuchillo largo&#8221;</blockquote>

	<p>En este apasionado Ciclo de Gran Cine de Aventuras que estamos haciendo en Blogdecine (aunque ya he hablado de grandes películas de aventuras en muchas ocasiones, que le redimen a uno de este mundo gris que nos ha tocado vivir), toca hablar, después de irnos a mundos tenebrosos en mitad de la jungla (ya sea en la naturaleza agreste o de asfalto), y de viajar con la imaginación a países que nunca existieron del más exótico Medio Oriente, toca irnos ahora a una Europa de cuento recreada completamente en estudio, concretamente a la Italia de Lombardía en el siglo <span class="caps">XII</span>, para volver a zambullirnos en una aventura imposible que quisiéramos que fuera muy real, dirigida por uno de los más grandes directores franceses y norteamericanos de todos los tiempos, protagonizada por uno de los actores más legendarios de la llamada época dorada de Hollywood, y que nos cuenta una historia apasionante que puede servir de parábola para cualquier situación de tiranía en el mundo, pues ese es su propósito.</p>

	<p><strong>&#8216;El halcón y la flecha&#8217;</strong> (&#8216;The Flame and the Arrow&#8217;, Jacques Tourneur, 1950) es una de las películas de aventuras más imitadas de todos los tiempos, y eso que en sí misma representa la cristalización de las corrientes aventureras más importantes de los años treinta y cuarenta, para regresar a un cine casi arcaico, con sabor a algo imperecedero de la memoria, pero que asombrosamente parece un cine renovador incluso hoy día, pues del vértigo y la tensión vivísimas de esta película aún aprenden algunos buenos directores que saben que lo sencillo y lo humano no tiene nada que ver con lo simple y lo ingenuo. Y mucho menos en el cine de aventuras, considerado demasiado a menudo como un género menor, cuando en realidad es el género de géneros (que abarca desde el western hasta el bélico, desde el terror hasta el histórico), y que propone, cuando merece la pena, una vida paralela a la nuestra con la que poder expresar nuestros más profundos anhelos.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>En este caso, el de la búsqueda de la libertad, pues pocas películas hay que logren expresar esa emoción con tanta nitidez como ésta. Y lo hace articulando unos caracteres de vitalidad pura, y una puesta en escena de una sensualidad que, cuando la vi por primera vez a los ocho o nueve años me pareció enorme, y ahora, un par de décadas más tarde, creo que permanece intacta. Los grandes directores son directores sensuales, creo, y Tourneur lo era, apreciando siempre la fogosidad y el temperamento de los cuerpos, llevando a sus actores al paroxismo físico en sus más sublimes películas, exacerbando sus posturas, sus gestos, como estatuas dinámicas. Y esto se aplica en modo superlativo, por supuesto, a <strong>Burt Lancaster</strong>, pero también a su compinche <strong>Nick Cravat</strong>, a <strong>Virginia Mayo</strong>, a <strong>Robert Douglas</strong>, a <strong>Frank Allenby</strong>. Para ser un proyecto de encargo, como tantas veces dijo el cineasta, nos encontramos ante un cine de inusitada fuerza expresiva, majestuosa precisión, potenciando lo lúdico como forma de arte supremo.</p>

	<p><img id="image40279" src="http://img.blogdecine.com/2011/07/flame1.jpg" class="centro" alt="flame1.jpg" /></p>

<h2>La sonrisa de la aventura</h2>

	<p>Dardo Bartoli, una suerte de <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-accionaventuras/robin-de-los-bosques">Robin Hood</a> mucho más anárquico e individualista, que cree más en su libre albedrío que en ayudar a los demás, se convertirá en adalid de la lucha contra la opresión por motivos absolutamente egoístas, y en compañía de su inseparable y mudo Piccolo, se enfrentará a los dos grandes villanos de la función como un niño que cree con fe ciega en sus actos y sin preocuparse de las consecuencias. Es, por tanto, un héroe clásico al que afectará emocionalmente mucho más lo erótico (su relación con Anne de Hesse) y lo sentimental (el peligro que corre su familia) que los motivos ideológicos de sus actos. Y si Dardo es frívolo y jovial, Piccolo va más allá, en su gusto por el humor chabacano. Pero Dardo tocará, en sus andanzas, todos los palos de la aventura clásico: lo romántico, lo humorístico y lo físico. Y nosotros, espectadores, querríamos ser él en su libérrima existencia y en su forja como héroe de leyenda, en su sentido de la familia, y en su seductora presencia.</p>

	<p>Hay grandes combates a espada (el que transcurre entre las sombras, absolutamente magistral en su planificación, en el sonido y en el guión), y grandes persecuciones, y grandes peleas, además de, claro, grandes momentos circenses, pues Lancaster y Cravat fueron compañeros circenses y aquí reverden antiguas glorias, casi como dos dibujos animados colgando de techos y lámparas, en una bastante erótica amistad capaz de producir las secuencias más divertidas e inverosímiles. Hay mucho aquí del estilo aventurero de Gene Kelly, potenciado hacia los malabarismos reales que dejan con la boca abierta, y con Tourneur entregado a ellos con delirio juvenil. Pero Tourneur es capaz de extraer de cada paisaje, de cada encuadre, de cada mixtura de colores, una emoción profunda, que se instala en la retina y te hace caer embobado de su buen gusto, de su pericia visual inimitable, que convierte el flamear de una llama en un puro deleite.</p>

