
Hace pocos días cayó en mis manos un cortometraje dirigido por John Ford en 1919, en la época inmediatamente anterior a saltar a la fama con películas como ‘El Caballo de Hierro’ o ‘Tres Hombres Malos’, auténticas obras maestras del autor en su etapa muda. Antes de eso Ford realizó infinidad de cortometrajes, la mayoría de ellos firmados con el nombre de Jack Ford. De lo que no cabe duda es de que el término “cortometraje” es algo muy distinto hoy en día si lo comparamos con aquellos años. Realmente TODO el cine es muy distinto hoy en día si lo comparamos con aquellos años, resulta más que obvio. Pero si hoy puede significar falta de medios, de aquella era todo lo contrario. El Cine empezaba y las películas se hacían a patadas, algunas sobrepasaban la hora de duración, otras no, y eran las que se convertían en cortos, los cuales eran emitidos en bloque en programas dobles. Prácticamente todos eran realizados por encargo, y la calidad artística, en la mayoría de los casos dejaban bastante que desear. Sólo en 1919, Ford hizo 15 trabajos, de los cuales 6 eran cortos. Eso sí, absolutamente todos estaban enmarcados en el género que hizo a Ford innmortal: el Western.