	<p>Y Burt Lancaster, con su sonrisa maravillosa y blanquísima, encarna la aventura infinita en su cuerpo de atleta y en sus ojos melancólicos, perfectamente corporeizado en Dardo. Productor de la película, supo construir un vehículo a mayor gloria de sí mismo y, al mismo tiempo, contratar a uno de los directores con mayor sentido visual (y <a href="http://www.blogdecine.com/tecnica-cinematografica/el-sonido-arquitectura-de-las-imagenes">sonoro</a>) de la historia del cine (aunque creo que las peleas entre ambos se sucedieron en el set) para que construyera esta joya del cine de los años cincuenta, con fenomenales decorados de <strong>Lyle B. Reifsnider</strong> y no menos fenomenal fotografía de todo un icono de aquellos tiempos, el operador <strong>Ernest Haller</strong>, capaz de entender a la perfección la indescriptible sensibilidad de Tourneur con los colores y los espacios, su sentido del ritmo interno con la cámara, su necesidad de convertir una película más de acción en una obra de arte pictórica, humana, transgresora, rebelde.</p>

<h2>Conclusiones: miles de momentos</h2>

	<p>Las piernas de Mayo bañándose en el río, la flecha que alcanza el hombro de Dardo, los gestos simpatiquísimos de Piccolo, las peleas, los diálogos como dagas envenadas&#8230; Imposible comprimirlos. Cine para ver mil veces y no cansarse. Si existe una estirpe gloriosa en el cada vez más devaluado cine de aventuras, no cabe duda de que esta maravilla se encuentra en un lugar privilegiado.</p>

	<p><img id="image40278" src="http://img.blogdecine.com/2011/07/flame_and_the_arrow.jpg" class="centro_sinmarco" alt="flame_and_the_arrow.jpg" /></p>

<h2>Ciclo Gran Cine de Aventuras</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/ciclo-gran-cine-de-aventuras">Ciclo: Gran Cine de Aventuras</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/gran-cine-de-aventuras-king-kong-la-imaginacion-hecha-imagenes-y-sonido">Gran Cine de Aventuras: &#8216;King Kong&#8217;, la imaginación hecha imágenes y sonido</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/gran-cine-de-aventuras-el-ladron-de-bagdad-suenos-en-technicolor">Gran Cine de Aventuras: &#8216;El ladrón de Bagdad&#8217;, sueños en Technicolor</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Sam Peckinpah: 'Clave: Omega']]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/sam-peckinpah-clave-omega</link>
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      <pubDate>Thu, 26 Aug 2010 19:10:54 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image34352" src="http://img.blogdecine.com/2010/08/claveomega-f1.jpg" class="centro" alt="claveomega-f1.jpg" /></p>

	<p>Los primeros años 80 fueron especialmente difíciles para <strong>Sam Peckinpah</strong>. Su salud empezaba a deteriorarse peligrosamente, y el polémico director optó por llevar una vida más tranquila. Cinematográficamente se vio obligado a considerar proyectos a los que no encontraba ningún interés. Dirigir el cine que quería ya no era tan fácil, en realidad para él nunca lo había sido, pero en una época en la que la forma de hacer cine en Hollywood estaba cambiando, Peckinpah tuvo de repente la necesidad, indudablemente económica, de someterse a los estudios y demostrar a los productores que podía hacer perfectamente una película sin salirse de presupuesto y días de rodaje.</p>

	<p>Esa película fue <strong>&#8216;Clave: Omega&#8217;</strong> (&#8216;The Osterman Weekend&#8217;, 1983), que sería la primera adaptación cinematográfica de una novela de <strong>Robert Ludlum</strong>, hoy de moda gracias a las películas de Jason Bourne. Una historia de espionaje que sería escrita para el cine por <strong>Alan Sharp</strong>, guionista de prestigio por trabajos como &#8216;La venganza de Ulzana&#8217; (&#8216;Ulzana´s Raid&#8217;, 1972, Robert Aldrich) o &#8216;La noche se mueve&#8217; (&#8216;Night Moves&#8217;, 1975, Arthur Penn), y que Peckinpah adaptaría a su propio universo cumpliendo profesionalmente con lo acordado con la productora. Sin embargo cuando el director presentó su montaje los productores le despidieron y remontaron el film con fines meramente comerciales.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>&#8216;Clave: Omega&#8217;</strong> narra la historia de John Tanner (Rutger Hauer), un famoso y polémico presentador de televisión, a quien un agente de la <span class="caps">CIA</span> pide ayuda para desenmascarar a cuatro espías rusos que se están haciendo pasar por ciudadanos norteamericanos en una operación secreta llamada Omega. Se trata de amigos personales de Tanner, quien por amistad le resulta difícil creer en su culpabilidad, aunque su alto sentido del patriotismo le hace colaborar con la <span class="caps">CIA</span> en un tormentoso fin de semana que tendrá lugar en la vivienda de Tanner. Éste, con la ayuda del agente de la <span class="caps">CIA</span>, tratará de que sus amigos se descubran como lo que son realmente.</p>

	<p><img id="image34353" src="http://img.blogdecine.com/2010/08/claveomega-f2.jpg" class="centro" alt="claveomega-f2.jpg" /></p>

	<p>Un típico argumento de película de espionaje en el que nada es lo que parece, sus acontecimientos no son nada previsibles, el film contiene unos cuantos giros de guión que lo hacen sumamente atractivo, ya no sólo por la historia en sí, sino por todo lo que se desprende de ella. Siendo una película de hace ya 27 años, resulta sorprendente lo terroríficamente profética que resultaba por aquel entonces, y lo moderna que se mantiene. Más allá del relato de espionaje y acción existe toda una irónica crítica al poder de la información y a cómo ésta se utiliza para fines oscuros, además de enseñar la obsesión del ser humano por el control de las vidas de los demás.</p>

	<p>Este detalle puede apreciarse claramente en el personaje al que da vida <strong>John Hurt</strong>, Lawrence Fassett, el agente de la <span class="caps">CIA</span> que tiene toda la casa de Tanner llena de cámaras con las que tener acceso a cualquier rincón de la casa, una decisión de guión que en principio parece tener su sentido en el hecho de que así el agente puede controlar en todo momento la situación y no dejar que ésta se salga de madre. Pero Peckinpah va más allá filmando una escena en la que Tanner vigila a sus invitados de noche, mientras es a su vez vigilado por Fassett. ¿Quién vigila al que vigila? Resonancias de George Orwell, con la presencia de<strong> John Hurt</strong> un año antes de la adaptación de &#8216;1984&#8217;.</p>

	<p><img id="image34354" src="http://img.blogdecine.com/2010/08/claveomega-f3.jpg" class="centro" alt="claveomega-f3.jpg" /></p>

	<p>El resto es un excelente film de acción y suspense llevado con mano maestra por Peckinpah. Un poco de mala leche, un poco de humor y alguna que otra exageración típica en el cine de los últimos trabajos del realizador. A pesar de que los productores no fueron capaces de destrozar la mirada de Peckinpah en este singular relato, con un montaje recortado, sí es cierto que hay, sobre todo en su parte final, saltos bruscos que estropean la continuidad. Sobre el famoso montaje de Peckinpah, que a día de hoy ya no existe, decir que los que lo vieron coincidían en sus superioridad sobre el montaje estrenado. Sea como fuera, ahora nunca lo sabremos y sólo nos queda disfrutar con la última película que dirigió este gran director, que para la ocasión contó con un suculento reparto que estaba ansioso de trabajar con Peckinpah.</p>

	<p><strong>Rutger Hauer</strong>, recién salido de &#8216;Blade Runner&#8217; (id, 1982, Ridley Scott), <strong>Craig T. Nelson</strong>, que venía de protagonizar &#8216;Poltergeist&#8217; (id, 1982, Tobe Hooper) y tuvo que luchar por el papel, <strong>John Hurt</strong>, de renombre gracias a su nominación por &#8216;El hombre elefante&#8217; (&#8216;The Elephant Man, 1980, David Lynch), <strong>Dennis Hopper</strong> y <strong>Burt Lancaster</strong>, los más veteranos del film, nombre conocidos para dar más prestigio al film; y actores menos conocidos como <strong>Chris Sarandon</strong>, <strong>Helen Shaver</strong> o <strong>Meg Foster</strong>. Todos están fantásticos en una película que en cierto sentido puede considerarse como la otra cara de la moneda de &#8216;Perros de paja&#8217; (&#8216;Straw Dogs&#8217;, 1971), dándole la vuelta a la situación: en lugar de un hombre enfrentado a extraños en una tierra que no es la suya, aquí tenemos a un hombre enfrentado a sus propios amigos y en su propio hogar.</p>

	<p><strong>Sam Peckinpah</strong> murió el 28 de diciembre de 1984. Un ataque al corazón le arrebató la vida, que le gastó la gran broma de su existencia pidiéndole cuentas precisamente ese día.</p>

	<p>Aquí hemos repasado toda su obra cinematográfica como realizador —tiene algún que otro trabajo como guionista o actor—, una de las más importantes que han existido. Con una película inició un cambio en el género cinematográfico por excelencia, y con otra cambió radicalmente la forma de hacer cine. Nunca veremos la violencia retratada como la retrató <strong>Sam Peckinpah</strong>. Espero que hayáis disfrutado con este especial como yo haciéndolo.</p>

<h2>Especial Sam Peckinpah en Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-un-titulo-profetico">Un título profético</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-duelo-en-la-alta-sierra">&#8216;Duelo en la alta sierra&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-mayor-dundee">&#8216;Mayor Dundee&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-grupo-salvaje">&#8216;Grupo salvaje&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-la-balada-de-cable-hogue">&#8216;La balada de Cable Hogue&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-perros-de-paja">&#8216;Perros de paja&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-junior-bonner">&#8216;Junior Bonner&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-la-huida">&#8216;La huida&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-pat-garrett-y-billy-the-kid">&#8216;Pat Garret y Billy the Kid&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-quiero-la-cabeza-de-alfredo-garcia">&#8216;Quiero la cabeza de Alfredo García&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-los-aristocratas-del-crimen">&#8216;Los aristócratas del crimen&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-la-cruz-de-hierro">&#8216;La cruz de hierro&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-convoy">&#8216;Convoy&#8217;</a></li>
	</ul>
	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/sam-peckinpah-ayudando-a-don-siegel">Ayudando a Don Siegel</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Estrenos DVD de la semana | 3 de agosto]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/en-dvd/estrenos-dvd-de-la-semana-3-de-agosto</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/en-dvd/estrenos-dvd-de-la-semana-3-de-agosto</guid>
      <pubDate>Mon, 03 Aug 2009 19:03:46 +0000</pubDate>

      <author>Juan Luis Caviaro</author>
      <description><![CDATA[
      <p>Agosto no es el mejor mes para buscar novedades cinematográficas en <span class="caps">DVD</span>. Aunque sí para coger el carrito y aprovechar todas las ofertas y todas esas películas que hemos ido dejando pasar en compras anteriores, porque ya eran demasiadas y luego se acumulan en casa&#8230; ya sabéis. De las pocas películas que salen estas primeras semanas, casi todo clásicos, aquí os comento lo más destacado:</p>

	<p><img id="image27397" src="http://img.blogdecine.com/2009/08/pelham-123.jpg" class="centro" alt="pelham-123" /></p>

	<ul>
		<li><h2>&#8216;Pelham, uno, dos, tres&#8217;</h2></li>
	</ul>

	<p>Aprovechando el estreno de la nueva versión, Fox va a lanzar una <strong>edición especial</strong> de <strong>&#8216;Pelham, uno, dos, tres&#8217;</strong>, dirigida por Joseph Sargent en 1974, un estupendo thriller que deja en ridículo a lo nuevo de Tony Scott, titulada aquí como <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/asalto-al-tren-pelham-123-actualizacion-mareante-y-vulgar-a-cargo-de-tony-scott">&#8216;Asalto al tren Pelham 123&#8217;</a>.</p>

	<p>La película se pone a la venta el próximo día 19, y por el momento apenas hay información sobre los extras que incorporará, sólo se sabe que trae <strong>dos discos</strong>, así que por lo menos ya podemos dar por hecho que no se limitará a las típicas fichas y tráileres de películas que no nos interesan, justo antes del menú (y a veces sin la posibilidad de pasarlos, como el estúpido anuncio del pirateo de ideas). Una compra obligada, aunque sólo sea por recordar el fantástico duelo entre <strong>Walter Matthau y Robert Shaw</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<ul>
		<li><h2>&#8216;30 Segundos sobre Tokio&#8217;</h2></li>
	</ul>

	<p>Durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de pilotos norteamericanos ataca por vez primera Japón, después de que los japoneses bombardearan Pearl Harbor. Es el punto de partida de una película escrita por <strong>Dalton Trumbo</strong>, dirigida por <strong>Mervyn LeRoy</strong> y protagonizada por <strong>Van Johnson, Robert Mitchum</strong>, Don DeFore, Tim Murdock y Robert Walker.</p>

	<ul>
		<li><h2>&#8216;Destino Tokio&#8217;</h2></li>
	</ul>

	<p>No salimos de la segunda gran guerra ni de la capital japonesa. En esta ocasión la historia se centra en un submarino, el Copperfin, que recibe órdenes de zarpar con destino a Tokio para conseguir información de vital importancia (hombre, no va a ser para comprar tallarines) y preparar el ataque de Estados Unidos. El submarino cumple con su misión, pero cuando llega la flota norteamericana a la bahía de Tokio, el capitán Cassidy, al frente del Copperfin, queda atrapado al ser descubierto por un portaaviones japonés. Dirige <strong>Delmer Daves</strong> y <strong>Cary Grant</strong> encabeza el reparto.</p>

	<ul>
		<li><h2>&#8216;Fuego en la nieve&#8217;</h2></li>
	</ul>

	<p>Y seguimos en el mismo periodo histórico. Diciembre de 1944: Los miembros de una compañía de la 101ª división aerotransportada se disponen a disfrutar de sus permisos navideños en la ciudad de París, sin embargo, sus expectativas se ven frustradas cuando la división es enviada urgentemente hacia Bastogne, con la misión de taponar una brecha abierta por una fuerte contraofensiva alemana. De nuevo encontramos a <strong>Van Johnson</strong> encabezando el reparto de una película que fue dirigida por <strong>William A. Wellman</strong>.</p>

	<ul>
		<li><h2>&#8216;Invasión en Birmania&#8217;</h2></li>
	</ul>

	<p>Más cine bélico y de la misma etapa. En la II Guerra Mundial, el general Frank D. Merrill, al mando de la brigada de infantería 5307 compuesta por tres mil soldados voluntarios, tiene la misión de impedir el avance de las tropas japonesas en Birmania, que con un millón de soldados están a la espera de enlazar en Oriente con las tropas alemanas. La 5307 es la primera en infiltrarse tras las líneas japonesas en plena jungla, que se convertirá en otro enemigo más para los soldados. Tras las cámaras, <strong>Samuel Fuller</strong>, delante de ellas, Jeff Chandler, Ty Hardin y Andrew Duggan, entre otros.</p>

	<ul>
		<li><h2>&#8216;La colina&#8217;</h2></li>
	</ul>

	<p>¿Más II Guerra Mundial? Pues sí, otra más, a estas alturas ya es complicado encontrar un capítulo de este conflicto bélico que no haya sido retratado por el cine. Cualquier día nos anuncian que Disney está preparando una película basada en hechos reales centrada en Tailandia en 1942, cuando se produjo una revuelta de decenas monos por culpa de una caja de plátanos de Canarias, lo que pudo provocar un verdadero lío diplomático. En fin&#8230; &#8216;La colina&#8217; tiene el gran atractivo de estar dirigida por <strong>Sidney Lumet</strong> y protagonizada por <strong>Sean Connery</strong>. La trama se centra en un grupo de prisioneros ingleses que se encuentran encarcelados en un campo militar del norte de África, donde se ven obligados a sufrir las vejaciones a las que les somete un cruel y sádico sargento, hasta que deciden rebelarse.</p>

	<ul>
		<li><h2>&#8216;Los cuatro jinetes del apocalipsis&#8217;</h2></li>
	</ul>

	<p>Debido a sus diferencias políticas, dos familias emparentadas, los Desnoyers y los Von Hartrott, se enfrentan. Tras la muerte del patriarca, Julio Madariaga, los Hartrott se marchan a Alemania, y los Desnoyers a Francia. Ambas familias terminan combatiendo en bandos opuestos. Famosa película dirigida por <strong>Vincente Minnelli</strong> y protagonizada por <strong>Glenn Ford, Charles Boyer y Lee J. Cobb</strong>. Como sabéis, es un remake del film homónimo protagonizado por Rodolfo Valentino en 1921.</p>

	<ul>
		<li><h2>&#8216;Siete días de mayo&#8217;</h2></li>
	</ul>

	<p>Los Estados Unidos, bajo el mandato presidencial de Lyman, acaban de firmar con la Unión Soviética un tratado de reducción de armamentos. Esta medida pacifista no es acogida con absoluta unanimidad; el pueblo se rebela, y algunos sectores políticos y dirigentes son partidarios de anular el tratado y aumentar el armamento hasta conseguir imponer la voluntad americana a todo el orbe. A los mandos, <strong>John Frankenheimer</strong>, que contó con un reparto estelar encabezado por <strong>Burt Lancaster, Kirk Douglas, Ava Gardner y Fredric March</strong>.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.zonadvd.com/modules.php?name=Lanzamientos">ZonaDVD</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Los jóvenes salvajes', John Frankenheimer y la pena de muerte]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/los-jovenes-salvajes-john-frankenheimer-y-la-pena-de-muerte</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/los-jovenes-salvajes-john-frankenheimer-y-la-pena-de-muerte</guid>
      <pubDate>Tue, 23 Jun 2009 14:42:47 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image26667" src="http://img.blogdecine.com/2009/06/los-jovenes-salvajes-1.jpg" class="centro" alt="los-jovenes-salvajes-1.jpg" /></p>

	<p><strong>&#8216;Los jóvenes salvajes&#8217;</strong> (&#8216;The Young Savages&#8217;) es una de las películas menos conocidas de <strong>John Frankenheimer</strong>, y curiosamente una de las mejores. La película fue un fracaso en su época, a pesar de estar protagonizada por estrellas de primera fila, pero viéndola hoy uno se da cuenta de su fracaso. No fue porque estuviera mal dirigida por Frankenheimer (algo sólo creíble en muy pocas ocasiones), o porque no tuviera un buen guión, o porque <strong>Burt Lancaster</strong> ofreciese una interpretación penosa. No creo que nada de eso tuviera que ver, entre otras cosas porque dichas cosas no ocurrieron. En cambio, la dureza de su tema es muy probable que incomodase al espectador de la época: la aplicación de la bochornosa pena capital a tres adolescentes.</p>

	<p>Dicho tema, aún de actualidad a día de hoy en los Estados Unidos, que siguen retrasados unos cuantos siglos al respecto, siempre ha llamado la atención de todos cuando se trata en una película. Films tan conocidos como &#8216;A sangre fría&#8217; (&#8216;In Cold Blood&#8217;, Richard Brooks, 1967), basado en la no menos famosa novela de Truman Capote, &#8216;Impulso criminal&#8217; (&#8216;Compulsion&#8217;, Richard Flesicher, 1959), que contiene un discurso de diez minutos por parte de Orson Welles, que debería ser enseñado en todas las universidades del mundo, o &#8216;Pena de muerte&#8217; (&#8216;Dead Man Walking&#8217;, Tim Robbins, 1995), han indagado en este espinoso terreno. <strong>&#8216;Los jóvenes salvajes&#8217;</strong> lo hace con la misma dureza, sin ningún tipo de miramiento, haciendo que el espectador se revuelva en su asiento.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>&#8216;Los jóvenes salvajes&#8217;</strong> da comienzo cuando tres adolescentes italianos asesinan a un muchacho puertorriqueño ciego. Enseguida el fiscal del distrito se encarga del caso, y pide la pena de muerte para los tres adolescentes, siendo uno de ellos el hijo de una antigua amante que tuvo. Muy pronto, el fiscal empezará a investigar por su cuenta para llegar al fondo de todo, y en su investigación se adentrará en el peligroso y complicado mundo de las bandas callejeras, donde será testigo de los prejuicios raciales, y que muchas veces las cosas no son lo que parecen.</p>

	<p><img id="image26669" src="http://img.blogdecine.com/2009/06/los-jovenes-salvajes-2.jpg" class="centro" alt="los-jovenes-salvajes-2.jpg" /></p>

	<p><strong>John Frankeheimer</strong> se encontraba por primera vez, artísticamente hablando, con <strong>Burt Lancaster</strong>, el cual se quedó verdaderamente impresionado con las innovaciones visuales que proporcionaba el director a su película. Al parecer, un día Lancaster se asustó al ver la cámara en el suelo, e intentó levantarla sin saber que estaba allí específicamente para rodar una escena. El actor nunca había trabajado con un director que arriesgase tanto en sus tomas. Eran los 60, y los cánones clásicos de narración empezaban a ser eclipsados por una nueva horna de directores, algunos de ellos salidos de la televisión, que experimentaban con la puesta en escena. Lancaster quedó tan maravillado con el trabajo del director que ésta sería la primera de cuatro colaboraciones, todas ellas inolvidables: &#8216;El hombre de Alcatraz&#8217; (&#8216;The Birdman of Alcatraz&#8217;, 1962), &#8216;Siete días de mayo&#8217; (&#8216;Seven Days in May&#8217;, 1964) y &#8216;El tren&#8217; (&#8216;The Train&#8217;, 1964), trabajos que a día de hoy, forman parte de lo mejor que se hizo en la década de los 60, films con un claro aire de denuncia, y sobre todo con portentosas interpretaciones de <strong>Burt Lancaster</strong>, simple y llanamente, un monstruo cinematográfico como pocos hubo y habrá.</p>

	<p>Es precisamente el actor, de envidiable maleabilidad interpretativa, el eje central del film. La evolución que sufre su personaje va emparejada a lo que el espectador va sintiendo según el film avanza. Esto no quiere decir que Lancaster represente en cierto modo al espectador, pero sí refleja un punto de vista desde el cual ser testigos de todo lo que pasa. En el descenso del fiscal a ambientes que no conoce (a pesar de ser descendiente de italianos), lleno de inmigrantes (otro tema candente que el film toca lo suficiente), éste descubre, y logra entender, las distintas formas de ver la vida que existen, aún no estando de acuerdo con su ideología. Pero sobre todo, descubre que no se puede juzgar por apariencias, aún siendo éstas un asesinato. Las personas son algo más que culpables o inocentes, algo que se escapa a todo juicio.</p>

	<p>Este elemento hace que la película no sea muy cómoda de ver para muchos, aquellos que simplemente juzgan el caso en sí: ha habido un asesinato, hay tres culpables y tienen que pagar por ello. Un simplismo que Frankenheimer sortea de forma prodigiosa, indagando sobre las vidas de sus personajes. Tal vez <strong>&#8216;Los jóvenes salvajes&#8217;</strong> (que en algunas de sus partes puede ser vista como un antecedente de &#8216;West Side Story&#8217;, estrenada siete meses después) se ablande en su tramo final, en el que descubierta la verdadera implicación de uno de los acusados, la vida de éstos, y que la víctima no era ningún alma caritativa o buenazo aunque fuera ciego, hacen cambiar radicalmente la visión del personaje central, ahora un fiscal asqueado por el mundo que le rodea, un mundo falso lleno de prejuicios, odios injustificados, demagogia barata, y arreglos sucios en los altos niveles sociales. El mundo no es blanco o negro, hay una interesante gama de grises que lo enturbian o enriquecen, por lo que en ese momento le preocupa a toda costa sacar a relucir la verdad.</p>

	<p><img id="image26670" src="http://img.blogdecine.com/2009/06/los-jovenes-salvajes-3.jpg" class="centro" alt="los-jovenes-salvajes-3.jpg" /></p>

	<p><strong>Burt Lancaster</strong> borda su papel. Es increíble la capacidad de este actor para cambiar de estado de ánimo en tan sólo un segundo. Puede pasar de la alegría a la tristeza, y de ahí al enfado, con sólo la mirada. Baste señalar la secuencia en la fiesta, cuando muestra en silencio su total desacuerdo hacia la actitud de su esposa, molesta porque su marido ha pedido la pena de muerte de tres chavales. Frankenheimer coloca la cámara detrás de ello, mientras en el fondo se da un discurso importante que en dicha secuencia pasa a un segundo plano, el enfoque del director logra un efecto de impacto en el espectador de los que no se olvidan; pocas veces el silencio entre dos personajes dijo tanto. <strong>Shelley Winters</strong> da vida a una antigua novia de Lancaster (en la vida real eran amantes), una mujer únicamente preocupada por la rebeldía de su hijo, a quien cree totalmente inocente del asesinato; y <strong>Telly Savalas</strong> ofrece una interpretación de policía irónico que lo empareja directamente con su futuro Kojack televisivo.</p>

	<p>No faltan los detalles de humor en un film cuya dureza a veces se hace demasiado incómoda (una vez más por estamparnos la verdad en la cara, ésa que no queremos ver). Baste citar la relación telefónica del personaje central con un policía socarrón que ayuda con el papeleo a Lancaster. Su aparición final ante la cámara es antológica. Detalle suaves, y no por ello menos inteligentes, que hacen que el espectador sonría, mientras asiste a un desglose del ser humano en su variopinta condición. De estrenarse en nuestros días, <strong>&#8216;Los jóvenes salvajes&#8217;</strong> seguiría molestando e incomodando a muchos. Su complejidad está por encima de toda la mediocridad reinante cuando se trata de hablar sobre la innata capacidad de destrucción entre los seres humanos.</p>

	<p>La película no está disponible en <span class="caps">DVD</span>, y mientras me lamento por ello, me retiro a mis aposentos a escribir sobre un reciente coñazo oriental.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Fuerza bruta', otro puñetazo de Jules Dassin]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/fuerza-bruta-otro-punetazo-de-jules-dassin</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/fuerza-bruta-otro-punetazo-de-jules-dassin</guid>
      <pubDate>Fri, 04 Jul 2008 14:11:22 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image19917" src="http://img.blogdecine.com/2008/07/fuerzabruta.jpg" class="centro" alt="fuerzabruta.jpg" /></p>

	<p><strong>Jules Dassin</strong> fue perseguido por el senador McCarthy en la famosa caza de brujas que azotó el Hollywood en los años 40 y 50. Después de realizar sólidas obras de cine negro que además encerraban tajantes críticas al sistema, se vino a Europa a seguir haciendo cine dejando para el recuerdo títulos tan imprescindibles como &#8216;Noche en la ciudad&#8217; o &#8216;Rififí&#8217;. <strong>&#8216;Fuerza bruta&#8217;</strong> pertenece a su etapa americana, y es el primer film en el que Dassin empezó a ponerse terriblemente serio y realista, lanzando dardos envenenados, algo que no debió de gustar a muchos de sus compatriotas.</p>

	<p><strong>&#8216;Fuerza bruta&#8217;</strong> (<em>&#8216;Brute Force&#8217;</em>, 1947) está ambientada en una prisión en la que el jefe de los carceleros aplica una indeseable ley sobre los reos, a los que siempre que puede les hace la vida imposible a base de castigos y torturas (cuando no le da por inducirlos al suicidio). Un grupo de presos, hartos de las injusticias a las que son sometidos por tan odioso hombre, tramarán un plan para escaparse de la prisión.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Así pues y a primera vista <strong>&#8216;Fuerza bruta&#8217;</strong> parece la típica película sobre cárceles en la que un grupo de presos idea un plan para fugarse, un subgénero que ha tenido mucha aceptación hace años, y que recientemente se puso de moda en televisión gracias a la memez de serie &#8216;Prison break&#8217; (y que al igual que otras como &#8216;Lost&#8217; o &#8216;24&#8217; no resisten un segundo visionado ni de coña). Pero Dassin con su cámara viperina va mucho más allá realizando una denuncia social bastante incómoda. No es una película de buenos y malos, aunque los hay, pero también están aquellos que están a ambos lados. Y a Dassin, con un guión del también polémico <strong>Richard Brooks</strong>, le da la vuelta a las cosas. Enseguida sentimos apego por los presos, salvo excepciones por supuesto, y enseguida estamos en contra de los guardianes, también con excepciones. Los primeros representan la lealtad, la integridad, el saber hacer las cosas por duras que sean y el no rendirse jamás. Los segundos representan la corrupción, el egoísmo, la crueldad, el asesinato, la maldad en suma. Evidentemente este cambio de roles hizo que muchos miraran con malos ojos a Dassin, mientras éste les asestaba un clarísimo puñetazo lleno de verdad.</p>

	<p>Cada película es hija de su época, y <strong>&#8216;Fuerza bruta&#8217;</strong> representa muy bien los tiempos que vivían en los USA y los que estaban a punto de vivir. De hecho la película parece una premonición de la mencionada caza de brujas, pero ambientada en una historia de fugas carcelarias, y en la que los soplones tiene un trato especial tanto si lo son como si no. Resulta curioso ver esta coincidencia argumental (o tal vez no) en <strong>&#8216;Fuerza bruta&#8217;</strong> tres años antes de que Hollywood empezara a temblar por las acusaciones que tambalearon y pusieron en entredicho a todo un país. Pero dejando eso a un lado, la película es una <strong>excelente muestra de cine negro con instantes muy intensos sobre todo en su violenta parte final</strong>. Tal vez, argumentalmente hay que achacarle algunas soluciones un tanto facilonas, como el hecho de que todos los personajes sean conducidos al mismo interés personal (la fuga sí o sí), algunos de ellos bien explicado, y en otros casos, un tanto apresuradamente.</p>

	<p>Dassin no se anda por las ramas, su cámara es enérgica, un bisturí que penetra en sus personajes de forma demoledora, y además se sirve de unas interpretaciones soberbias. <strong>Burt Lancaster</strong> con sus continuos cambios de humor pudiendo resultar tan amable como amenazador. <strong>Hume Cronyn</strong>, eterno secundario, que logra que odiemos su personaje con todos nuestro corazón. <strong>Charles Bickford</strong>, en un personaje quizá con demasiadas concesiones, pero impecablemente interpretado. Y aunque se trata de una película ambientada en un cárcel de hombre, en ella no faltan los personajes femeninos. Las por entonces famosas <strong>Yvonne De Carlo</strong>, <strong>Ann Blyth</strong> y <strong>Ella Raines</strong> dan vida a mujeres importantes en las vidas privadas de los presos. Y hasta en algún caso, para narrar hechos peores que estar encarcelado, pero que sirve para añorar la libertad fuera de las rejas, ese lugar anhelado por todo preso y en el que se está mejor, pase lo que pase por muy malo que sea, porque sencillamente ocurre &#8220;fuera&#8221;.</p>

	<p><strong>&#8216;Fuerza bruta&#8217;</strong> fue editada recientemente en nuestro país por Suevia en su estupenda colección de &#8220;Clásicos de oro&#8221;. Se trata de <strong>un film estupendo</strong>, en el que Dassin además de entretener se permite el lujo de hacernos pensar y estamparnos la cruda realidad en las narices, y todo ello en el interior de una cárcel, reflejo de una sociedad envenenada y condenada a la autodestrucción.</p>

	<p><h2>Más cine de Jules Dassin en Blogdecine:</h2></p>

	<ul>
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	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Mis secuencias mágicas de cine: 'Atlantic City', el limón y Susan Sarandon]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/otros/mis-secuencias-magicas-de-cine-atlantic-city-el-limon-y-susan-sarandon</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/otros/mis-secuencias-magicas-de-cine-atlantic-city-el-limon-y-susan-sarandon</guid>
      <pubDate>Mon, 12 May 2008 13:36:33 +0000</pubDate>

      <author>Antonio Toca</author>
      <description><![CDATA[
      <p><object width="420" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/uqHezF79Zc0&#38;hl=en"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/uqHezF79Zc0&#38;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="420" height="355"></embed></object></p>

	<p>Se trata de películas que para el común de los mortales no llaman la atención, pero en base a una gran interpretación como la de ese monstruo que terminó siendo <strong>Burt Lancaster</strong> con los años, y a un director como <strong>Louis Malle</strong>, que pese a sus altibajos en su época americana, nos regaló una joyita como &#8216;<strong>Atlantic City</strong>&#8217;.</p>

	<p>La escena en cuestión es aquella en la que <strong>Susan Sarandon</strong>, joven, atractiva, deseable, <strong>se lava con un limón el cuerpo</strong>, ante la atenta mirada de ese gánster en decadencia que interpreta <a href="http://www.imdb.com/name/nm0000044/">Burt Lancaster</a>, y que gracias al deseo que despierta en él Susan Sarandon y su personaje, recupera las ganas de vivir. Lo importante de la secuencia, no es lo que se ve sino lo que se intuye. A la Sarandon al principio no la vemos de frente, y luego la miramos a través de los ojos de Lancaster, el pasado mirando al futuro, al deseo delante de nosotros, a la fruta prohibida aunque cercana. Para al final sí observar, con una elevada carga de erotismo, como se seca y se viste, y como uno es capaz de aguantarse.<!--more--></p>

	<p>La escena me parece rodada magistralmente, en algo supongo que tuvo que ver que <a href="http://www.imdb.com/name/nm0001501/">Louis Malle</a> y <a href="http://www.imdb.com/name/nm0000215/">Susan Sarandon</a> eran pareja en la vida real, y que el maduro director era quien observaba a su amada a través de los ojos del actor. Recuerdo que la escena me impresionó, como a mucha otra gente y críticos que han visto la película, porque cumple con una regla importante, enseña sin mostrar, y es nuestra imaginación la que engrandece lo que vemos. Lo dicho, si la secuencia y esta entrada sirve para que os acerquéis a ver &#8216;<strong>Atlantic City</strong>&#8217;, adeptos habré logrado. Eso, y que ver actuar a Burt Lancaster en estado de gracia, es un caramelo que merece la pena llevarse a la boca. Está soberbio.</p>

	<p><strong>Otras de mis secuencias mágicas en blogdecine</strong>:</p>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2007/11/22-secuencias-magicas-del-cine-et-el-extraterrestre">Final de ‘E.T. el extraterrestre’</a></li>
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		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2007/02/10-smoke-y-el-paso-del-tiempo">La colección de fotos de Auggie en ‘Smoke’</a></li>
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		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/02/16-mis-secuencias-magicas-de-cine-el-santa-de-bardem-y-la-fabula-de-la-cigarra-y-la-hormiga-de-los-lunes-al-sol">La fábula de la cigarra y la hormiga de ‘Los lunes al sol’</a></li>
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		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/04/26-mis-secuencias-magicas-de-cine-sally-fingiendo-el-orgasmo">Sally fingiendo el orgasmo</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Un beso para la historia del cine]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/actores/un-beso-para-la-historia-del-cine</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/actores/un-beso-para-la-historia-del-cine</guid>
      <pubDate>Fri, 19 Oct 2007 06:33:43 +0000</pubDate>

      <author>Antonio Toca</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image14965" src="http://img.blogdecine.com/2007/10/beso_kerrylancaster.jpg" class="centro" alt="beso_de aqui a la eternidad" /></p>

	<p><a href="http://www.elpais.com/articulo/cine/Deborah/Kerr/eternidad/elpepicin/20071019elpepicin_2/Tes">Murió Deborah Kerr</a>, y esta es la imagen que viene a mi mente, y por la que <strong>Deborah Kerr</strong> y <strong>Burt Lancaster</strong> entraron por siempre en la historia del cine. En un película mítica, donde todos recibieron premios, los únicos injustamente olvidados, han resultado ser los dos que entraron en la leyenda del cine, con esta secuencia de besos mojados, que da mucho más que cualquier escena de sexo actual.</p>

	<p>Cuentan que durante el rodaje de &#8216;<strong>De aquí a la eternidad</strong>&#8217;, ambos actores vivieron un romance. Cierto o no, uno es capaz de creérselo con la secuencia de la playa. Un amor adúltero, intenso, en una Deborah Kerr alejada al papel que todos pensábamos. En esa secuencia uno entiende a Lancaster, fuerte, grande, seguro, caer de rodillas o desmoronarse delante de la Kerr, y darse un revolcón sobre la arena con un beso inmortal.</p>

	<p>Ese es el cine legendario. Aquel que te trae recuerdos de películas mil veces vistas, que nunca cansan. El beso mojado, superó la inmortalidad de la película. Eso siempre estará en nuestra memoria. Y <a href="http://www.blogdecine.com/2007/10/19-deborah-kerr-de-aqui-a-la-eternidad#more">como dice Red en su estupendo homenaje</a>, la Kerr, a lo largo de los años de existencia del cine, repetía en muchas secuencias inmortales. Se van, pero son leyendas vivas. Y esas nunca nos dejan. </p>

	<p>En El País | <a href="http://www.elpais.com/articulo/cine/beso/adelanto/tiempo/elpepucin/20071019elpepicin_1/Tes">Un beso que se adelantó a su tiempo</a></p>      ]]></description>
      </item>
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